Opinión / Columna
 
CAUCUS  
Alberto Millán 
Iguala: Los impactos
El Sol de Cuernavaca
28 de octubre de 2014

  *Guerrero: Se radicaliza

*Matías: Primeros yerros

En la lógica oficial de que Morelos es "el municipio más grande de Guerrero", y de acuerdo con información de inteligencia que se ha generado a partir de las declaraciones de las últimas personas detenidas y vinculadas con el grupo delictivo "Guerreros Unidos", así como con los hechos del pasado 26 de septiembre en el municipio de Iguala, no se descarta que en los próximos días se realicen operativos por distintos municipios morelenses colindantes con Guerrero.

El objetivo: localizar presuntas fosas clandestinas en donde pudieran estar los cuerpos de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y, de paso, localizar y detener a los verdaderos responsables de la masacre; nos referimos al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y a su esposa, María de los Ángeles Pineda.

De hecho, el fin de semana pasado fueron cateadas varias residencias, supuestamente, propiedades de la pareja más buscada en México. Así que no se descarta que el caso Iguala-Ayotzinapa pudiera tener su desenlace en el estado de Morelos, "el municipio más grande de Guerrero". Por cierto, hay una anécdota suscitada en el Encuentro Internacional de la Izquierda Democrática, en la que el ahora ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, y el de Morelos, Graco Ramírez, bromean sobre que Morelos es el municipio más grande de Guerrero.

El "Encuentro Internacional de la Izquierda Democrática, su perspectiva y sus desafíos" fue convocado por universidades y diversas instituciones del país y del mundo para desarrollarse del 28 al 4 de mayo en sedes como la Ciudad de México, Guadalajara, Oaxaca, Puebla y Cuernavaca.

Sus conclusiones se efectuaron nada menos y nada más que en la ciudad y puerto de Acapulco, en el terreno de Ángel Aguirre Rivero, al que asistió -se dice- el alcalde de Iguala, José Luis Abarca.

En esa última sesión, se realizó una conferencia magistral del académico e investigador Agustín Basave y la declaratoria final se efectuó por parte de José Woldenberg. Ahí también asistieron el alcalde de Acapulco, Luis Walton, y Javier Saldaña Almazán, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero.

En las conclusiones de aquel Encuentro Internacional de la Izquierda Democrática, realizada el 4 de mayo de este año, en Acapulco, Guerrero, el gobernador Graco Ramírez, al hacer uso de la palabra, refirió: "Agradezco la hospitalidad de mi amigo, el gobernador del estado de Morelos... (sic)" -al referirse a Ángel Aguirre- y al darse cuenta del error recompuso- "Los morelenses decimos con mucho orgullo que somos el municipio más grande de Guerrero", lo que incluso generó la chunga política de quienes ahí estaban presentes.

En su intervención, el ahora gobernador depuesto del PRD en Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, le respondió al gobernador Graco Ramírez: "Igualmente, quiero saludar a mi amigo, hermano del estado de Morelos, Graco Ramírez. Qué bueno que reconoces que Morelos es la colonia o el municipio más grande de Guerrero". Así es, la verdad es que Graco no hubiera podido ganar la gubernatura si no hubiera sido por los guerrerenses, porque una buena parte de la gente que vive en Morelos es de Guerrero, o, por lo menos, tienen sus orígenes en el estado vecino; "lo único que no me gusta de mi amigo gobernador es que traiga puesta una camisa color azul". Y concluye el entonces gobernador de Guerrero con la siguiente frase: "Ya, Graco, habrá ceviche, ya sabes".

Con eso concluyó la chunga política de aquel evento internacional de las izquierdas democráticas.

Lo cierto es que el caso Iguala-Ayotzinapa sigue teniendo impactos políticos, sociales y de seguridad en Morelos; obviamente por su cercanía, pero también porque aquí se desarrollan y operan células del grupo criminal "Guerreros Unidos", que se generó por la incisión del cártel de los hermanos Beltrán Leyva. Otro grupo surgido de ese cártel, es el llamado "Los Rojos", también con presencia en la zona sur de Morelos.

De hecho, hay dos actores ligados a la política, de quienes, se dice, pudieran estar ligados a ambos grupos delincuenciales. Uno de ellos es el actual alcalde de Amacuzac, Noé Reynoso, postulado por el PVEM, de quien se advierte tiene nexos con las células de "Los Rojos". El segundo, el diputado local Alfonso Miranda Gallegos, a quien se le vincula con los de "Guerreros Unidos", grupo al que pertenece uno de sus sobrinos incómodos, apodado "El Carrete".

Ambos actores con espacios de poder político, por muy menor que éstos sean, se han enfrentado en varias ocasiones, tanto en el terreno político, como en el de seguridad. En su momento, el alcalde Noé Reynoso fue protegido por el entonces secretario de Gobierno, Jorge Messeguer Guillén, quien intenta ser candidato a Cuernavaca por el PRD.

El segundo, el diputado Alfonso Miranda, del PT, y aliado a los del PRD y al gobierno estatal, fue también protegido por sus compañeros diputados, en aquellas disputas por el control político de Amacuzac.

Así que Morelos también tiene a sus políticos incómodos. Sin embargo, hasta el momento, ni Alberto Capella ni Rodrigo Dorantes Salgado han demostrado que ambos actores tengan supuestos vínculos con la delincuencia organizada, aunque en Amacuzac todos aseguran lo contrario.

Ambos jefes de la seguridad y la procuración de justicia deben olvidar que la caída del gobernador de Guerero, Ángel Aguirre Rivero, se derivó de la presión social en su contra por los actos de omisión que cometió en el caso Iguala-Guerrero.

La omisión de Ángel Aguirre Rivero fue el no ordenar la detención del ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y el de su esposa, María de los Ángeles Pineda, a quienes, después de los hechos del 26 de septiembre en Iguala, todavía se les dieron tres días para resolver sus asuntos políticos, arreglar sus maletas y huir del lugar sin ser vistos ni molestados.

Omisión que también cometió la PGR en Guerrero, el Gobierno federal y hasta el Ejército, quienes, al conocer lo sucedido el 26 de septiembre, no detuvieron a la pareja más buscada, en estos momentos, en todo el país.

Lo cierto es que van ya dos gobernadores en caer dentro del actual sexenio del presidente de la República, el priísta Enrique Peña Nieto. El primero fue el gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo Figueroa, quien fue rebasado por la delincuencia organizada y luego por la propia sociedad que se tuvo que organizar para frenar el clima de inseguridad en la que estaban sumergidos.

Al final, se puso al descubierto que hasta su hijo estaba involucrado con el famoso delincuente "La Tuta", jefe del grupo delictivo "Los Templarios".

El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, fue el segundo gobernador en ser destituido, al ser obligado a pedir licencia para separarse del cargo con un solo objetivo: "bajarle la presión político-social al caso de los normalistas asesinados y de los 43 estudiantes desaparecidos.

Objetivo, que por cierto, no se ha logrado al cumplirse ya un mes de la masacre; por el contrario el movimiento normalista de Guerrero se está radicalizando y tiene a endurecerse aún más, tras el rompimiento del diálogo entre la PGR, que dirige Jesús Murillo Karam y los padres de familias de los 43 normalistas desaparecidos.

La pregunta es, cuál gobernador sigue en caer. A caso el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, quien enfrenta el problema, junto con el Ejército Mexicano, por el fusilamiento de más de 22 personas. El de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú que enfrenta graves problemas de inseguridad. ¿Quién será el siguiente en caer?, frente a la comunidad internacional que tiene su mirada puesta en México y en sus 32 Estado.

*Matías: Primeros yerros

Lamentablemente, el nuevo Secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina, cometió ya su primero error político-estratégico, que no es otro que el de contaminar la política interna con el tema de la seguridad. Es decir, seguir politizando la seguridad en Morelos.

Matías Quiroz está cometiendo el mismo error que en su momento cometió Jorge Messeguer Guillén, tratarse de convertir en policía, el Ministerio Público, en Juez y en Secretario de Gobierno.

El tema de la seguridad tiene que irse despolitizando y no creemos que el hecho de que el Secretario de Gobierno encabece ruedas de prensa de seguridad y procuración de justicia ayude a bajarle de tono al tema. Se le olvida a Matías Quiroz que su envestidura es más política, que policial.

Matías Quiroz debe de darle un vuelco a la Secretaría de Gobierno, porque de lo contrario los temas políticos, de gobernabilidad y estabilidad, se convertirán en balaceras, en operativos, en muertos y detenciones.

El tema de seguridad tiene que abordarse desde la Secretaría de Gobierno, en el terreno jurídico y en el terreno criminológico. Empero no de persecuciones, balaceras y detenciones; porque entonces de nada servirá el Comisionado ni el Fiscal.


 
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