Opinión / Columna
 
José de la O Holguín 
Muere Katz: Honoris causa de la UJED
El Sol de Durango
20 de octubre de 2010

  Durango, Durango.- El jueves 20 de julio de 2006, en el marco del II Coloquio Internacional "Francisco Villa y la Revolución Mexicana en el Norte", la Universidad Juárez del Estado de Durango, le otorgó el Doctorado Honoris Causa al doctor Friedrich Katz. A cuatro años de distancia de aquel especial acontecimiento universitario, hoy la UJED lamenta profundamente que uno de sus miembros que dignificaron la academia, haya ingresado al silente mundo de los consagrados de la historia de la Revolución Mexicana y del mundo. Sin embargo, el torrente de ideales revolucionarios liderados por la sombra de Pancho Villa, hizo de Katz durante más de medio siglo, uno de los más grandes y connotados historiadores del siglo XX.

El gobierno del estado de Durango y la UJED tuvieron la oportunidad de reconocer la aportación de Katz a la historia universal al reposicionar al general Francisco Villa en el contexto mundial. Hoy la academia durangueña de historia está de luto por la pérdida física de quien trabajó parte de su vida productiva y profesional a reivindicar ante el mundo el villismo; hasta hoy, la mejor biografía publicada del Centauro del Norte, misma que se ha convertido en cátedra en diversas universidades de México y allende sus fronteras.

La excelente relación de amistad que sostuvo Jesús Héctor Carreón Burciaga con Katz, permitió que el coloquio internacional de julio de 2006, anclara en buen puerto; recuerdo que al evento acudieron historiadores locales, nacionales y extranjeros como John Mason Hart; Guadalupe Villa Guerrero, Pável Navarro Valdés, Pedro Siller, Miguel Vallebueno Garcinaba, Pedro Salmerón Sanginés, Rubén Osorio Zúñiga, Jesús Vargas Valdés, Antonio Arreola Valenzuela, Miguel Angel Berumen, Carlos González Herrera, Pedro Raigoza, Gregorio Rocha, Soraya Carrillo, Gilberto Jiménez Carrillo, Rodolfo Villanueva, Scott Cooper Murray, Graziella Altamirano y el que esto escribe, entre otros.

En aquel tiempo, se observó a Katz, fatigado, sin embargo, emocionado por la distinción académica de que fue objeto por parte de la comunidad universitaria de Durango, sobre todo -y lo comentó Katz- que para él era un privilegio inesperado recibir esa distinción en la tierra del legendario Pancho Villa. Que se consideraba un durangueño más de la extensa geografía del villista más reconocido en el contexto internacional, su discurso fue claro y conciso con un perfecto español con acento casi imperceptible a la audiencia que nos congregamos en el auditorio universitario para testificar tan emblemático evento.

Katz direccionó la historia nacional a través de Pancho Villa, ese durangueño surgido de las entrañas mismas de la madre tierra, de un rancho del municipio de San Juan del Río; hombre humilde de singular inteligencia; un desposeído que gracias a su talento nato tuvo la sapiencia de conquistar con honor y lealtad los más altos sitios del poder y poner el alto el nombre de su patria chica: Durango.

La obra de Katz resulta extensa, y descolló por su importancia el libro "Pancho Villa" donde abordó al "Centauro del Norte" a quien muchos consideramos el mexicano más discutido, enaltecido y estudiado de todos los tiempos, toda vez que sus hazañas, aun después de su muerte en 1923, continúa siendo fuente inagotable de investigación, así como de obras literarias de distinto género, pero pocas con la rigurosidad histórica que Katz le imprimió a su trabajo donde puntualizó con implacable exactitud al legendario jefe de la División del Norte.



El trabajo de Katz se ha convertido en un referente histórico ampliamente difundido, con su obra, sabemos de la trascendencia de Pancho Villa, ese revolucionario sin tantas pretensiones, pero igualmente lleno de inteligencia y audacia. De extracción y cuna humilde, a la que nunca renunció, ni renegó. ¡Descanse en paz el Dr. Friedrich Katz al lado del Centauro del Norte!
 
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