Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
Don Pablo sigue en la memoria de los educadores de México
El Sol de Durango
1 de agosto de 2014

 

POR ENRIQUE MEDINA VIDAÑA



A cinco años de la desaparición física de Don Pablo Latapí Sarre (falleció el 3 de agosto de 2009), quien fuera un hombre admirable no sólo por su calidad humana sino por su rigor intelectual en el terreno de la investigación educativa, es oportuno hacer algunas remembranzas de sus enseñanzas, de sus vaticinios y de sus anhelos en busca de una mejor educación para todos los mexicanos.

Don Pablo, como lo llegó a decir él mismo en varias ocasiones, vivió una vida llena de satisfacciones, de alegrías, de logros personales y también de sinsabores.

Como resultado de sus interacciones con los secretarios de educación del país, casi desde que comenzó su vida profesional, fue un ideólogo importante en las transformaciones educativas que ocurrieron en el país, desde la época de los 70s, hasta ya bien entrado el Siglo XXI.

Su último libro, Finale prestissimo es un compendio de conclusiones postreras de los grandes temas que fueron de su interés, especialmente el educativo, pues hace una aguda crítica al régimen de gobierno, en cuanto a que no se limitó el poder del sindicato magisterial, sino que antes bien, los presidentes y secretarios de educación alimentaron a sus líderes, al punto de que la rectoría de la educación en los últimos años estuvo en manos de la organización sindical más grande de América Latina, dejando de lado la autoridad de la Secretaría de Educación Pública y pasando por encima de las secretarías de educación de las entidades federativas.

En el libro en comento, se puede leer que, el "control corporativo sindical construido en 70 años de priismo, se ha vuelto factor y condición esencial para la gobernabilidad del país. En los nueve años de gobierno panista no sólo no se ha intentado desmantelar el poder sindical, sino que se han reforzado sus alianzas con él. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es parte fundamental de ese poder y así hay que entenderlo: más que una asociación gremial que defiende los intereses laborales de los maestros, es un grupo político que lucha por conservar y ampliar sus territorios y formas de influencia", y agrega en una nota a pie de página, "de 2006 a la fecha, la actuación descarada de la lideresa Elba Esther Gordillo así lo demuestra; ahora se dedica, y con éxito, a 'vender votos' en coyunturas electorales precisas, y lo hace aprovechando a los maestros, a los que ha capacitado para este oficio".

Con toda seguridad, los planteamientos de este libro, fueron uno de los muchos argumentos que, tres años después de su deceso, inspiraran la reforma educativa hoy en marcha.

Don Pablo, como era cariñosamente llamado en los círculos intelectuales y académicos, fue fundador de muchas instituciones educativas, escritor infatigable, crítico independiente y formador de investigadores. Su pluma dio cuenta por más de 40 años de resultados de investigación educativa, con más de 30 libros y artículos, publicados en revistas especializadas, nacionales y extranjeras.

Su formación fue de doctor en filosofía, con especialización en ciencias de la educación; tal vez por eso, una de las grandes aportaciones de Don Pablo fue haber sentado las bases institucionales sobre las que se construyó en México la investigación educativa multidisciplinaria, dando rumbo a una nueva disciplina y formando a muchos investigadores en este nuevo campo.

En su última aparición en público, en un homenaje que se le hizo en el CINVESTAV del Instituto Politécnico Nacional, en la ciudad de México, en junio de 2009, Don Pablo dejó ver su venia de educador, su profundo humanismo y su gran compromiso con las causas sociales, al afirmar, "estoy convencido de que hay que seguir trabajando por lo que queremos, en lo que nos corresponde a todos, creo que para eso es la vida, para construir esperanza, abrir horizontes, tender puentes hacia un futuro mejor y sembrar alegría, invocando nuestras utopías y trabajando tenazmente por realizarlas hasta el último día de nuestra vida".

En sus escritos, Don Pablo quiso reiterar una y otra vez la importancia de la política educativa, cuyo objeto es el desarrollo de las siguientes generaciones, a fin de que adquieran los aprendizajes futuros, posibles y deseables, que demanda una sociedad determinada. Por eso, le dio gran importancia a la reflexión sobre el impacto de la investigación en la política educativa, para una toma de decisiones argumentada y con sólidos referentes contextuales.

Como un gran crítico de la educación, era implacable con cada uno de los grupos responsables de la problemática educativa. El primer actor responsable, es el gobierno federal, decía, pues no ha puesto lo necesario para atender a los sectores prioritarios (indígenas, campesinos, discapacitados, pobres), para transformar la educación a fondo. Otro actor responsable del atraso educativo es el Congreso de la Unión, quien no obstante su pluralidad, representatividad y papel de contrapeso al Ejecutivo, no ha mostrado, en conjunto, una visión de Estado en el tema educativo.

Los empresarios también son responsables del atraso educativo, con sus recursos, su capacidad emprendedora y de transformación "podrían, deberían, ser otra fuente importante de energía para la educación". También señaló al magisterio como responsable de la situación educativa en México, los maestros, prisioneros del sindicato, se han acomodado a sus reglas y comportamientos, y se encuentran despojados de iniciativas propias, al grado que muchos mentores ven a su profesión solamente como un "trabajo", no como una verdadera vocación de servicio.

Los ciudadanos también tienen parte de responsabilidad, pues la gran mayoría de mexicanos, con hijos en escuelas públicas o privadas generalmente son indiferentes o están resignados ante las deficiencias del sistema educativo; es decir, casi ningún padre de familia exige educación de calidad como derecho, ante el compromiso de tener que participar en las tareas de la escuela.

La vigencia del pensamiento de Don Pablo se nos revela con mucha claridad, sus enseñanzas nos obligan a replantear el rumbo de la educación. Algunas luces las está dando la reforma educativa actual, pero otras tendrán que ser buscadas por cada uno de los actores educativos en quienes descansa la responsabilidad de educar a las nuevas generaciones de mexicanos.
 
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