Opinión
Sergio González Santacruz
Suma política

El Sol de Durango
7 de junio de 2007

"Despenalización del aborto"

Lamentablemente regresó a la mesa del debate o más bien a la mesa del señalamiento y descalificación política que ha dividido a la sociedad del D.F., y principalmente al sector femenino, con la sociedad nacional a la expectativa con el tema de la Ley de la despenalización del aborto aprobada recientemente por la Asamblea de representantes del D.F. En virtud de las denuncias de inconstitucionalidad de esta Ley presentada a la Suprema Corte de Justicia de la Nación por parte de la Procuraduría General de la República y por el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes Hernández.

El procurador afirma que la Constitución General de la República le establece como el "Abogado de la Nación", la obligatoriedad de vigilar la legalidad de los ordenamientos emanados de las diferentes instancias legislativas correspondientes.

El ombudsman doctor José Luis Soberanes Hernández, afirma que ha presentado aproximadamente veinte elementos de inconstitucional de dicha Ley.

La despenalización del aborto ha constituido uno de los temas más polémicos que se ha discutido en nuestro ámbito legislativo nacional constituyendo el inicio a la incorporación de los diferentes cambios de orden social y moral que se han estado verificando con más presencia a nivel mundial.

En torno a este tema, pretendemos hacer una serie de reflexiones que podrían ayudar a precisar un criterio en el ciudadano común y corriente, aclarando dudas simples sin entrar en el campo legal ni mucho menos en el científico.

Recordemos que en el proceso interno para analizar y discutir el proyecto de dictamen de esta Ley, se generó un enfrentamiento entre Acción Nacional y prácticamente en contra de las demás fracciones parlamentarias careciendo de un debate sereno, serio y de fondo sobre el tema como es la despenalización del aborto, cayendo en una confrontación de una postura liberal en contra de un radicalismo católico.

Realmente la defensa del dictamen giró en torno principalmente en el derecho de la mujer de disponer de su cuerpo a su plena voluntad; derecho cuyo reclamo ha sido permanente por un sector amplio de mujeres a nivel mundial, se argumentó el nivel de mortandad del aborto clandestino, la falta de cultura en algunos sectores principalmente el indígena y la carencia económica para afrontar el futuro del ser que se está concibiendo, escenario que consideramos que es real pero que no podemos ni debemos generalizarlo.

Es nuestro deber puntualizar que el aborto por sí mismo conlleva con todo el cuidado médico, un riesgo de mortandad para la mujer que lo practica, por lo que esta decisión a excepción de las causales que contenía la anterior Ley debe de ser analizada a conciencia y sobre todo debe de haber también la participación de la pareja, esta figura no se ha contemplado y consideramos que si bien se estaría de acuerdo de otorgar el pleno derecho de decisión a la mujer, no podemos ni debemos desplazar ni mucho menos liberar al hombre de la responsabilidad que le corresponde antes y después del nacimiento.

Creemos que antes de llegar a esta situación que genera riesgo de mortandad, además trastornos psicológicos de sentimientos de culpabilidad que estarán presentes por toda la vida, debemos de tomar en cuenta los programas de control de natalidad y promover la cultura general del conocimiento de la relación sexual que diversas instituciones de salud y educativas, están llevando a toda la población principalmente a la juventud, éste debe ser el camino más adecuado para no llegar a extremos como es el aborto, el que se puede evitar con la responsabilidad de la propia mujer o pareja.

Por otra parte la iglesia católica fijó su posición en contra de dichas reformas legales, posición que creemos correcta; sin embargo lamentablemente se politizó y se creó una serie de confusiones y malas interpretaciones que repercutió en el Vaticano y que a nuestro criterio y con todo respeto la iglesia, debió transmitir su posición a la grey católica recordándonos el proceso de participar en el sacramento de la comunión cumpliendo previamente con la absolución en el sacramento de confesión y en su momento ésta es una decisión de conciencia del propio católico.

El haber mencionado el término de excomunión, recordó el comportamiento de épocas anteriores que el propio Juan Pablo II pidió perdón al mundo entero.

Queremos finalizar estas reflexiones en el sentido que se puede y se debe de aceptar las reformas de la Ley de despenalización del aborto, ya no podemos evitar la influencia de los cambios sociales que se están realizando a nivel mundial.

Pero debemos frenar esta confrontación que se está dando con las autoridades del D.F., Asamblea de Representantes del D.F., Procuraduría General de la República y principalmente con la C.N.D.H., que está generando un protagonismo con interés político, creando confusión y desconcierto entre la propia sociedad, ya que se está entrando en un escenario poco ético y poco favorable a la aceptación de un derecho que debe ser ejercido con toda responsabilidad y con conciencia plena de la mujer.

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