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Opinión
![]() Adrián Gutiérrez Ruiz
El aburrimiento, un mal endémico
El Sol de Durango
4 de julio de 2007
Como dice la canción: vamos a platicar ... sobre algo grave que nos puede suceder en alguna etapa de nuestra vida y que debemos de superar so pena que de no hacerlo podemos sufrir demasiado y hacer sufrir a quienes nos rodean. Es común y frecuente escuchar la frase: "estoy aburrido" de quién no sabe que hacer y está desesperado. Cuando mi hijo era pequeño lo encontré llorando desconsoladamente, lo tomé en mis brazos, lo traté de calmar y le pregunté: "¿que tiene mi niño, que le pasa?" y él sin dejar de llorar me contestó: "estoy abulilo, papá". En aquel tiempo nunca imaginé que el aburrimiento fuera un tema a tratar en un periódico de difusión estatal. Ahora me doy cuenta que además de las consecuencias personales, el aburrimiento tiene implicaciones sociales que es interesante analizar y hacer propuestas sobre el particular.
Hace poco leí, en El Sol de Durango, la noticia de que en algún zoológico de Inglaterra los administradores llegaron a la conclusión de que la mayoría de los animales se aburrían (aunque la jaula sea de oro no deja de ser prisión) y que esto les provocaba problemas de salud y para solucionarlo se les ocurrió una idea original: contratar los servicios de una payasita que les va hacer monerías a los monos y demás animales para distraerlos. Los resultados han sido alentadores: lo huéspedes del zoológico se distraen, se entretienen y han mejorado en su salud. Alguien me comentó que en el zoológico Sahuatoba, de esta ciudad, una administradora en turno les ponía juguetes a los animales enjaulados y les escondía la comida para sacarlos de la rutina y que se avivaran. Por cierto cada día está mejor el zoológico, con más variedad de animales y áreas verdes; sin embargo ahí es un área donde muchos aburridos podrían colaborar para mejorar sus instalaciones. De esta manera harían algo de beneficio social y tendrán la oportunidad de desaburrirse. La sugerencia es que la administración del zoológico integrara brigadas con ciudadanos voluntarios para hacer actividades de mantenimiento y limpieza de ese lugar. Un ejemplo de un hombre que seguramente nunca se aburrió es el del fundador que se dedicó, en cuerpo y alma, a hacer algo en beneficio de la sociedad. En la entrada hay una leyenda alusiva que me llamó la atención y que le paso al costo: "no es suficiente la idea, es necesario que alguien la sueñe y la haga realidad" Generalmente somos pasivos, espectadores de lo que acontece y preferimos pasarnos largas horas frente al televisor, aburridos con los malos programas y la cantidad de anuncios que nos endilgan. El día que nos decidamos a salir de nuestro caparazón y hagamos alguna actividad entonces dejaremos de estar aburridos y nos sentiremos mucho mejor. Permítame contarle, estimado lector, una experiencia personal extraordinaria. Hace un par de años, para estas fechas de vacaciones, se me ocurrió invitar a mis vecinos para que plantaran un arbolito frente a su domicilio y el resultado fue muy halagador: conocí a un buen número de personas, disfruté de caminar, admirar el paisaje y lograr que se plantaran un buen número de arbolitos que hoy son hermosos árboles que embellecen la colonia además de los indudables beneficios que esto representa. Con esta idea el municipio o la dependencia correspondiente deberían de invitar, integrar y coordinar a grupos ciudadanos que esperan que alguien los motive para participar en una acción ciudadana de beneficio social. Hay mucho que hacer y es la oportunidad para dejar de aburrirnos. Recuerde usted que hace un par de años un buen número de ciudadanos participamos en la plantación masiva de árboles en el paraje Los Llanitos. Este tipo de iniciativas debería ser más frecuente y serán múltiples los beneficios sin duda cabe. Se pueden integrar brigadas antigrafiti, brigadas de educación vial, brigadas para reforestación y limpieza y muchas más. Un buen ejemplo de lo que puede lograrse es lo que un grupo de jóvenes de una iglesia cristiana hicieron en un lote baldío que tradicionalmente estaba sucio como un basurero. Consiguieron con el dueño del terreno su autorización para instalar juegos infantiles que han sido de gran utilidad y cambiaron la fisonomía del entorno. En muchas colonias hay un buen número de lotes baldíos que son auténticos basureros y que con el trabajo comunitario podrían cambiar radicalmente. En nuestro lugar de trabajo también tenemos la oportunidad de hacer algo extra para mejorar. Hace poco visité un buen número de escuelas secundarias y en muchas existen necesidades que reclaman la participación y colaboración de quienes ahí trabajan. Ojalá que usted, amigo lector, nunca se llegue a aburrir pero si eso sucediera deseo que encuentre alguna actividad que le reporte satisfacción y sirva para mejorar nuestro entorno. Columnas anteriores
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