Opinión / Columna
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Sin controversia
Ernesto Escobosa
¿Dormir con el enemigo?
El Sol de Durango
28 de enero de 2010
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En los últimos días se han venido evidenciando los profundos desacuerdos que coexisten al interior del frente opositor, ya que las posiciones públicas de algunos perredistas dejan claro que la posibilidad de registrar una coalición electoral en Durango, es más una imposición de su dirigencia nacional que un consenso local.
La izquierda está fracturada y ha mostrado reiteradamente su escasa competitividad para ganar elecciones; desde la llegada de los ex petistas se percibe como si el PRD tuviera dos dirigencias, debido a que los hermanos Cruz tienen su propio discurso, estrategias e intereses, muchas veces antagónicos a los del Comité Ejecutivo Estatal, circunstancia que ha ocasionado que Pepe Posada esté continuamente enfocado en frenar los excesos de los huéspedes no deseados.
El actual presidente de Convergencia viene de una escisión del PRD debido a que no aceptó el triunfo de Soledad Ruiz Canaán en la elección a la presidencia estatal; los llamados cinco magníficos del Partido del Trabajo se separaron después de varias décadas de complicidades y sólo quedan tres, dos de ellos permanentemente incapacitados para ganar elecciones directas, aunque por años no han dejado de ser diputados plurinominales, ya sea locales o federales; sin duda el sistema democrático también tiene sus absurdos.
A simple vista el bloque de izquierda duranguense se percibe como una piedra fracturada en muchos pedazos, envuelta en un oxidado alambre que apenas la sostiene, valga la comparación, debido a que las animadversiones personales han sido el principal factor que tradicionalmente los ha obstaculizado y ahora además están "unidos" a sus adversarios históricos del PAN, como resultado de una serie de descabelladas estrategias nacionales cuya principal finalidad es frenar el avance del PRI hacia Los Pinos.
Es obvio que las dirigencias nacionales del PRD y el PAN están actuando bajo la lógica compartida de impedir a toda costa que el PRI adquiera un mayor control territorial, para ellos es tan estratégico lograrlo que están cometiendo un error gravísimo al sacrificar la coherencia histórica de sus partidos, aunado a que este pacto no sería posible sin el acuerdo del presidente constitucional y del legitimo, los "pacíficos" pactando con los "peligros para México".
A mi juicio, está apuesta que hacen la derecha y las izquierdas, tendrá mayores consecuencias de las que previeron, no solamente políticas sino también electorales a largo plazo, empieza a percibirse que sus respectivos votos duros están en proceso de ablandarse y eso que aún no registran la coalición ni definen a sus candidatos.
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