Opinión
Armando Ochoa Serrano
Armando diálogos

El Sol de Durango
9 de mayo de 2009

Octavio Paz apuntaba que de todos los días de nuestro calendario emocional sin duda el día de la madre era el más importante. Entonces los hijos se desviven cantando, celebrando y festejando a su mamá.

El insulto más fuerte que puede recibir un mexicano está relacionado con la madre de uno.

Pero nuestro premio Nobel también señalaba cómo todos los demás días del año la madre era olvidada.

Y es que el rol de madre sufrida reproducida por el cine nacional en personajes como Sara García, ha sobrevivido no sólo en la imaginación de muchos mexicanos, sino en la vida real.

La mujer tradicional está arrinconada en su papel de servir. Hace todo el trabajo doméstico si no tiene cuando menos una hija que le ayude. Come al último y lo que quede después de que han disfrutado el papá y los hijos. Puede soportar cualquier sufrimiento para mantener la unidad familiar.

Por eso es necesario revalorar el papel tan trascendente de la madre mexicana, para tratarla con amor, respeto y dignidad, y no sólo el día de la madre, sino todos los días.

Ella hace milagros con "el chivo" que le da el marido, haciendo rendir al máximo el gasto familiar. Ella se concentra en el bienestar y el porvenir de sus hijos convirtiéndose en su educadora principal.

La mujer que se queda en el hogar con pocos ingresos se siente presionada a realizar actividades económicas para completar el gasto familiar. El trabajo doméstico que realiza no es valorado.

Por otra parte, la mujer que sí trabaja fuera de casa, tiene el sentido de culpa de abandonar a sus hijos y al esposo. Contribuye al ingreso pero desatiende lo que son las tareas que tradicionalmente se le han asignado a las mujeres.

No es fácil ser mujer y madre en este mundo de desafíos y riesgos. La madre sacrifica mucho de su propio ser y realización personal por los demás.

Da vida y le da cariñoso seguimiento al crecimiento de sus crías.

Por toda esa entrega y esfuerzo por hacer este mundo mejor nuestro más grande reconocimiento a las mamacitas de Durango. Comentarios: armando-8a@hotmail.com





Columnas anteriores
Columnas

Cartones