Opinión / Columna
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Criterio
Lino de la Rosa
Alianzas políticas partidistas, su efectividad y naturaleza
El Sol de Durango
7 de febrero de 2010
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La práctica aliancista se ha vuelto algo ordinario,
algo común y corriente; aunque con la consabida
displicencia de muchos...
En la época de la transición política de nuestro país, uno de los objetivos que pretendían alcanzar las incipientes alianzas políticas de entonces era desaparecer el régimen del "partido de Estado". En tales lides, según articulistas, pugnaron juntos Heberto Castillo (PRD) y Luis H. Alvarez (PAN) por la apertura democrática en los años 80. Y luego de la elección presidencial de 1988, hicieron lo mismo Manuel J. Clouthier (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD). Y "...otra vez juntas, desde el Congreso, estas dos fuerzas impulsaron la reforma política de 1996 y la creación de la Auditoría Superior de la Federación. También condujeron en alianza las negociaciones para sacar adelante las reformas relativas a la transparencia y acceso a la información.
Estos hechos nos están arrojando el dato de que cuando se ha tratado de la confección de un Estado más democrático, la alianza que mejor ha funcionado es la del PAN con el PRD, incluyendo la última (elección del presidente Calderón) la "que ha ocultado pactos formalizados entre PAN y PRD que fueron muy trascendentes para la República". Los resultados de otras alianzas, añade la misma editorial en comento, siempre han tendido a ser "pobres o nulos".
En la actualidad, con la regularización de la competencia electoral y la generalización de las alternancias, la práctica aliancista se ha vuelto algo ordinario, algo común y corriente, aunque con la consabida displicencia de muchos.
A pesar de lo cual, la aparición de las alianzas político-partidistas es un hecho que se explica sólo en razón de que en todas las elecciones hay un componente pragmático que consiste en ganar más y más votos al partido contrario... lo que en la mayoría de los casos no podía lograrse en fuerza de que el adversario que se tiene al frente (PRI) es por sus enormes dimensiones, sencillamente imbatible y lo es más ahora cuando el mismo instituto está haciendo ya sus propias alianzas. De aquí, que los partidos menos fuertes, conscientes de que la unión hace la fuerza, busquen conjuntar esfuerzos con otros partidos en condiciones similares, a fin de lograr objetivos comunes más aceptables. Y están en su derecho de hacerlo.
Estas alianzas, sin embargo, no las llevan todas de ganar. Se han visto coaliciones que en las primeras de cambio han colisionado. Sí, es cierto que las mismas son espacios de encuentro pluripartidista, siempre estimulante. Como también que dichas concentraciones alientan inquietudes y propósitos mejores; que enseñan y ensayan nuevas técnicas de trabajo; que renuevan corajes y aspiraciones; que acrecientan la cantidad de líderes y cerebros pensantes en los grupos; que viven la unidad en la diversidad; que gozan como propios los triunfos ajenos y que igualmente comparten sus fracasos; que hay una integración entre sí que lo dan todo en favor de la causa que propugnan. Y esto es cierto.
Pero más allá de lo usual, como es todo lo aquí antes referido, tales alianzas corren también el riesgo de desvirtuar la mística propia que dio origen a sus partidos; de desnaturalizar sus propósitos; de corromper su esencia, tergiversar su razón de ser y sus auténticos ideales.
Problemas pues, de desidentificación partidista, a los que habrán de agregarse los concernientes a la natural dificultad que existe para transformar esta alianza en un programa de gobierno y en una mayoría legislativa capaz de establecer un gobierno lo suficientemente fuerte como para poder cambiar la estructura de inercias autoritarias que predominan en casi todas las regiones del Estado. Los retos son muchos y son muy serios, por lo que se ve y se estima. Y los están viviendo todos los actores políticos del momento, sin que Jorge Herrera Caldera sea la excepción. La obra que está a punto de echarse en hombros es impresionante. Pero hará un buen papel puesto que no se trata de un improvisado.
Realizó sus estudios de nivel básico en la escuela primaria Guadalupe Victoria y en la secundaria Federal No. 6. Sus estudios de nivel medio superior, los hizo en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Y su preparación profesional, en la Facultad de Contaduría y Administración de la misma Universidad. Fue líder estudiantil; y en la FCA fungió como presidente de la sociedad de alumnos.
Es de extracción empresarial. Al pensionarse su padre, comerciante también, Jorge instaló un puesto de revistas y de refrescos y comenzó a vender llantas, cadenas para bicicletas y refacciones para las mismas, comenzando así un negocio familiar hoy convertido en una empresa que se ha expandido en varios estados del país hasta lograr que varios miles de compatriotas suyos tengan empleo seguro en sus instalaciones.
En cuanto a servidor público, ha destacado como catedrático de la Facultad de Contaduría y Administración de la UJED; miembro de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bicicletas, AC; consejero de COPARMEX, CANACO y CANACINTRA en diferentes periodos.
Ha sido secretario de Finanzas y Administración del Estado de Durango; miembro de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales en 2005 y en 2006 como presidente de la Zona 2.
Ha sido presidente municipal de Durango en la administración 2007-2010, puesto que ganó con 80 mil 444 votos, lo que representó el 50. 1% de la votación general.
Fue presidente del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU) que tiene como base la ciudad de Barcelona, España. Fue también presidente de la Red de Municipios Unidos por Durango, que agrupa a los 39 municipios del Estado de Durango. También fue presidente nacional de la Red de Municipios por la Salud, organismo que asocia a los 2,479 municipios del país.
Fue candidato del Partido Revolucionario Institucional a diputado federal por el distrito 04, en el que ganó con 57 mil 894 votos, que representó el 45% de la votación.
Actualmente es diputado federal por el distrito 04 de la LXI Legislatura del Estado de Durango. Es secretario de la Comisión de Transportes e integrante de las comisiones de Presupuesto y Cuenta Pública, así como también de la de Participación Ciudadana. En el grupo parlamentario del PRI forma parte del equipo económico que es el que analiza los temas de la misma naturaleza, como lo fue el presupuesto 2010.
Como se observa, se trata de una persona joven altamente capacitado y mejor dispuesto para desempeñar el cargo al que hoy aspira y que posiblemente le asigne la ciudadanía en las próximas elecciones.
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