Opinión
José Damián Rivas Ríos
Los maestros debemos asumir actitudes de compromiso, de transformación y de lealtad

El Sol de Durango
3 de junio de 2007

Creo que hasta el más escéptico, el adversario político más notoriamente excéntrico, el más indiferente de los duranguenses, se da cuenta del avance y el progreso que lleva Durango en los últimos años. Creo que, como ciudadanos que somos, parte activa de una sociedad que lucha por mejorar su condición de vida, nos damos perfectamente cuenta y no lo podemos negar, que la base del engrandecimiento de nuestra patria chica es un indicador del interés que se ha puesto en el gobierno de Ismael Alfredo Hernández Deras, por impulsar un crecimiento no tan solo material que da gusto ver nuestra hermosa ciudad colonial, sino facilitando los medios para alcanzar una educación más humana y de mayor calidad, centrada esencialmente en los valores, buscando superar las condiciones éticas, pedagógicas y culturales de la profesionalidad del maestro, así como la participación importante, activa y entusiasta de los padres y madres de familia.

Muchos testimonios en todos los aspectos, son elocuentes del honroso interés por engrandecer a Durango de nuestro señor Gobernador, así como del señor Secretario de Educación en el Estado, Héctor Arreola Soria, quienes, unidos, no han reparado en esfuerzos ni costos por lograr para nuestra entidad una mayor transformación cultural y la oportunidad de acontecimientos civilizadores, formativos, para favorecer el crecimiento de la personalidad humana, para fortalecer la condición moral y educativa de la sociedad, para reducir al mínimo la mediocridad y la ignorancia de compatriotas que desean un mundo mejor para ellos y para sus hijos. La educación es la base del progreso de los pueblos y así lo percibe el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Educación cuando, en lo que va de esta administración, se han desarrollado con mucho éxito dos importantes Simposium en Educación y Valores; se han generado tres grandes Jornadas Estatales de Participación Social "Valores-Prevención-Familia" dirigidos a los Consejos Escolares de Participación Social, a constituyentes de Escuela de Padres, a docentes, investigadores, madres y padres de familia, a estudiantes de Educación Superior, a medios de comunicación y comunidades en general.

La Secretaría de Educación en el Estado pretende, con tan formativos sucesos, intercambiar experiencias para que se tenga el conocimiento que sirva de base para la construcción de nuevas propuestas que fortalezcan el proceso educativo en valores y produzcan una nueva realidad a través de un mejor comportamiento humano. Se trata por tanto de afrontar la problemática valoral que en la actualidad estamos viviendo y, logremos, participando todos, el ambiente sano y cultural de vida que todos deseamos. Sin lugar a dudas, los maestros y padres de familia, ante una respuesta tan decorosa y tonificante que mucho favorece para hacer realidad la calidad de educación en Durango, debemos, como síntoma de lealtad y gratitud, asumir una actitud de compromiso, de transformación y de trabajo, que de muestras claras y precisas de nuestra dignidad profesional y el amor de los padres por sus hijos.

Es digno de honor y reconocimiento lo que se esta haciendo en Durango por parte del Gobierno del Estado. Y los maestros y los padres de familia debemos ser los primeros en corresponder con el mismo interés en la conquista de una educación de calidad. No se trata de querer quedar bien con alguien sino con nuestro trabajo, para que la labor de educación que empieza en el hogar y se complementa en la escuela, sea un cimiento sólido que sostenga firmemente en su formación a los ciudadanos del mañana. Desgraciadamente cuantos padres de familia dan a sus hijos una educación equivocada o se desentienden por completo atenidos a que sea la escuela quienes los eduquen, olvidando que "la educación se mama". Por desgracia también, cuantos maestros se valen de cualquier pretexto para faltar a su trabajo o no planean o no dirigen con técnica el proceso de aprendizaje sino que embotan al alumno con mecanizaciones, cuestionarios, escrituras, ejercicios, rematándolos con sólo información pero poca o nada de formación. Ciertamente que el maestro no es el único responsable de la mala educación, pero, con la parte que nos corresponde, sí da vergüenza escuchar o leer, por los medios de comunicación, que la educación en nuestro país está en crisis, que hay mucha mediocridad profesional, que generalmente aún somos un pueblo inculto. Por eso necesitamos recapacitar y unirnos más, maestros y padres de familia para, con dignidad, mejorar la educación de nuestros hijos-alumnos.

En el mundo de la educación tenemos que hacer una auténtica revolución. A los educandos no es posible que se les siga imponiendo patrones repetitivos, porque, a decir verdad, en eso se basan la mayor parte de instituciones de Educación Básica; simplemente un entrenamiento de la memoria y, lo que se aprende es pura información. Las evaluaciones sólo consisten en repetir, en reproducir; eso son los exámenes; y se considera a un educando inteligente, aprobado, cuando puede vomitar sobre las hojas de los exámenes todo lo que de información se ha tragado. Este tipo de educación tiene que ser pedagógicamente transformado, donde se demuestre no sólo lo que se sabe, sino la experiencia que con ello se ha adquirido. Hay que llevar más quehacer, más práctica, más entusiasmo a las escuelas y, levantar el ánimo que cuantas veces está dormido en el subconsciente de los alumnos, desarrollando el ingenio, la creatividad y la voluntad en la clase. Qué halla más participación de los escolares en público, en actividades colegiadas, en organización y dirección de trabajos, en investigaciones, en donde ellos mismos aprendan a salvar situaciones y a desenvolverse con sus propias decisiones, disfrutando de las experiencias logradas con libertad y sentido de responsabilidad. Importante que los educandos echen mano de la comprensión, la solidaridad, el razonamiento y la libertad de expresión, obligándose a cumplir con el código de conducta que ellos mismos establezcan.

Un maestro que no es creativo no debería ser maestro, se equivocó de profesión. La creatividad no es opcional sino vital. Calidad sin creatividad es simplemente simulación. La esencia de la creatividad en la docencia es encontrar la mejor manera de relacionarse formativamente con los alumnos para superar su educación. Creatividad no es ser repetitivo. En la educación no podemos darnos el lujo de echar a perder. Nuestro compromiso como maestros es que los alumnos que egresan de Educación Básica sean personas responsables, con pensamiento crítico, con habilidad en la toma de decisiones, que busquen continuamente su crecimiento personal, que sean altamente competitivos y que tengan una clara perspectiva de sí mismos, así como del compromiso que contraen con su propia vida para que sea productiva y satisfactoria. Que nuestros alumnos que terminan su educación básica lleguen a ser ciudadanos creativos, solidarios y reflexivos; ciudadanos con ideales abiertos de democracia y de justicia, con un alto sentido de responsabilidad.

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