Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
Perfiles políticos e instituciones políticas
El Sol de Durango
15 de mayo de 2015

 

POR ENRIQUE MEDINA VIDAÑA



Estamos entrando a la recta final de las actuales campañas políticas para la elección de diputados federales y es hora en que los ciudadanos no hemos visto todavía cuáles son las verdaderas intenciones de algunos de los políticos en competencia, aunque vemos propaganda sugestiva, colorida o provocadora, y escuchamos anuncios en radio o televisión que muestran discursos apasionados sí, pero las más de las veces un tanto alejados de la realidad que día a día vivimos los ciudadanos. Es importante conocer, desde la óptica de los propios partidos, cuál es el perfil político o las competencias personales que se tomaron en cuenta para la selección de los candidatos que les representan.

De manera específica, ante la oportunidad que tuve de conversar directamente con Manuel Herrera, dirigente estatal del principal partido político en la entidad, pude visualizar y compartir con ustedes mis pocos pero selectos lectores, no sólo la filosofía del instituto político que representa, sino los criterios que impulsaron al partido a definir que Otniel, Ali, Rocío y Oscar fuesen sus representantes en la jornada electoral del presente año.

En principio, la confianza de la gente en los liderazgos que los cuatro representan, pues cada uno de ellos tiene una trayectoria probada en el campo de acción, en el contacto directo con los ciudadanos, en la gestión que se requiere para dar respuesta a sus necesidades.

Enseguida, el equilibrio emocional y la fe por la vida, porque en cada candidato está presente primero su persona como ser pensante y actuante, y al mismo tiempo, existe la sensibilidad para aceptar y acoger a los demás, con la conciencia plena de que han hecho de la política su vocación de servicio.

Después, el compromiso con el hacer para otros, porque el quehacer político no es, no existe, si no es en el ánimo del beneficio de los otros, a quienes se sirve, quienes le eligen y quienes esperan respuestas a sus más sentidas demandas.

En este partido, a decir de su presidente, se eligieron candidatos que tienen muy clara la conciencia de aspirar a superarse día con día, porque cada día se aprende, cada día se conocen nuevas cosas; y al mismo tiempo, cada día es menos lo que se conoce y más lo que se puede conocer.

Responsabilidad compartida con los votantes, pues ser candidato primero y representante popular después no son sino caras de la misma moneda; sin candidato no hay votantes y sin votantes no hay candidato. Candidatos y electores comparten la responsabilidad de hacer efectiva la democracia, entendida como el ejercicio del poder ciudadano representado, como herramienta para transformar las condiciones de vida de las comunidades, de las personas.

Candidatos con la capacidad de salir siempre adelante, a pesar de las adversidades, a contracorriente, afrontando la crítica, el desprestigio, el ataque infundado e incluso el vituperio, no con la respuesta violenta, en la máxima del ojo por ojo o diente por diente, sino en la manifestación de las ideas creativas, las propuestas novedosas, aquellas que aportan soluciones reales y viables a los problemas sociales, no las promesas huecas, ambiciosas y sin sentido alguno.

Candidatos capaces de soñar con que pueden ocurrir las cosas, siempre que haya una plena identificación entre ellos y los ciudadanos a los que pretenden representar; capaces de encontrar coincidencias entre la diferencia y alternativas ante la desazón y la desesperanza.

Candidatos que acepten las propias debilidades y las canalicen como áreas de oportunidad, que les permitan estar en un proceso de autorregulación y autovaloración del propio desempeño, con la idea de que se pueden cometer errores, pero que siempre habrá tiempo para enmendarlos y reencontrar el camino; ese camino que habrán de construir junto con los ciudadanos que voten por ellos.

Los buenos candidatos, en palabras del Manuel Herrera, deben tener congruencia; es decir, pensar bien, hablar menos y hacer más. Esto significa que se requieren acciones más que simulaciones; actuar antes de justificar; emprender antes de descalificar; crear antes de destruir, como se ha visto en la práctica de otros institutos políticos.

También, se pensó en proponer personas con la capacidad de aprender a vivir ciclos, sabedoras de que siempre se pueden encontrar nuevos motivos y nuevas metas en el servicio a los demás; que ser diputado federal implica una responsabilidad que trasciende el ámbito de lo local, para incidir en un plano superior, más amplio y por ende de mayor responsabilidad, sin perder de vista la noción de distrito y las necesidades de la gente que lo habitan, con quien se están estableciendo compromisos de campaña, que luego habrá que dar cuenta de ellos.

Candidatos capaces de hacer de la humildad una forma de vida, alejada de la soberbia y el ensimismamiento, atentos al sentir de la gente, siendo empáticos con sus necesidades y anhelos, conscientes de que en cada votante hay una persona que espera ser escuchada, ser entendida y ser atendida en sus demandas.

Personas con una fuerte visión política, comprometidas con los principios de su instituto político, leales a las directrices que históricamente han dado rumbo a la vida institucional.

En síntesis, comenta Manuel Herrera, candidatos que ejercen la política como una profesión de vida, que ponen en ella todas sus aspiraciones, porque saben que su misión de vida y su vocación de servicio se realizan sólo en el bienestar pleno de sus representados.
 
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