Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
El folklor, un tema poco valorado como política pública
El Sol de Durango
26 de agosto de 2016

 

ENRIQUE MEDINA VIDAÑA



Para quienes de alguna manera hemos hecho del folklor una de las actividades a las que hemos dedicado interés, tiempo y esfuerzo, representa una oportunidad hablar del tema cuando hay ocasión de un cambio de rumbo en la política gubernamental, a nivel local, como es el caso de la gubernatura y las presidencias municipales en los próximos días. Esto con el propósito de insistir en la necesidad de que el folklor se incluya como una acción de gobierno, para que se apoye de manera decidida la recuperación, la promoción, la difusión y el disfrute de las distintas manifestaciones artístico-culturales que son propias de nuestro Durango y de nuestro México y que son sin duda anclajes fundamentales para el fortalecimiento de nuestra identidad y el arraigo del orgullo por lo nuestro.

Para contextualizar el tema, hay que recordar que por declaración de la Unesco, cada 22 de agosto se celebra el Día Mundial del Folkore, en honor al día de la creación de la palabra por parte del arqueólogo inglés William John Thoms, el 22 de agosto de 1846. Sin embargo, al menos en Durango, las autoridades educativas o las de cultura no le han dado la importancia que tal hecho representa y no se han realizado actividades alusivas a la fecha, ni tampoco emprendido programas o proyectos destinados a su recuperación y conservación.

En el contexto de su origen, la lengua inglesa, la palabra "folklore" deriva de "folk", que significa pueblo, y de "lore", que significa saber; juntas designan lo que se conoce como "saber popular". La palabra la utilizó Thoms por primera vez en una carta alusiva al tema, publicada en "Atheneum", una revista cultural londinense, dedicada a la difusión de temas históricos, arqueológicos y culturales.

En la actualidad, cuando se habla del folklore de un pueblo, una región o una nación, se hace referencia a las tradiciones, las leyendas, las costumbres, la gastronomía, los ritmos, la música, los bailes, las danzas y demás manifestaciones artísticas y culturales que son representativas de una cultura.

Poco más de 40 años de que se declarara el día mundial del folklore, la Conferencia General de la Unesco, realizada en París, Francia, del 17 de octubre al 16 de noviembre de 1989, recomendó a los estados miembros que aplicaran las disposiciones relativas a la salvaguardia de la cultura tradicional y popular, instruyendo a las autoridades, servicios u órganos de organizaciones o instituciones que tuvieran competencia para ocuparse de los problemas en esta materia, además de fomentar el contacto con las organizaciones internacionales apropiadas que se ocupan de estos asuntos, en los aspectos que se mencionan a continuación:

a) Definición de la cultura tradicional y popular; b) Identificación de la cultura tradicional y popular; c) Conservación de la cultura tradicional y popular; e) Salvaguardia de la cultura tradicional y popular; f) Difusión de la cultura tradicional y popular; g) Protección de la cultura tradicional popular; y h) Cooperación internacional.

Con estos antecedentes, queda clara la obligación institucional de trabajar para la definición, el rescate, la conservación, la protección y la difusión de las múltiples expresiones pluriculturales y multiétnicas que son propias de la cultura de nuestra entidad, y que en su conjunto unen distintos elementos que le dan color, significación y sentido a nuestras costumbres y tradiciones, a nuestros bienes culturales y a nuestra riqueza artística y cultural.

Especialmente, cobra relevancia el rescate, conservación y difusión de la música del folklore local, entre la que se encuentra la música de arpa de la región centro de Durango, la música de violín que acompaña las danzas de carrizo de distintas regiones del estado y el canto cardenche, representativo de la región lagunera; además de mucha otra música tocada con acordeón y otros instrumentos de viento, en distintos lugares del estado.

En los bailes y danzas, se encuentra los más populares como el chotis, la polka y las cuadrillas, así como las danzas étnicas ceremoniales y las danzas de carrizo, que se ejecutan casi siempre en las fiestas religiosas. Además, hay que considerar los bailes de salón que fueron representativos de épocas históricas importantes de nuestra entidad.

Por lo que se refiere a la gastronomía duranguense hay mucho que rescatar, conservar y difundir, desde los chiles en nogada, el caldillo durangueño, las gorditas de cocedor y de comal, las conservas, la quesería, el mezcal y muchos otros productos que son típicos de nuestra alimentación.

En cuanto a las manifestaciones religiosas, es importante conocer, conservar y difundir las creencias de los grupos étnicos asentados en el estado, así como las católicas y las de otros credos, pues en todas hay expresiones artísticas y culturales que vale la pena que sean conocidas en otras latitudes.

En particular, es de suma importancia que se convoque a quienes se han dedicado al quehacer folklórico para conocer lo que existe y lo que falta por hacer; grupos folklórico musicales como Flor y Barro y el representativo de la Universidad pública; de danza folklórica como la Compañía de Danza Huehuecóyotl y la propia de la Universidad; la Compañía Korián, como ejemplo de trabajo multidisciplinario, entre muchas otras; así como creadores, artistas, promotores y difusores del arte y la cultura, quienes son los que conocen y tienen una visión clara del rumbo que se le debe dar al folklor en nuestra entidad.

Las tareas son múltiples, pero habría que empezar por un diagnóstico, para luego pasar a las acciones de planificación, capacitación y acciones de rescate, conservación, promoción, difusión y proyección. De manera paralela, es importante que se apoye de inmediato a los grupos, compañías y creadores que ya tienen un camino andado y que han hecho su tarea y tiene algo que mostrar y compartir con los duranguenses, e incluso llevar su trabajo a otras latitudes, con lo que representarían dignamente a nuestro estado. Tienen la palabra nuestros próximos gobernantes, a partir del mes entrante. Al tiempo, veremos y comentaremos.
 
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