Opinión / Columna
 
CAUCUS  
Alberto Millán 
PRI: El albazo
El Sol de Cuernavaca
19 de agosto de 2014

  *Mazari vs. Rivera

*Graco: Dureza

Al interior del grupo parlamentario del PRI se pretendió realizar un albazo tendiente a designar como nuevo líder de la bancada tricolor en el Congreso local, al diputado Juan Carlos Rivera Hernández, que quizá pudiera merecerla, pero como en política la forma es fondo, el tema se pospuso para este viernes.

La lucha por la coordinación parlamentaria del PRI se cerró entre dos propuesta, la encabezada por Rosalina Mazari Espín y la propiciada por Juan Carlos Rivera Hernández; ambos, compañeros de la misma bancada, pero totalmente antagónicos. Incluso pareciera que son de diferentes partidos políticos.

En la reunión sostenida ayer entre los siete diputados que conforman el grupo parlamentario del PRI, el legislador Juan Carlos Rivera Hernández exhibió un documento firmado por los legisladores Isaac Pimentel, José Manuel Agüero y Matías Nazario, en el que se comprometen a darle su apoyo para la coordinación parlamentaria correspondiente al tercero y último año legislativo.

Tal documento sólo tiene validez político-moral entre los legisladores priísta, pero adolece del elemento jurídico. Esto significa que podría ser o no reconocido por quienes los firmaron.

Lo que si es una realidad es que el diputado José Manuel Agüero sería el único obligado en hacer valer su firma, porque fue gracias a Juan Carlos Rivera que logró ser coordinador parlamentario por un escaso periodo de dos meses. Agüero Tovar tuvo que ser sustituido por Isaac Pimentel.

Matías Nazario e Isaac Pimentel fueron los otros dos que le firmaron el documento y todos los legisladores del tricolor saben que ambos le dieron las firmas a Juan Carlos precisamente para darle viabilidad a la designación de José Manuel Agüero Tovar.

Con ellos tres y con el voto del propio Juan Carlos Rivera Hernández, sumarían un total de cuatro sufragios; suficientes para alcanzar la mayoría y obtener la designación. Sin embargo, el tema se pospuso para el próximo viernes por una simple razón: La llegada de Juan Carlos Rivera significaría el fortalecimiento político del grupo de Amado Orihuela Trejo, candidato perdedor de la gubernatura estatal.

En estos momentos, Juan Carlos Rivera es el único legislador que guarda fuertes vínculos políticos con Amado Orihuela Trejo. De hecho, se advierte que el diputado oriundo de Xochitepec no mueve ni un solo dedo sin antes consultárselo al oriundo de Mazatepec.

De ahí que la mayoría de los diputados priístas, incluso los que le firmaron el documento a Juan Carlos Rivera Hernández, tienen dudas sobre apoyar su designación como coordinador parlamentario del PRI en el Congreso local, porque saben que representa los intereses políticos y económicos de Amado Orihuela Trejo.

Además, los propios legisladores del PRI han advertido que no se imaginan a Juan Carlos Rivera generando acuerdos y negociaciones políticas con Lucía Meza y Javier Bolaños al interior de la Junta Política y en la Conferencia para los Trabajos Parlamentarios.

Efectivamente, uno de los principales defectos de Juan Carlos Rivera, es su temperamento. No sabe controlar sus emociones ni sus molestias en las coyunturas políticas. Está más acostumbrado a ir al choque político que a construir acuerdos.

Por lo tanto, la figura de Rosalina Mazari Espín empezó a fortalecerse al interior de la bancada tricolor, al grado de convertirse en la alternativa para cerrarle el paso al fortalecimiento político de Amado Orihuela Trejo y al arribo de Juan Carlos Rivera en la coordinación de la bancada priísta.

Si de trayectorias y de experiencia política se trata, entonces Rosalina Mazari sería la indicada para conducir la bancada del PRI. Ella ha sido diputada federal en dos ocasiones y diputada local, también en dos periodos distintos. Proviene de una familia de abolengo oriunda de Puente de Ixtla.

Rosalina Mazari ha aprendido de política en las "grandes ligas" y al lado de connotados políticos del PRI. Ella sabe en qué momento negociar para obtener mayores beneficios. Sabe hasta dónde estirar la liga sin romperla; tiene la habilidad y el temperamento para definir en qué momento ceder y en qué momento apretar.

Quizá su único problema consista en ser la única mujer de su bancada, integrada por legisladores misóginos; de aquellos que piensan que ser lidereados por una mujer los hace menos hombres. Lo cierto es que Rosalina Mazari sería la carta perfecta del grupo parlamentario del PRI para ser la interlocutora formal de los priístas frente a la presidenta del Congreso, Lucia Meza, y ante el panista Javier Bolaños Aguilar, presidente de la Junta Política y de Gobierno.

Los siete diputados del PRI decidirán el viernes si hacen valer el documento firmado el año pasado para que Juan Carlos Rivera sea el coordinador parlamentario o si se definen a favor de Rosalina Mazari.

No se descarta que al interior de la bancada del PRI se utilice la misma estrategia del año pasado, elegir a Juan Carlos Rivera Hernández como coordinador para que dure solamente uno o dos meses, para después sustituirlo y de esa manera atemperar los ánimos políticos al interior de la bancada, como sucedió con José Manuel Agüero Tovar.

*Graco: Dureza

El gobernador Graco Ramírez no sólo ha mostrado firmeza, sino incluso dureza en contra de los líderes del sindicato SINATREC. El Ejecutivo va con todo en contra de los cabecillas de esa organización que desde el mes de enero irrumpió contra la paz laboral en Morelos.

La advertencia lanzada por el gobernador Graco Ramírez desde el lunes pasado en contra de quienes liderean el SINATREC a nivel estatal y nacional, va más que en serio. Tan sólo el domingo pasado fue detenido enfrente de su esposa e hijos, Luis Alejo Rosales, que dicho sea de paso, llegó a Morelos recientemente y proveniente del Estado de Sinaloa.

Ignoramos si los líderes del SINATREC sean personas responsables de delitos cometidos en cualquier espacio del país o si están vinculados con hechos tipificados como el delito de uso de recursos de procedencia ilícita.

Empero, sí tenemos claro que el gobernador Graco Ramírez se molestó por dos episodios que maquinaron armados, fraguaron y ejecutaron los líderes estatales y nacionales del SINATREC. El primer episodio tiene que ver con los recursos jurídicos que se interpusieron tendientes a frenar las obras de construcción de la autopista Siglo XXI. El segundo está relacionado con la retención, privación ilegal o secuestro del subsecretario de Gobierno, Omar Darío de Lassé.

La molestia del Gobernador es totalmente legítima, pues el pretender frenar una autopista clave e importante para el desarrollo de Morelos y además que ha estado frenada por más de 15 años, así como el de retener y poner en riesgo la integridad física de un joven funcionario, a cualquier mandatario de este país enojaría.

Ya el Gobernador activó a la Fiscalía General del Estado para perseguir y detener a los líderes y a cualquier miembro del SINATREC que se atraviese en el camino, y ya ordenó a la magistrada Nadia Luz María Lara Chávez a condenar a cualquier detenido de SINATREC al confinamiento.

Secuestro o no, hay varios elementos que advierten una maquinación jurídica en contra del detenido de SINATREC. Primero, el Gobernador dio la orden a Omar Darío de Lassé de atender a los manifestantes aquel 30 de julio, por lo tanto no fue secuestrado; y segundo, el incapaz funcionario estatal acudió por su propio pie y voluntad a las oficinas de un notario público en Cuautla, para firmar un acuerdo con los ciudadanos demandantes.

Acuerdo que por cierto, consistía en garantizar el derecho de audiencia con el Ejecutivo, garantía establecida en el artículo octavo Constitucional. Por lo tanto, qué va a decir el notario público cuando sea llamado, en calidad de testigo, al juicio. Se va a desdecir de su fé pública para preservar su patente; o va a incurrir en un delito al falsear información.


 
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