Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
Las mentiras en las campañas políticas
El Sol de Durango
27 de mayo de 2016

 



ENRIQUE MEDINA VIDAÑA



Estamos a unos días de que se lleve a cabo, el 5 de junio, la elección a gobernador, presidentes municipales y diputados locales en el estado de Durango y en otros 11 estados de la república, más otros cuatro estados en donde se elegirán diputados y alcaldes solamente. La efervescencia política va en aumento, los nervios comienzan a invadir a los candidatos y en esta semana veremos un incremento sustancial en la guerra sucia que, como nunca, se ha desatado entre quienes contienden a estos puestos de elección popular.

En este escenario, hemos sido testigos de las campañas políticas que han estado protagonizando todos los candidatos, hombres y mujeres, postulados por sus partidos políticos; o bien, que se han auto propuesto como candidatos independientes. En todos los casos, ha habido desencuentros, descalificaciones, calumnias, agresiones, acusaciones, amenazas de demanda, y especialmente, promesas, muchas promesas, algunas totalmente salidas de proporción, con un ánimo meramente electorero, que será imposible que quienes las ha formulado, en caso de ser electos, las lleguen a cumplir.

Por lo escrito, viene al caso recordar al pensador y político alemán Otto von Bismark (1815-1898), quien de manera categórica afirmó en su tiempo que, "nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería", frase que retrata sin duda lo que hoy estamos viviendo, pues un día sí y otro también, en eventos públicos, a través de los medios de comunicación, o en la propaganda que los candidatos reparten en la calle o casa por casa, recibimos infinidad de promesas de cambio, de mejora o de transformación de las condiciones en que vivimos en nuestro estado.

En esta ocasión, retomo y comento algunas de esas promesas, con la intensión de que identifiquemos su procedencia y valoremos la veracidad o falsedad de las mismas y en su caso, podamos tomar la mejor decisión el día vayamos a las urnas a depositar nuestro sufragio.

Comenzaré por una de las clásicas, "regresaré a cumplir las promesas que les he hecho". Los políticos creen que de plano los ciudadanos no tenemos memoria y que aceptamos esta gran mentira. Seguramente piensan que estaremos sentados esperando a que vuelvan y que hagan lo que dijeron que iban a hacer, pues como decía el propio Bismark, refiriéndose a los políticos, "cuando alguien dice estar de acuerdo, en principio, en hacer algo, quiere decir que no tiene la menor intención de hacerlo".

Otra promesa que es reiterada cada vez que hay campañas políticas anuncia que, "el cambio verdadero va a llegar a Durango", como si los cambios que hemos tenido no hayan sido verdaderos, como si el nuevo rostro de la ciudad fuera una ilusión, o como si la carretera a Mazatlán hubiera sido un sueño. El cambio es permanente, no tiene que ver con la promesa de un político, es producto de la dinámica social y del entrecruce de múltiples factores económicos, políticos y sociales de orden mundial y global.

Una ocurrencia, más que promesa, es la que dice que "contrataremos obra pública sin licitación, a favor de los constructores de Durango", la cual refleja un total desconocimiento de las leyes y ordenamientos en materia de transparencia y rendición de cuentas, así como en la legislación acerca de las responsabilidades de los funcionarios públicos.

Una promesa que de cumplirse sería un enorme logro para la equidad de género en la política y la administración pública es la que dice que, "el 50 por ciento de los puestos públicos de alto nivel serán para las mujeres". Falta ver si las cúpulas del poder de los propios partidos políticos aceptan esta idea y especialmente, si le darán a las mujeres esa oportunidad. Capacidad y preparación existen, aunque no sé si la voluntad política vaya a permitir que se haga realidad esta añeja aspiración de las mujeres y los ciudadanos.

Otra promesa que ya he puesto en duda en otras colaboraciones es la que afirma que, "tendremos más empleos y mejor pagados para los duranguenses". Tal vez haya más empleos, con la industrialización que se promueve y con las empresas que se dice que se pueden instalar en la entidad (armadoras de autos, maquiladoras o cadenas comerciales); sin embargo, empleos mejor pagados será imposible si no se trasforma la planta productiva de la entidad y si no atraen empresas de alto valor agregado, como las telecomunicaciones, sistemas de información y redes, energías alternas, biotecnología, agroindustria o aprovechamiento minero, caracterizadas por la innovación y la transferencia de tecnología de punta, lo cual implica que, paralelamente se deben instalar centros de investigación e innovación, así como crear parques científicos y tecnológicos, no los tradicionales parques industriales, que nada resolverán en este aspecto y que sí podrían generarnos más problemas de los que ya tenemos, como la contaminación del agua, el suelo y el aire.

Una que de verdad suena ridícula y muestra total desconocimiento del tamaño y crecimiento de la ciudad capital, es la que afirma que, "pavimentaremos todas las calles de la ciudad de Durango, con pavimento hidráulico". Quien ha hecho esta propuesta seguro desconoce que la ciudad tiene más de 27 millones de metros cuadrados de calles y que actualmente solo tienen pavimento alrededor de 16 millones, lo que significa que tenemos un 42 por ciento de vialidades sin pavimentar. Pero además, es importante decir que, tanto el gobierno estatal como el gobierno municipal, al menos en los últimos tres años, con recursos y esfuerzos importantes, lograron rehabilitar alrededor de tres millones de metros cuadrados de pavimento, de los 16 existentes y no se logró construir ni siquiera un millón de metros cuadrados de pavimento nuevo. Es decir, para pavimentar todas las calles de la ciudad, y con pavimento hidráulico, se necesitaría el presupuesto total del estado y del municipio de al menos 12 años, sin atender ninguna otra cosa que no fuera pavimento. De ese tamaño es el problema.

La última y nos vamos es la que promete que, "vamos a capacitar a los policías en las mejores academias de Estados Unidos" y "vamos a crear un grupo de élite para salvaguardar la seguridad de los duranguenses". Con qué ojos divina tuerta, dirían en mi pueblo. Ya me imagino a los policías de Durango tomando cursos en West Point, viajando en avión y con viáticos a cuenta del municipio, pagando en dólares. Por otra parte, imagínese Usted que tengamos una policía de élite, con altísimos salarios y al servicio del gobernador. Es un asunto para preocuparse, baste recordar los grupos de élite que ha habido en el país y a los fines que han servido. Sería como regresar al autoritarismo y a la persecución de los ciudadanos, antes que a los delincuentes.

Creo que a nuestros políticos no les ha quedado claro que la política no es una ciencia exacta, sino un arte, y que como arte, requiere de sensibilidad y de emoción, no de mentiras mal argumentadas, que los muestran tal como son, personas que ven en la política la oportunidad de servirse y no de servir a los ciudadanos. En nuestras manos está hacer la mejor elección. Nos vemos en las urnas.


 
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