Opinión / Columna
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Percepción ciudadana
Leobaldo García Orrante
Percepción ciudadana
El Sol de Durango
8 de febrero de 2012
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El Partido Acción Nacional consiguió parcialmente el objetivo planeado al llamar la atención de segmentos importantes de la ciudadanía en su proceso de elección interno para su candidato presidencial. Tres precandidatos sin el talante que requiere la competencia y evidenciados en pretendidos debates que parecieron juegos florales. De alguna manera dejaron la opinión de hacerlo diferente a la disciplina vertical del PRI y pacto forzado de las "izquierdas" en la designación de sus candidatos.
Los precandidatos panistas y sus grupos de apoyo ofrecieron un concierto de acusaciones de prácticas que tradicionalmente le reprobaban a sus oponentes. En la lista de recriminaciones no faltó ningún ardid de los conocidos: desviación de recursos públicos de funcionarios panistas, espionaje electrónico, compra de votos y hasta robo de urnas. Hace seis años cuando Calderón Hinojosa, superó al candidato del esposo de Martha Sahagún, hubo menos conflicto al interior, ahora queda la interrogante de si les alcanzará su acervo y principios ideológicos para subsanar lesiones y ataques a la unidad partidista.
El PAN, en doce años de gobierno no ha podido marcar una línea divisoria entre ser partido de oposición y en el gobierno. A partir de que la ambiciosa Martha tomó el control de Los Pinos, los panistas quisieron gobernar con los viejos modos y estilos del PRI, pero sin la habilidad de aquellos. Sólo modificaron la relación del gobierno con dos grupos de presión, con los empresarios se obsequiaron, y por el contrario atacaron a grupos sociales demandantes que venían funcionando de equilibrio a un régimen atado a las políticas del libre mercado con un capitalismo financiero que tiene a la economía mundial en peligro.
La formación ideológica de la mayoría de panistas les impide gobernar con respaldo popular. Su individualismo, su concepto de la familia nuclear aislada de la sociedad y distante de su necesaria simbiosis. Piensan de la unidad una idea de corte clerical exigida desde la revolución de Lutero y Calvino, unidad que desconoce la diversidad, la contradicción y el cambio permanente del pensamiento y en toda partícula del universo. La familia es la célula de la sociedad y la célula sólo puede vivir en tejidos, los ciudadanos no pueden desarrollar su individualidad si no es en sociedad. Existe una esfera social y colectiva necesaria para la completa personalidad. Es condición natural de no pocos panistas de la derecha católica, no entender el comportamiento del hombre en sociedad y no entender la importancia social de la familia.
Es bueno el celo político de los panistas y no permitir que el presidente les imponga a su delfín, el problema es que su concepción general no les ayuda para gobernar, razón por la cual no pudieron prescindir de la estructura política heredada del PRI, ni tampoco se les vio ganas de hacer algo distinto. Les gusta la parafernalia, el protocolo y el aparato que diseñaron los priistas, aunque fuera de la astucia de aquellos, en el fondo y en la superficie cada vez se parecen más.
Haciendo a un lado las faltas del proceso, los azules hicieron un ejercicio de participación que podrá ayudarles a dar la pelea con una candidata ayuna de carisma. Aunque votó menos del 30% del selecto padrón, se entrenaron en acciones de convencimiento y organización, si logran restablecer la unidad que pregonan albergarán expectativas.
Por el momento el PRI, se desplaza sobre rieles, tiene una ventaja holgada, pero su muda disciplina lo ha entumecido, las supuestas candidaturas de unidad sofocan la participación cuadros y activistas necesarios en las presentes circunstancias con redes por Internet, de novedosas y variadas expresiones de participación social. Peña Nieto, no expone propuesta económica concreta, oscila entre la vieja nomenclatura y los tecnócratas, y acepta postular a exgobernadores que no le darán votos y si le quitaran como es el caso local.
Las "izquierdas" no levantan, López Obrador no logra hilvanar una tesis económica viable o una idea política creíble. De los buenos deseos y abrazos a los empresarios y a los enemigos políticos, se pasa a las promesas fáciles de construir de cinco refinerías, de construirles unas termoeléctricas al SME.
PD. Días de guardar dijera Carlos Monsivaís, un grupo de conspicuos universitarios- se calificaron ellos- encabezados por los tres directores detractores de la rectoría de Tomás Castro, finalmente obtuvieron una audiencia con el gobernador, para pedirle que convocara a otra elección para rector.
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