Opinión / Columna
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Enrique Medina Vidaña
Cambiar la gerencia para cambiar la dinámica institucional
El Sol de Durango
10 de febrero de 2012
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Cambiar la gerencia para cambiar la dinámica institucional es un precepto de la gestión organizacional que opera cuando la organización ha dejado de ser una entidad dinámica, productiva y competitiva, al grado tal que los objetivos institucionales han dejado de ser alcanzados con el nivel de optimización que se prescriben en la misión, la visión y las metas institucionales.
Lo anterior viene a mi mente ante el cambio circunstancial u obligado que se acaba de dar en la titularidad de la Secretaría de Educación del Estado -SEED-, con la llegada del ingeniero Héctor Vela Valenzuela, un viejo conocido del sector educativo, a quien tuve el gusto de conocer, tratar y trabajar juntos cuando él se desempeñaba como coordinador estatal de la delegación de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial de la Secretaría de Educación Pública federal -DGETI-, y quien esto escribe en los años 1994-1996 cuando fungía como secretario técnico de la Comisión para la Planeación y la Programación de la Educación Media Superior en la entidad -CEPPEMS-, organismo a través del cual se organizaron varios encuentros académicos de educación media superior, cuando comenzaba a introducirse el enfoque de la educación basada en competencias en ese nivel educativo.
La llegada de Héctor Vela a la SEED tiene varias lecturas. La primera puede ser su deseo manifiesto de ser secretario de Educación, dada la experiencia que ha acumulado en el sector educativo y el conocimiento que tiene del sistema en lo general, a partir de su gestión pasada como subsecretario de Servicios Educativos; la segunda, una oportunidad de colaborar y dar continuidad al proyecto de gobierno del gobernador Jorge Herrera Caldera, en cuanto a asegurar una educación de calidad centrada en valores para todos los duranguenses; y la tercera, tal vez la que menos se quiere comentar, es la necesidad de sanar la herida que ha dejado en el sector magisterial la separación y ruptura entre el partido Nueva Alianza y el Partido Revolucionario Institucional, ante la inminencia del proceso electoral.
Visto así, el tema del cambio de secretario de Educación se enmarca en un contexto más político-sindical que académico o de gestión educativa, pues para nadie es desconocida la gran capacidad de conciliación política que tiene el ingeniero Vela, lo que le permite hacer amarres y generar consensos para operar a favor de un proyecto político de gobierno, pero que responde a los intereses del partido al cual pertenecen los gobernantes en turno, lo cual es válido, siempre y cuando no se desatienda la función sustantiva de la dependencia.
Al igual que con el secretario anterior, puedo decir que la expectativa que ha generado este nombramiento es alta, más allá de las críticas, pocas por cierto, que se han expresado por algunos representantes de partidos políticos y organizaciones sociales contrarias al partido gobernante. Por tanto, el reto es importante, ya que además de conciliar las fuerzas políticas en el sector educativo, el nuevo secretario de educación tiene la tarea de dar rumbo al sector educativo y lograr su transformación radical.
En colaboraciones anteriores he remarcado la necesidad de que la Secretaría de Educación en particular y el sector educativo en general adquieran una nueva dinámica de trabajo, más acorde a las exigencias de una realidad educativa cambiante, en un contexto educativo internacional de alta competencia, en el que los resultados educativos del estado y del país siguen siendo muy pobres, con relación al gasto educativo que se ejerce, la cantidad de personal del que se dispone y los medios educativos con que se cuenta.
Es decir, con el dinero que se gasta, con los maestros que se tienen y con los recursos de que se dispone, los sistemas educativos estatal y nacional deberían ser más eficientes y la calidad de la educación debería ser mejor.
Esto significa que hay un problema de eficiencia, de eficacia y de efectividad, pues hay muchas personas (trabajadores de la educación para ser precisos) que no están haciendo bien su trabajo, ya que persiste la simulación, el encubrimiento, la rutina, la falta de supervisión, la baja calidad del acompañamiento y la asesoría, la indolencia y la complacencia, lo que afecta sensiblemente la calidad y la equidad de los servicios educativos.
Como comentaba en este espacio semanas atrás: Para dinamizar el trabajo en la Secretaría de Educación, hace falta la concreción de metas sustantivas como son la creación del Instituto Estatal de Evaluación, el Centro de Desarrollo Tecnológico, el Instituto Estatal de Investigación Educativa y el Instituto Estatal de Educación Abierta y a Distancia, así como sentar las bases para la operación ejecutiva del Programa Sectorial de Educación para el sexenio, el cual consta de una serie de objetivos, estrategias, programas y proyectos, que de concretarse pueden impulsar fuertemente el sistema educativo.
Para ello, se requiere de una estrategia de implementación y seguimiento, así como de la creación de una instancia operativa, que aglutine y coordine los esfuerzos de las distintas áreas y dependencias educativas, mediante acciones transversales que implican la coordinación de acciones y la concurrencia de recursos financieros de distintas instancias, las que tendrían que participar en procesos de acuerdo y negociación para hacer realidad los escenarios que se han descrito en citado programa.
En el sector educativo hay mucho que hacer, y para que la nueva administración que dirigirá el ingeniero Vela no caiga en la rutina y la absorba la emergencia del conflicto inmediato, se requiere de la implementación de renovadas políticas públicas, que den un nuevo rumbo y un claro sentido a la tarea educativa que se necesita para superar los rezagos que se tienen en la entidad en esta materia. Ya existe un programa sectorial, se han detectado las debilidades y fortalezas e identificado las amenazas y las áreas de oportunidad, lo que resta es aplicar lo que se ha planeado y programado, para que lo enunciado en el Plan Estatal de Desarrollo y en el Programa Sectorial de Educación no quede en el papel como meras promesas de gobierno o como muestra del cumplimiento de un requisito administrativo marcado por la normatividad aplicable.
Hay capacidad y compromiso en el nuevo secretario de Educación, de eso no cabe duda, la expectativa es que se trabaje a favor del desarrollo educativo y que se equilibre la función política con la función académica; para ello, es necesaria la integración de un equipo de trabajo sólido, con capacidad probada para generar el cambio educativo que se requiere en estos momentos. Exito ingeniero Vela. Muy bien señor gobernador, un perfil así es lo que se esperaba.
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