Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
El papel de la inteligencia y las emociones en el desarrollo de la creatividad
El Sol de Durango
24 de junio de 2016

 

ENRIQUE MEDINA VIDAÑA



Es un hecho conocido y hasta de sentido común, saber que el proceso creativo se compone de múltiples interacciones cognitivas y emocionales, por lo que es importante establecer la relación y la interdependencia que existe entre creatividad e inteligencia y creatividad y emociones, considerando que los tres procesos son, a la vez, procesos mentales que ocurren a nivel cerebral, en ese órgano del cuerpo humano que es el objeto más complejo del universo: el cerebro.

Para iniciar, es básico recordar que el cerebro trabaja en red y que hay conceptos elementales que se relacionan con su estudio, como es el caso de su estructura cerebral en dos hemisferios con funciones diferenciadas, el funcionamiento de la memoria y el olvido, los estados de conciencia o alerta intelectual, la toma de decisiones y la influencia de las emociones, y especialmente, la manera en que el cerebro se mantiene en forma y saludable.

En este sentido, cabe recordar también que la creatividad no se relaciona con una única región del cerebro o un solo hemisferio cerebral, el derecho, como se pensaba hasta hace pocos años. Es decir, el proceso creativo, desde la preparación o planteamiento del problema hasta la incubación y la elaboración de un nuevo modelo mental se compone de muchos procesos e interacciones cognitivas y emocionales (conscientes e inconscientes), que ocurren en las tres redes neuronales que se forman en toda la estructura cerebral, y que los estudios de la neurociencia afectiva han encontrado como fundamentales para comprender la neurociencia de la creatividad, así como sus relaciones y dependencias con la inteligencia y las emociones.

Una primera red es la Red de la atención ejecutiva, que se activa cuando se requiere de un gran enfoque de la atención para realizar actividades complejas como resolver problemas o diseñar aplicaciones tecnológicas. En este caso, se requiere de un razonamiento inteligente que se basa en el uso de la memoria de trabajo e implica la comunicación entre regiones laterales (exteriores) de la corteza cerebral prefrontal y áreas posteriores del lóbulo parietal del cerebro, así como el hipocampo.

La segunda es una Red de imaginación, que está involucrada en la construcción de simulaciones mentales dinámicas, basadas en experiencias personales, recuerdos, pensamientos a cerca del futuro, imágenes de perspectivas alternativas y escenarios en el presente, y la cognición social, por ejemplo, cuando estamos imaginando lo que otra persona está pensando.

Esta red involucra áreas cerebrales profundas dentro de la corteza prefrontal y el lóbulo temporal (regiones mediales), junto con la comunicación entre las diversas regiones externas e internas de la corteza parietal, que son fuentes de reacciones emocionales.

Hay una tercera red, que es la Red de Relevancia, que se encarga de monitorear constantemente, los eventos externos y la corriente interna de la conciencia y alternar de forma flexible el control de mando entre la red de atención ejecutiva o la red de imaginación, según sea la tarea que estemos realizando. Esta red está conformada por la corteza anterior dorsal del cíngulo y la corteza insular anterior, en ella confluye y se distribuye, tanto la inteligencia como las emociones, para dar pie al comportamiento creativo.

Al hablar de creatividad e inteligencia, los estudiosos del tema han encontrado una serie de posibles relaciones entre ellas, que podrían estar dadas de la siguiente manera: a) La creatividad está dentro de la inteligencia, b) La creatividad engloba a la inteligencia, c) La creatividad y la inteligencia se complementan y d) La creatividad y la inteligencia son independientes.

Es decir, aparentemente no existe relación directa entre creatividad e inteligencia; sin embargo, al parecer, la creatividad se relaciona con las inteligencias múltiples, en el siguiente orden: inteligencia viso-espacial, inteligencia naturalista, inteligencia kinestésica e inteligencia lingüística.

En todos los casos, la creatividad parece implicar aspectos sintéticos, analíticos y prácticos de la inteligencia, aunque no hay consenso en la naturaleza de la relación entre creatividad e inteligencia, todas las posibles relaciones de conjunto entre creatividad e inteligencia apuntan a que la inteligencia le aporta a la creatividad la flexibilidad conductual o cognitiva para generar situaciones novedosas y la capacidad de resolver problemas, hasta la eficaz adaptación al medio circundante en el que se gesta el proceso creativo.

En el caso de las emociones, desde hace más de un siglo, su estudio y descripción ha ocupado la atención de filósofos, psicólogos, biólogos y otros especialistas, y se ha descrito que todas las emociones, tanto las agradables (alegría, orgullo, felicidad y amor) como las desagradables (dolor, vergüenza, miedo, descontento, culpabilidad, cólera, tristeza), están profundamente arraigadas en la biología y surgieron como parte de un proceso de adaptación y supervivencia de la especie humana.

Es decir, las emociones, así como la expresión de las mismas, son innatas, aunque se ha considerado la posibilidad de que los factores de aprendizaje puedan ejercer algún tipo de influencia en ellas.

En la actualidad, las emociones han sido objeto de una renovada atención por parte de los psicólogos y los neurocientíficos, debido a los recientes desarrollos en la anatomía de las emociones y el estudio interdisciplinario de los mecanismos neurológicos de las emociones, así como el estudio psicológico de la personalidad, de las emociones, y de los estados de ánimo de las personas.

Hoy día, existe una aceptación general de que los procesos emocionales tienen atributos que incluyen expresión motora, aspectos sensoriales-perceptuales, autonómicos, hormonales, cognitivos-atencionales y afectivos-sentimentales, todos ellos relacionados ampliamente con la noción de creatividad. En esta orientación, para Lang (1968) las emociones son disposiciones para la acción, que se originan ante estímulos significativos para un organismo y que se producen en diferentes sistemas reactivos, a partir de los cuales pueden ser estudiadas: a) la experiencia subjetiva (sentimiento interno y privado de las emociones o inconsciente), b) la apreciación cognitiva (sentimiento consciente de las emociones que son transmitidas por el sujeto a través de los informes verbales) y c) la activación fisiológica (la cual involucra tres tipos de respuestas fisiológicas: autónomas, endócrinas y somático-centrales).

El estudio de los mecanismos cerebrales que sustentan el comportamiento inteligente, el control de las emociones y el desarrollo de la creatividad se convierte en un área de oportunidad para educadores, psicólogos y muchos especialistas más, para mejorar sustantivamente su campo de trabajo y de desarrollo personal y social.
 
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