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Opinión
![]() Luis Ángel Tejada
Observatorio político
El Sol de Durango
12 de mayo de 2007
Manuel Espino no vuelvas, a Durango no lo divides
Mientras que distinguidos panistas como Rodolfo Elizondo Torres, ex presidente estatal del PAN, integrante del gabinete de Vicente Fox y de Felipe Calderón, acaba de hacer otro reconocimiento público a la obra del gobernador Ismael Hernández Deras; como el senador Rodolfo Dorador Pérez Gavilán, quien aplaude el beneficio que representan las audiencias públicas como vehículo de servicio y beneficio a la ciudadanía o la institucionalidad reconocida con la que se conduce el igual senador del PAN, Andrés Galván con el mandatario estatal; también, la objetividad y seriedad con la que el diputado federal emanado del PAN, Jorge Salum del Palacio se ha congratulado como duranguense, por el ritmo de trabajo de Ismael en beneficio de Durango, nos viene a salir el conflictivo dirigente nacional del PAN con poner en tela de duda la honestidad política del ejecutivo del estado. Bueno pero qué necedad de ser negativo. Sus palabras cayeron fuera de lugar, de espacio, de momento histórico, de toda veracidad y honestidad, como de alguien que viene de un planeta raro, fuera de contexto, totalmente ignorante y doloso, volviendo a manejar la discordia como discurso, lo que mereció el desprecio y unánime desaprobación de los duranguenses serios. Su amarillismo derrumbó cualquier credibilidad que hubiera podido llegar a tener este polémico sujeto. Desde que pisó suelo duranguense el controvertido y pendenciero dirigente panista Manuel Espino Barrientos empezó a meter ruido, aventar lodo, a pretender ensuciar un escenario transparente, del que él es totalmente ajeno y del que no está cabalmente informado, un proceso local que corresponde a los duranguenses de aquí, a los que vivimos y votamos aquí, no a los yunquistas de allá. Con una tendencia de peleonero de cantina o político de rancho. El primer antecedente que tengo de él, hace muchos ayeres que protagonizó este acelerado paisano una trifulca y conato de pleito, cuando asistió en representación de su partido ante una de las casillas al norte de la ciudad, en las elecciones federales de 1979, en que contendía como candidata la respetable doctora Margarita Pérez Gavilán y el que esto escribe, proceso del que salí holgadamente victorioso como diputado federal por esta ciudad de Durango. Recuerdo por cierto, que el voto era totalmente urbano, nada rural, conforme aquella distritación. Pero ya antes me habían llegado acres comentarios sobre su personalidad, por la forma tan temperamental con la que dirimía sus desacuerdos como estudiante de la ETI No. 101 de esta ciudad. Este sí es rijoso, cual "polvorita", este es "polvorota". Querer perversamente meter dudas y enrarecer con insidia y veneno verbal el ambiente en un Durango que está llevando con madurez su proceso electoral, me parece muy temerario y poco serio, por no decir que nada responsable. Tan desafortunada resultó para su partido esta visita, que los dirigentes estatales del PAN le van a rogar que ya no regrese, al menos hasta que pasen los comicios, pero que no abra la boca sin ton ni son... ya ve cómo se las gasta Gox. Lo bueno es que Ismael no se puso los guantes y lo dejó solo en el ring. No si le digo que pa' vergüenzas no gana uno, por eso, me han de disculpar que por hoy, en esta entrega periodística omití el apellido Espino, no vayan a confundir. HERRERA CALDERA Y BONIFACIO El neopanismo que representa el buen Bony vs. el neopriismo que encarna Jorge Herrera Caldera están en disputa por el favor del voto ciudadano, con la diferencia que quisiera aquí hacer notar, que del panismo tradicional e histórico no todo está con Bonifacio, hay resabios de la ultra división que late en los sótanos del PAN, en cambio, la clase política del PRI o el priismo tradicional, sí cerramos filas con "El señor de las bicicletas", este apodo sí es de mi cosecha personal. Lo que es más, me atrevo a asegurar, que muchos habituales votantes a favor del albiazul, lo harán en esta ocasión a favor del hijo de don Nabor, y no me refiero a muchos panistas que le quieren cobrar a Bony la factura de haber obstaculizado según ellos, la campaña de Fito de hace tres años, me refiero a panistas de cepa y empresarios que eventualmente votaban por el PAN. Herrera Caldera está más cerca de ellos y con él se identifican. Sin agregar que, en el PRI no hay un priista, por muy resentido que pudiera estar, jamás votaría por "El de dos Carreras", ni de broma está cerca de ningún priista. En el observatorio y seguimiento de esta campaña, puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que a JHC, lo que es es: la sociedad no lo ve como político, sino que lo ve como su par, su homólogo, lo ve como un candidato ciudadanizado, no de los tradicionales políticos, que no se ha desgastado en esos menesteres pues no es oficio de vida, dicho en otras palabras, no es su modus vivendi, por lo tanto les es más creíble para el ciudadano común. Columnas anteriores
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