Opinión / Columna
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Criterio
Lino de la Rosa
Marcial Maciel, el hombre
El Sol de Durango
14 de marzo de 2010
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Si la fe está en llama, con cualquier viento se apaga.
Pero si está en braza, con cualquier viento se reaviva
El nombre del padre Marcial Maciel, ya fallecido, y quien fuera fundador de la congregación religiosa de "Los Legionarios de Cristo", vuelve a ser objeto por estos días de una tenaz embestida que a más de afectar la personalidad del citado sacerote, pone en riesgo la rehabilitación y aún permanencia de la obra imponente que a lo largo de tantos años el mismo sacerdote realizara.
El doctor Fernando M. González, miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, sicoanalista y autor del libro: "Los Legionarios de Cristo" -Testimonios y documentos inéditos- (2006), asienta que "Maciel Degollado (1920-2008) era una persona enferma en el sentido sicoanalítico. Padecía pedofilia, dice, y adicción al dolantín, fármaco basado en la morfina".
Una afirmación, la suya, no sé si acertada o no, porque no conozco mucho de estas cosas; no obstante lo cual, me reservo el beneficio de la duda. No tanto porque se diga que el paciente era una persona enferma; esto ya se había presentido con antelación en base a la observación de ciertas conductas personales del implicado que por ser tan graves, suponiendo su veracidad, no podrían ser explicadas sino a partir de una irregularidad o disfuncionamiento de carácter nervioso que el susodicho podría estar padeciendo desde tiempo atrás.
Pero más se me resiste catalogarlo como un adicto morfinómano; aunque de posibilidad absoluta también esta situación pudiera haberse dado en la persona del aludido, ya que el sacerdote es un ser tan humano como cualquier semejante suyo; y por supuesto también expuesto como todos a los riesgos y contingencias con que a diario se topa el hombre común al dar vuelta a la esquina.
Y el sacerdote no puede ser extraño a esta situación. También él sufre los mismos embates. No es un individuo anormal; ni siquiera puede blindarse del todo de frente a la tentación ardiente y seductora que él mismo también a diario está experimentando. Y se abstiene... se detiene... sufre, y lucha su lucha por conservarse en pie como mejor puede; aunque a veces no lo consiga a pesar de que bien sepa que "la corrupción del mejor es la peor". Pero la vida es así...
Marcial Maciel fue miembro de una familia michoacana de vida cristiana ejemplar de la que formaba parte muy apreciada su mamá, doña Maura Degollado Guízar, quien fue declarada 'sierva de Dios' por el Vaticano dentro del proceso de canonización que actualmente se le sigue; como también pertenecía a la misma el tío de Marcial, don Rafael Guízar y Valencia; por cierto, primo hermano de don José María González y Valencia, "dóctor in tribus" (tres doctorados) quien fuera arzobispo notabilísimo de esta Iglesia particular de Durango. Don Rafael recientemente ha sido canonizado o inscrito oficialmente por el Pontífice Sumo en la lista de los santos. Por lo que hoy se le conoce por el nombre de "San Rafael Guízar y Valencia". Estas son personalidades en positivo, reconocidos campeones de la virtud como otros muchos, incontables, que en nuestra Iglesia se han dado y se siguen y seguirán dando y que por lo tanto, merecen nuestra admiración más profunda y conductual seguimiento. Ellos son los pararayos de la justicia de Dios.
Inspirado desde el principio por tan sólidos principios familiares, el padre Marcial fundó la congregación arriba mencionada, la que actualmente cuenta en el mundo con más de 800 sacerdotes de 40 nacionalidades en no menos de 20 países; con 3,000 seminaristas y un ejército de más de 70 mil miembros, hombres y mujeres, que hacen el 'Regnum Christi' (Reino de Cristo), que es el brazo secular de la congregación.
Los Legionarios han montado además, un formidable imperio educativo... el que consta de una decena de prestigiosas universidades, 145 colegios privados incluidos algunos centros gratuitos para niños pobres, 21 institutos superiores y 630 centros de apostolado en 92 ciudades. También hacen presencia en 21 países de cuatro continentes, donde operan en combinación con institutos de educación privada, desde preescolar hasta nivel superior. Y a la muerte del fundador, según se dice, su congregación tenía ya puestos los ojos en China, que es la economía que actualmente rastrean las grandes trasnacionales.
Al morir el padre Marcial, según lo notificó el vocero oficial de la congregación de los Legionarios, "estaba viviendo en tranquilidad y paz espiritual en un clima de intensa oración. Poco antes de morir pidió como última voluntad, que sus funerales fueran sencillos y muy privados".
Por lo que se puede observar, la muerte del referido sacerdote no es en su fondo sino comprobación de que la Iglesia, portadora de la Buena Nueva, no es obra de humanos; y que por lo mismo, tampoco condiciona a la buena o mala conducta de sus ministros y feligreses la legitimidad del origen de sus enseñanzas. Sino que todo lo inspira y establece sobre la Palabra de Dios que todo lo trasciende. "Y Dios dijo: Hágase la luz y la luz se hizo..."
Finalmente considero que esta clase de sucesos (caso Maciel) que nos pasan, pueden ejercer en la historia de nuestra salvación una función más positiva que negativa, a condición de que sean observados a la luz de la fe. Son hechos que en medio de la densa oscuridad que los envuelve, también destellan en su alrededor un reguero de luz para los ojos sanos de quienes sean capaces de observarlos.
"Es forzoso que venga el escándalo..." lo dice la Escritura.
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