Opinión / Columna
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Armando Ochoa Serrano
Armando diálogos
El Sol de Durango
16 de mayo de 2009
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¿Cuál es la función principal de la escuela? Informar y formar alumnos que puedan integrarse sin conflicto y productivamente a la sociedad. Dando continuidad a los valores y su cultura, pero también ejerciendo una crítica que les permita cambiarla y mejorarla.
Los maestros se convirtieron así en los agentes especializados en enseñar y educar, para formar los seres humanos y los cuadros técnicos y profesionales que necesita el adecuado funcionamiento de la estructura social.
La labor magisterial convirtió al aula en un segundo hogar para crecer. A pesar de lo rutinario y sistemático de la labor, el buen docente realiza su labor con afecto y con pasión.
Requiere de paciencia y comprensión a sus alumnos. Niños o jóvenes inquietos, distraídos, absortos en sus propios mundos, idos.
Todo un arte, arropado por diversas técnicas educativas, para motivar a los alumnos. El mejor estudiante, el que trae apetito propio por aprender. El que pregunta, investiga, estudia y opina sin problema, porque ya está ejerciendo su autonomía y piensa por cuenta propia.
Lo mejor que puede heredar a sus discípulos un maestro además de los contenidos de la materia son: métodos de estudio, pasión por el conocimiento, una conducta justa, solidaria y ejemplar, así como sabiduría para aplicar lo aprendido.
Por eso la gesta del maestro es tan difícil como incomprendida. Cierto es que debemos superar rutinas tradicionales que no sirven. Debemos actualizarnos y retomar con energía nuestro apostolado. Lo debemos hacer teniendo esperanza en las potencialidades de las nuevas generaciones. De que un México y un Durango mejor son posibles.
Necesitamos una nueva cruzada por una educación de calidad y humanista. Donde todos participemos. El gobierno debe reactivar la inversión en educación pública con compromisos a favor de la calidad. Los maestros podríamos recibir estímulos a cambio de un mejor desempeño. Padres de familia y alumnos podrían ser más aplicados en el esfuerzo. Vivimos la sociedad de la información, los conocimientos y la tecnología, si nos metemos en ese proceso no podremos competir en el mundo globalizado de hoy.
Durante más de 25 años he ejercido como profesor universitario. Me han tocado alumnos de todas características. Guardo de ellos buenos recuerdos que en muchos casos son mutuos. Siempre la inquietud y energía de los adolescente me retroalimentan. Espero que a ellos les haya servido mucho de lo enseñado. Gracias a la internet, sigo en comunicación con muchos de ellos.
Con atraso, pero felicidades a mis colegas maestros.
Comentarios: armando-8a@hotmail.com
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