Opinión / Columna
 
Episcopeo 
Arzobispo Héctor González Martínez 
Educación: desafío para nuestra Iglesia
El Sol de Durango
29 de enero de 2012

  +MONS. ENRIQUE SANCHEZ MARTINEZ,

Obispo Auxiliar de Durango

Uno de los grandes desafíos de nuestra realidad cultural y religiosa es el que plantea la educación y especialmente lo que el Papa Benedicto XVI ha planteado como emergencia educativa. Es algo que no podemos dejar pasar sin que haya ninguna reacción de quienes tenemos una misión frente a la comunidad, a nosotros como pastores del Pueblo de Dios, pero también a quienes tienen una responsabilidad en el campo de la educación: padres de familia, maestros, gobernantes, legisladores, sindicatos, etc.

Los obispos de México hemos reflexionado sobre este tema: "Queremos renovar nuestro compromiso y nuestra responsabilidad como educadores-evangelizadores. Queremos motivar, iluminar y apoyar a todos, en especial aquellos que están involucrados en las distintas tareas educativas concretas. Entendemos la educación en su sentido más amplio como esfuerzo por ayudar a la persona en su desarrollo humano integral". Nosotros mismos, en nuestro ministerio evangelizador, hemos visto las dificultades que existen en la transmisión del Mensaje de Jesús, a las nuevas generaciones.

En nuestra Arquidiócesis de Durango, el empeño en esta quinta etapa de la Misión Diocesana, en la que estamos proponiéndonos la "Iniciación Cristiana" como un camino pastoral, debe estar orientada hacia dar respuesta a estas dificultades de transmisión de los valores cristianos especialmente a los niños, adolescentes y jóvenes.

Cuál es el problema de la educación, ¿qué es la emergencia educativa? Consiste en la creciente dificultad que se encuentra para transmitir a las nuevas generaciones los valores fundamentales de la existencia y de un correcto comportamiento, dificultad que existe tanto en la escuela como en la familia, y se puede decir que en todos los demás organismos que tienen finalidades educativas.

¿Cómo proponer a los más jóvenes y transmitir de generación en generación algo válido y cierto, reglas de vida, un auténtico sentido y objetivos convincentes para la existencia humana, sea como personas, sea como comunidades? En general, la educación tiende a reducirse a la transmisión de determinadas habilidades o capacidades de hacer, mientras se busca satisfacer el deseo de felicidad de las nuevas generaciones colmándolas de objetos de consumo y de gratificaciones efímeras.

Esta emergencia educativa nos reclama una "acción urgente e inmediata para superar la creciente dificultad que encontramos para trasmitir la fe, los valores fundamentales, formar en las virtudes y ayudar en la formación de la conciencia. Necesitamos un nuevo estilo o enfoque en la educación para la nueva generación que está surgiendo en esta época. Frente a un cambio de época no podemos resolver problemas nuevos con soluciones antiguas".

Para encontrar las respuestas adecuadas hay que ir hasta las raíces del problema. La primera raíz es un falso concepto de autonomía del hombre, se afirma que el hombre debería desarrollarse sólo por sí mismo, sin imposiciones por parte de los demás. Se olvida que la persona llega a ser ella misma sólo desde el otro, el "yo" se convierte en sí mismo sólo desde el "tú" y desde el "ustedes", de esta manera se entiende que la hombre fue creado para el diálogo, para la comunión. Y sólo el encuentro con el "tú" y con el "nosotros" abre el "yo" a sí mismo. Hay superar esta falsa idea de autonomía del hombre. Otra raíz del problema está en el escepticismo y en el relativismo. Se excluyen las fuentes que orientan el camino humano: la naturaleza, la Revelación cristiana y la historia.

Nuestra respuesta como Iglesia, desde nuestra acción pastoral Evangelizadora deberá estar orientada en esa línea: es fundamental "volver a encontrar un concepto verdadero de la naturaleza como creación de Dios que nos habla; el Creador, a través del libro de la creación, nos habla y nos muestra los verdaderos valores. Y después también volver a encontrar la Revelación: reconocer que el libro de la creación, en el que Dios nos da las orientaciones fundamentales, está descifrado en la Revelación, está aplicado y hecho propio en la historia cultural y religiosa, no sin errores, pero de una manera sustancialmente válida, que cada vez hay que desarrollar y purificar".

La iniciación cristiana, que tiene como objetivo la Evangelización y el fortalecimiento de la fe cristiana, será una respuesta clara, concreta, al problema de la educación. Email: episcopeo@hotmail.com
 
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