Opinión / Columna
 
José Miguel Castro Carrillo 
Cartas de un jubilado
El Sol de Durango
2 de febrero de 2012

  Tomás Segovia, poeta sabio y sencillo, narrador, ensayista y traductor de origen español, hombre de múltiples amigos y discípulos, siempre buscó disfrutar de la vida, y así lo dio a conocer con su última obra publicada, Cartas de un Jubilado.

La vida del poeta se apagó, a los 84 años de edad, a causa de problemas en su salud que lo aquejaron durante varios años. Ensayista, dramaturgo, narrador, traductor y, sobre todo, uno de los poetas más reconocidos de nuestro tiempo, Segovia nació en Valencia en 1927, y siendo aún un adolescente llegó a México como parte de la comunidad española que emigró durante la dictadura franquista.

Su labor como escritor abarca más de veinte libros y géneros, como el ensayo, la crítica, la dramaturgia, la narrativa y, por supuesto, la poesía. Asiduo de publicaciones como Diálogos, Plural, Revista Mexicana de Literatura y Vuelta, Tomás Segovia obtuvo premios como el Xavier Villaurrutia, el Octavio Paz de Poesía y Ensayo, el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, otorgado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y el Internacional de Poesía Federico García Lorca.

Entre su obra narrativa se cuenta Primavera muda, Trizadero y Personajes mirando una nube; en la poética destacan La luz provisional, Luz de aquí, Poesías 1952-1954, Anagnórisis y Cantata a solas, entre otros.

El poeta, siempre tuvo el hábito de escribir en los cafés, solitario, no era un hombre de tertulias, era la imagen arquetípica de un escritor, llamado a sí mismo "un exiliado de todas partes", quien también hizo uso de las redes para hacer universal su legado, ya que en un blog dejó una recapitulación de su vida, con una mirada apacible producto de la edad y de la necesidad de ver las cosas más allá de los apremios, de las angustias, con la sabiduría y sencillez de un hombre de su edad.

Para Segovia, sus valores eran traídos desde España pero forjados en México, en donde tuvo la oportunidad de compartirlos.

"Lo que no preví es la libertad y ahora de lo que más gozo es de la libertad, sobre todo de no pedir nada, de no tener cuentas con la vida. No me siento desafiado por la vida, ni ella es como una diosa pidiéndome pruebas de algo que merezco o no. Yo no tengo que dar pruebas, me entiendo con la vida como amigos", diría al recibir el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval, junto con el argentino Juan Gelman.

Con su obra, se coloca entre los poetas que traducen a líneas la vida cotidiana, que toman de ella la maestría y que la ponen en manos de los lectores, quienes tienen la oportunidad de ver con el cristal de su obra.
 
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