Opinión / Columna
 
Sin controversia  
Ernesto Escobosa 
Los alcances de la sucesión
El Sol de Durango
7 de enero de 2010

  Ismael fue el primer candidato del PRI al Gobierno del Estado nominado por los mismos duranguenses, con él se rompió la tradición de los candidatos electos desde el Distrito Federal, dicha circunstancia abrió las posibilidades para que la actual sucesión gubernamental se base en factores eminentemente locales.

A partir del 2000 se formó la tendencia entre los gobernadores priistas de entregarle el poder a su sucesor o simplemente arriesgarse a que les sea arrebatado, como sucedió aquí en Durango en 2003.

El PRI en Durango se encuentra en una de sus mejores etapas, ya que no solamente ha mostrado una gran competitividad para ganar elecciones, sino que también le han apostado a crear una nueva generación de cuadros políticos.

Tal vez el único elemento que rompe con la concordancia interna priista sea el rol político que ha desarrollado José Rosas Aispuro en los últimos meses, a mi juicio una decisión muy aventurada debido a que no se percibe que su movimiento haya crecido ni se haya arraigado entre los militantes de su partido, aunado a que la correlación de fuerzas se aprecia desproporcionada por no decir aplastante en su contra.

La apuesta sexenal de las oposiciones duranguenses ha sido siempre esperar las posibles divisiones que se puedan dar al interior del PRI, es decir, cada vez esperan el eventual autodebilitamiento del partido hegemónico en lugar de enfocarse en construir sus propias fortalezas electorales.

El Partido Acción Nacional sigue inmerso en su habitual división, fracturado en dos partes, dentro de una dinámica en que las prioridades de cada grupo están en obstaculizar al contrario; evidentemente hace años que perdieron la capacidad de diálogo que les permita alcanzar acuerdos mínimos de convivencia.

El PAN se ha rezagado en la creación de cuadros políticos, sólo un par de ellos han mostrado que son competitivos para ganar elecciones, los demás actores panistas tradicionales sencillamente han sido beneficiarios de las posiciones plurinominales una y otra vez.

Mientras que en el PRI un político exitoso es aquel que gana elecciones directas, en el PAN los que hacen carrera son aquellos a los que su propio grupo les otorga candidaturas a espacios plurinominales, a mi juicio éste es uno de los elementos que hace una gran diferencia entre los resultados políticos y electorales de uno y otro partido.

En las últimas semanas ha entrado al debate público la posibilidad que Rodolfo Elizondo sea el candidato del PAN a gobernador, circunstancia que me parece difícil que suceda, debido a que los grandes éxitos políticos de Elizondo en todos estos años contrastan con sus derrotas en tres de cuatro elecciones directas aquí en Durango.

Considero que la candidatura no es muy atractiva para Elizondo en estos momentos, precisamente por el estado precario en el que se encuentra su partido, no solamente en el ámbito nacional sino también en el local, creo que el secretario de Turismo sabe que en estas condiciones es prácticamente imposible ganarle a un PRI cohesionado que además cuenta con un sólido dominio sectorial y territorial.

En este orden de ideas es previsible que la sucesión al interior del PRI no solamente definirá al candidato, sino que en la vía de los hechos se estaría eligiendo también al próximo gobernador como ya sucedió en 2003.


 
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