Opinión / Columna
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Claudia Inés Medina
Conflictos docentes
El Sol de Durango
14 de noviembre de 2011
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En esta ocasión pretendo hablar de aquellos docentes que demeritan su labor, que se han olvidado que ser maestro no se restringe únicamente a un buen sueldo, poder y poco trabajo, esos maestros que siempre buscan a toda costa demeritar el trabajo de quienes sí lo hacen, docentes que nunca están conforme con nada y todo les parece poco, que únicamente ven sus propios beneficios olvidándose de aquellos por quienes realmente se encuentran al frente de un aula: sus alumnos.
Pseudomaestros que lo único que saben hacer es bloquear la labor de las instituciones y de sus compañeros, pues hacen una crítica destructiva de cualquier acción cuando la única verdad es que su capacidad como maestros es nula.
Existen distintas formas de actuar de los maestros conflictivos, una de ellas y que se da con frecuencia en las escuelas es cuando los mismos maestros utilizan o involucran a sus alumnos en las problemáticas entre docentes, a tal grado que luego los conflictos son de los docentes hacia los alumnos terminando estos últimos en ser los más perjudicados.
Otra forma de actuar es la simulación, se la pasan hablando de su trabajo, de la excelencia de su labor cuando la realidad es que únicamente simulan que trabajan.
O en otro de los casos se la pasan hablando del trabajo de los demás, de lo mal organizada que esta la escuela, de la falta de dirección y decisión, cualquier asunto relacionado con la institución lo hacen destruyen aunque su apreciación sea completamente equivocada.
Desgraciadamente por este tipo de maestros ha cambiado la forma en la que la sociedad ve a la carrera docente, hoy se liga a los maestros con conflictos, y hemos dejado de verlos como quienes nos dieron la luz del conocimiento, nos enseñaron nuestras primeras letras, sumar, restar y multiplicar, entre muchas otras actividades; para recordarlos como personas faltas de ética que sólo buscan su beneficio propio sobre cualquier interés común.
Se tachaba al maestro de ser una persona conflictiva, que busca los problemas tanto dentro como fuera de su trabajo, afortunadamente en el gremio magisterial aún existen maestros de vocación, que lejos de buscar el punto de quiebre a las relaciones personales buscan ser propositivos y aportar ideas que realmente fortalezcan su labor docente y las instituciones.
Las cosas están cambiando en las escuelas, los maestros conflictivos no tienen cabida en las buenas instituciones y sólo les queda cambiar su actitud o buscar nuevos aires, el cambio lo hacemos todos, maestros, alumnos, padres de familia y autoridades educativas.
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