Opinión / Columna
 
Enrique Medina Vidaña 
La felicidad en el trabajo y en la vida es opcional
El Sol de Durango
13 de marzo de 2015

 

POR ENRIQUE MEDINA VIDAÑA



Con cierta recurrencia, en el mundo académico, se han presentado estudios acerca de la importancia de la felicidad en los distintos ámbitos de la vida.

Especialmente la felicidad en el entorno laboral, pues de ello dependen en buena medida los resultados y el éxito de las empresas o las instituciones.

Trabajadores felices aseguran la integración de buenos ambientes de trabajo, el establecimiento de relaciones humanas armoniosas entre las personas y la construcción de identidad y cohesión alrededor de los objetivos y fines institucionales.

Entre los factores que determinan la felicidad se encuentra la capacidad de las personas para tolerar la frustración y emplear la experiencia del fracaso como una oportunidad para la mejora; también, es fundamental que perciban que el trabajo que realizan es valioso para la empresa o la institución en la que laboran y que por ello, reciben el reconocimiento permanente de sus superiores.

Otro aspecto relevante para que los trabajadores sean felices en su actividad lo constituye el hecho de que hayan creado buenas relaciones con sus compañeros de trabajo, que exista armonía, colaboración y recreación entre ellos; y finalmente, algo fundamental, es que los trabajadores sientan seguridad y certeza en su empleo, sabiendo que si se esfuerzan pueden aspirar a mejorar en su salario, en su estatus o en su bienestar personal, familiar o social.

Las personas felices, generalmente tienen una amplia capacidad de razonamiento, piensan bien y actúan en consecuencia; desarrollan de manera permanente su creatividad, lo que les hace ser personas muy útiles en su campo laboral; poseen una inteligencia emocional muy fuerte y autodireccionada, por lo que se relacionan adecuadamente con los demás; además, al poseer una inteligencia social bien definida, tienen claridad de metas y visión de futuro.

De acuerdo con Sonja Lyubomirski, la felicidad es esa extraña combinación entre placer, plenitud, significado y propósito de vida. Al respecto, ella dice que la mayoría de las personas creen que ciertos logros de la vida adulta los harán felices para siempre, mientras que ciertos fracasos los harán eternamente infelices, lo que constituye los mitos de la felicidad, puesto que ni los primeros nos harán tan felices siempre o durante tanto tiempo como creemos, ni los segundos son tan graves como pensamos, como para creer que estamos condenados a la infelicidad.

En este sentido, para tomar decisiones adecuadas a cerca de nuestro futuro debemos desmantelar las falsas creencias sobre la felicidad que rigen nuestro comportamiento, sabiendo que ser feliz no es fácil y que también es común confundir la felicidad con otros estados de ánimo, que si bien proporcionan cierta satisfacción a las personas, en realidad no son sino percepciones falsas de la felicidad. A esto se refieren los expertos cuando hablan del arquetipo del hedonismo; del arquetipo del nihilismo o del arquetipo de la laboriosidad.

En el primer caso, los seres humanos poseemos una gran capacidad para adaptarnos a las relaciones, los trabajos y las riquezas nuevas, de modo que con el tiempo los cambios que nos ocurren, aunque sean muy gratificantes, producen menos recompensas de las esperadas. Este fenómeno se denomina arquetipo hedonista y es un obstáculo para la felicidad porque nos hace subestimar los éxitos y por tanto, encontrar satisfacciones amplias. Por tanto, si queremos ser felices, debemos prolongar la alegría y la satisfacción de nuestros éxitos, por pequeños que estos sean, y evitar el aburrimiento y el vacío.

Por otra parte, si sobrevaloramos o exageramos la duración y la intensidad de la desesperación ante la que nos sumirá una desgracia, un fracaso o simplemente un error laboral, estaremos generando un impacto pesimista de los acontecimientos y nuestros augurios se volverán contra nosotros. En esto consiste el arquetipo del nihilismo, en considerar que nada tiene valor, que no vale la pena esforzarse por nada, si al final de cuentas lo que obtiene es insatisfacción y por tanto infelicidad.

Por otra parte, cuando se habla del arquetipo de la laboriosidad, la persona encuentra en el trabajo su único afán; todos sus esfuerzos y la vida misma la entrega al trabajo, haciendo a un lado otras relaciones, lo que le cierra el círculo de opciones para encontrar respuestas satisfactorias que le produzcan estados de felicidad más frecuentes y duraderos.

Para superar los arquetipos y las barreras que condicionan la felicidad en las personas es importante lo que los expertos denominan sistema inmunitario psicológico, que consiste en que las personas somos capaces de reaccionar favorablemente ante la desdicha inicial resultado de un rechazo, un fracaso o la pérdida de un trabajo, haciendo disminuir su impacto e incrementando la ponderación de las ventajas inesperadas de la nueva situación, como una oportunidad de cambio y transformación de una realidad insatisfactoria.

Es decir, ante las crisis que vivimos, es importante afrontar de manera diferente las reacciones viscerales momentáneas, haciendo un análisis y crítica sistemáticos a la luz de nuestros principios, normas y valores, libres de urgencias, tomando nota de nuestras corazonadas, buscando opiniones expertas, considerando distintas alternativas y tomando decisiones que tengan en cuenta todas las opciones.

Siempre que el fracaso no se convierta en obsesión, el análisis razonado de la situación de infelicidad que vivimos nos dará una visión más clara del futuro y tendremos la lucidez y sensatez que nos darán el distanciamiento necesario para afrontar las dificultades que se nos presenten y tener la mente preparada para cualquier momento de crisis, y a pesar de ello lograr ser felices.

Identificar los pasos que debemos dar para encaminarnos hacia una vida plena y alcanzar nuestro máximo potencial de felicidad es algo que está en nuestras manos. Todos podemos ser felices con lo que hacemos y con quien lo hacemos, dando el justo valor a la vida, aprovechando al máximo cada momento para ser feliz y hacer feliz a los que nos rodean.
 
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