Opinión / Columna
 
Sin controversia  
Ernesto Escobosa 
Hace seis años, el inicio del cambio político
El Sol de Durango
15 de octubre de 2009

  Hace seis años Durango estaba al borde del colapso, aislado económica, política y socialmente, con un gobierno enfrentado a todos los partidos políticos, desvinculado de la sociedad, sin proyecto de desarrollo económico a largo plazo, carente de rumbo y confrontado permanentemente con el Gobierno Federal.

Esto no quiere decir que Guerrero Mier haya sido un mal gobernador, aunque muchos de sus colaboradores se caracterizaron por su despotismo y corrupción; sencillamente eran otros tiempos; la accidentada transición al siglo XXI en la que ya estaba inmerso Durango, no solamente hacía urgente el relevo generacional, sino una transformación de actitudes en la política y en el ejercicio del poder.

A mi juicio, los ex gobernadores hicieron un gran esfuerzo en su momento, considero que fueron bien intencionados, pero las exigencias actuales requieren de mentalidades jóvenes y vanguardistas, familiarizadas con los factores que rigen las finanzas, la política y la economía globalizada.

Hace seis años Luis Angel Martínez Diez y yo acordamos apoyar en estas páginas la precandidatura de Ismael cuando no muchos querían hacerlo, el churumbel porque es su amigo y yo porque creía que a Durango le urgía un gobernador con una visión del desarrollo a largo plazo, alguien que pudiera ver más allá de su sexenio.

El gran detonante del crecimiento económico de Zacatecas ha estado en la continuidad, ya que varias administraciones han sostenido los mismos objetivos gubernamentales y gradualmente los han ido alcanzando.

Hace un par de décadas la justificación al atraso duranguense, precisamente era que el Estado vecino estaba peor, hoy ellos están en franco desarrollo y Durango está en un permanente esfuerzo por ser más competitivo.

Creo que la reciente oferta de cambio está fracasando desde que la iniciaron los ex petistas a través del frente de ciudadanos -sin ciudadanos- que crearon para tratar de seguir chantajeando al gobierno como lo hicieron desde que de la nada se aparecieron en Durango.

El predicamento es muy sencillo ¿Qué liderazgos generan más confianza? Los del grupo de ex petistas que cada día desprestigian más al PRD o los de una nueva clase política que está mostrando que las cosas pueden funcionar, aunque haya resistencias y obstáculos artificiales de "líderes" sociales -sin base social- que durante mucho tiempo ahuyentaron las inversiones por su tendencia a despojar a los demás de sus propiedades.

Ahora estos "líderes" se quejan del atraso que en gran medida ellos mismos propiciaron con sus actos vandálicos y delictivos que estigmatizaron a Durango durante mucho tiempo como un Estado jurídicamente inseguro para invertir y obviamente siguen sin sumarse al esfuerzo que los duranguenses productivos realizan cotidianamente.

Para ellos ha sido muy fácil aprovecharse de la ignorancia y las carencias de los duranguenses más empobrecidos, sigue siendo muy fácil organizar a sus seguidores para gritar, exigir y agredir a quienes les convenga, pero jamás los han organizado para que prosperen a través de su propio esfuerzo.

La agenda política es de continuidad, los objetivos proyectados se deben cumplir más allá del periodo gubernamental de seis años, si muchas de las obras y acciones que se están realizando en la actualidad se hubieran hecho hace dos décadas otra sería nuestra realidad y mayores las oportunidades de crecimiento económico y de desarrollo social.

Durango necesita de partidos políticos coherentes y electoralmente competitivos, de oposiciones que propongan e impulsen sus proyectos a través de las instituciones y del debate constructivo, no de grupúsculos vandálicos liderados por políticos acabados que más que aportarle al desarrollo pretenden seguir obstaculizándolo para seguir reclamando beneficios políticos y económicos a cambio de nada.


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas