Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
El principio de un proyecto largamente anhelado
El Sol de Durango
11 de abril de 2015

  Con la finalidad de iniciar la construcción y posterior puesta en marcha del Centro de Innovación y Competitividad en Energías Renovables y Medio Ambiente de Durango, el pasado viernes 27 de marzo, Jorge Herrera Caldera, gobernador del Estado, acompañado de altos funcionarios del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología -CONACyT- y directivos del Centro de Investigación de Materiales Avanzados del Estado de Chihuahua -CIMAV-, colocó la primera piedra de lo que serán las instalaciones de este importante centro de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, que promoverá el posgrado de alto nivel en áreas tecnológicas, orientadas principalmente al aprovechamiento de la energía solar, los recursos forestales, mineros y ganaderos, así como a la conservación y mejoramiento del medio ambiente.

En una primera etapa, anunció el gobernador, se invertirán 75 millones de pesos, con mezcla de recursos federales y estatales, por lo que agradeció el apoyo incondicional del CONACyT, al mismo tiempo que reiteró el compromiso del Estado para impulsar la ciencia y la tecnología, de modo que se pueda apuntalar el desarrollo de Durango.

Con este Centro, comienza una nueva etapa para el fortalecimiento de la educación superior en el Estado, pues a través de alianzas estratégicas con los centros de investigación, se dará impulso a estudios de maestría y doctorado en energías renovables y medio ambiente, con lo que se incrementará el valor de la educación como una herramienta fundamental para la formación y la transformación de las personas que habrán de liderar el desarrollo futuro de Durango y de México.

En Durango existen condiciones y oportunidades para impulsar su crecimiento y transformación, especialmente con el aprovechamiento de las fuentes de energía solar, energía eólica y biomasa, pues ellas constituyen la fuerza que moverá al mundo en el futuro inmediato. Como ejemplo de ello, el gobernador comentó que Durango tiene ya el huerto solar más grande del mundo, en el que se produce energía que está siendo comercializada por la Comisión Federal de Electricidad.

Por tanto, sabiendo que en las manos de los jóvenes está el futuro, es importante, dijo, asegurarles una educación de excelencia, que esté fuertemente vinculada a los centros de investigación y desarrollo tecnológico, que les habrá de preparar para aplicar lo aprendido en las aulas e incursionar con éxito en el mundo laboral, accediendo a empleos cada vez mejor pagados.

Como una primera acción del Centro, anunció el director general del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Durango, se propone la apertura de una maestría y un doctorado en ciencia y tecnología ambiental, con el objetivo de formar profesionistas e investigadores especializados en las áreas de energías renovables y medio ambiente, considerando que México, y especialmente Durango, es un país y un Estado con abundante recurso solar, por lo que es prioritario formar recursos humanos de alto nivel en el diseño de sistemas térmicos solares, el uso eficiente de energía en edificaciones y el diseño de dispositivos solares; así como, en el tratamiento, la potabilización y la remoción de contaminantes del agua y la gestión y manejo integral de efluentes; la caracterización y manejo integral de materias primas y residuos agropecuarios, industriales, mineros y forestales (biocombustibles); y el manejo, modelación, ordenamiento, impacto ambiental y variabilidad climática de los recursos forestales, entre otras líneas de investigación y desarrollo.

El perfil de egreso de la maestría y el doctorado considerará la adquisición de habilidades para desarrollar y ejecutar proyectos de investigación e innovación tecnológica que ofrezcan alternativas de soluciones a la problemática ambiental actual, por parte de los participantes; además, de que sean capaces de dimensionar y diseñar sistemas térmicos y fotovoltaicos, hacer análisis de factibilidad técnico-económica de sistemas y procesos energéticos y ambientales.

Sin duda, es un buen comienzo, pues el nuevo centro se ubicará en una parte de un predio de 300 hectáreas, al sur de la ciudad, por la salida a la carretera a Mazatlán, que en palabras del gobernador, serán destinadas totalmente para proyectos educativos, como son la nueva ciudad universitaria para la Universidad Juárez del Estado de Durango, el campus sur del Instituto Tecnológico de Durango y una nueva unidad deportiva para la ciudad.

En este marco y como lo he comentado en múltiples colaboraciones para este medio, desde el año 2000, para que Durango avance a mejores estadios de bienestar y se atiendan de una vez por todas los grandes rezagos que padece en los distintos ámbitos del desarrollo, hace falta que en los tres órdenes de gobierno haya acuerdo y consenso en que sólo una fuerte inversión en ciencia, tecnología e innovación hará que en Durango se instalen grandes empresas, de alto perfil tecnológico y alto valor agregado, que puedan generar empleos atractivos y suficientes para los egresados de las instituciones de educación superior.

Es tiempo pues de revisar experiencias internacionales y nacionales en cuanto a la manera en que empresas con alto desarrollo tecnológico y de innovación, agrupadas en grandes complejos industriales y productivos, han podido incidir en el incremento del Producto Interno Bruto, han generado empleos de alta calidad y han contribuido a mejorar la economía y bienestar del país y la región en la que se han instalado.

La semilla está sembrada, lo que hace falta ahora es, en principio, crear una política pública de largo plazo y de gran visión, que estimule la inversión creciente y permanente en la generación de conocimiento de frontera e innovación en todos los ámbitos del desarrollo.

Pero además, y sobre todo, hace falta dinero para fortalecer la investigación y crear nuevos espacios de trabajo de alto valor agregado, en empresas y organizaciones productivas de alta tecnología y desarrollo científico, en los que se ocupen los miles de profesionistas que egresan año tras año de las instituciones de educación superior de la entidad, y que actualmente ven frustradas sus oportunidades de conseguir un empleo en su lugar de origen y tienen que emigrar en busca de mejores perspectivas.

Es decir, se requiere de una nueva asociación entre sector productivo, instituciones de educación superior y órdenes de gobierno, para crear centros de desarrollo e innovación científica y tecnológica, como el que hoy nos ocupa, que inhiban la fuga de cerebros de la entidad y permitan que sus mejores hombres y mujeres apuntalen el desarrollo que tanto anhelamos para Durango.
 
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