Opinión / Columna
 
Sin controversia  
Ernesto Escobosa 
2009, violencia e incertidumbre
El Sol de Durango
31 de diciembre de 2009

  El 2009 fue un año muy complejo que se caracterizó por la crisis económica y la violencia en cada rincón del país, los mexicanos hemos tenido que vivir en los extremos a los que nos han llevado las polémicas políticas económicas y la cuestionable estrategia para combatir al crimen organizado.

México está en una encrucijada de la que no está siendo nada fácil salir, las instituciones se perciben rebasadas por una realidad cada vez más dantesca, en los últimos tiempos nos hemos venido acostumbrando a las diversas expresiones violentas que ya se han vuelto cotidianas, gradualmente se está perdiendo la capacidad de asombro.

Es urgente que los acuerdos políticos se impongan a los intereses partidistas, electorales y financieros de coyuntura, nuestro país necesita soluciones viables a largo plazo, las decisiones improvisadas no han pasado de ser un simple paliativo para los grandes problemas nacionales, los cuales siguen creciendo y diversificándose.

Los esfuerzos realizados sin duda han sido mayúsculos y aun así los resultados siguen siendo pobres, tal vez sea un llamado a hacer las cosas de otra manera, de innovar y de tomar las determinaciones más adecuadas para avanzar en estos temas que siguen siendo de primera necesidad para los mexicanos.

La incertidumbre económica y el temor a ser víctimas de la violencia se están convirtiendo en los principales sentimientos de muchos mexicanos, el incremento a los impuestos y a los combustibles acentúan aun más los problemas que viven millones de familias en este cierre de año.

México es un país de contrastes con mucha riqueza en su gente, aunque las grandes potencialidades siguen aun latentes porque el orden legal obstaculiza la competitividad y el crecimiento económico; el tener empleo o trabajo se ha convertido en un lujo, mientras las inversiones internacionales siguen escaseando por que las dirigen a economías emergentes con mayor apertura y que ofrecen mayores atractivos que la nuestra.

El 2010 será un buen o mal año en la medida que los mexicanos asumamos la responsabilidad personal que nos corresponde para modificar nuestro entorno, es obvio que ningún gobierno tiene todas las soluciones, es necesario que cada miembro de la sociedad realice bien lo que le corresponde hacer y más aun si le pagan por hacerlo.

México no debe seguir sumiéndose en la apatía y en la corrupción, es un buen momento para cambiar de rumbo, para retomar los valores y principios que le han dado fortaleza a nuestro país a través del tiempo, la convivencia de las nuevas generaciones con la violencia, la corrupción y la trasgresión impune a la ley sin duda tendrá repercusiones graves a largo plazo.

Los más jóvenes están percibiendo un país con rasgos diferentes al que los demás conocimos, hace solo algunos unos años era difícil imaginar que nuestra realidad nacional se transformaría tan radicalmente y aun así, aunque ni los gobiernos ni los ciudadanos estábamos preparados para esto, la prioridad sigue siendo recuperar la paz social y al menos un poco de certidumbre económica.

Este inicio de año es una nueva oportunidad de revalorar hacia donde nos dirigimos como nación, para decidir si queremos seguir atrapados en un entorno permanente de violencia y de temor al desempleo o empezamos a construir un país que realmente sea un buen lugar para vivir y en el que existan opciones para que todas las personas puedan prosperar legítimamente por medio de su propio esfuerzo.


 
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