Opinión / Columna
 
CAUCUS  
Alberto Millán 
La marcha: Sus efectos
El Sol de Cuernavaca
3 de abril de 2014

  *Gobierno: Sin operadores

*Graco: La reconciliación



Unos dicen que fueron 5 mil los ciudadanos y actores políticos que salieron a las calles a conformar la marcha en contra de la inseguridad, otros alegan que fueron 15 mil los que caminaron por la avenida Morelos norte-sur, hasta bajar por Hidalgo y llegar al zócalo de Cuernavaca.

En estos momentos, debatir sobre el número de los marchistas sería ocioso porque nadie podría ponerse de acuerdo con el número real de ciudadanos participantes. Lo cierto es que la marcha fue de buen tamaño y sus efectos se empezarán a medir a partir de este momento.

Y la pregunta obligada es la siguiente: ¿De qué tamaño hubiese sido la marcha o de cuántos estaríamos hablando, si el gobernador Graco Ramírez no se hubiese avocado, directamente él, a operar políticamente para desactivar la participación de varios actores y sectores sociales claves?

Efectivamente, el gobernador Graco Ramírez apaciguó la participación del Frente de Mujeres víctimas de delitos, del Obispo Ramón Castro Castro, de las escuelas de enseñanza de Español para extranjeros, del Movimiento por la Paz y la Justicia de Javier Sicilia, entre otras organizaciones civiles no gubernamentales.

El objetivo del Gobernador fue quitarle el rostro social a la marcha, para dejarle sólo el rostro político. Sin embargo, Graco Ramírez no logró del todo el objetivo, porque en la marcha sí hubo ciudadanos y víctimas de la inseguridad, como también se vieron los rostros de varios actores partidistas.

Al gobernador le fallaron, los responsables de operar con los actores políticos, lo que evidencia que el gobierno de la Nueva Visión no tiene una eficiente interlocución con los partidos de oposición que si convencieron y movilizaron a ciudadanos a salir a integrarse a la marcha.

Los operadores políticos de Graco Ramírez se confrontan, no concilian; incumplen los acuerdos, no los valoran; agreden a los que no coinciden, no los escuchan. De ahí que la interlocución entre la Nueva Visión y la oposición es totalmente ineficaz.

Lo cierto es que la simbiosis de lo social y lo político es la esencia de cualquier marcha, de cualquier reclamo que surja de los gobernados hacia el gobernante, porque al final todos somos ciudadanos y todos somos políticos.

De ahí que sería un error minimizar o atacar la marcha desde cualquier oficina de Casa Morelos. Graco Ramírez no debe soslayar lo ocurrido el pasado martes primero de abril. Es decir, no debe desoír lo que los ciudadanos le reclamaron y le seguirán reclamando: seguridad.

Tampoco deberá menospreciar a los políticos que ya lo empezaron a atacar por el tema de la seguridad. El gobernador está obligado a asumir los efectos de la marcha y a tomar decisiones que le permitan al gobierno de la Nueva Visión a mantener la estabilidad y gobernabilidad de Morelos.

Es decir, Graco Ramírez no debe actuar como lo hizo en su momento Jorge Carrillo Olea, o como procedió Sergio Estrada Cajigal ni como se enfiló Marco Adame Castillo. El llamado a la reconciliación política-social debe ser la principal arma del gobernador Graco Ramírez y para que ello funcione tendrá que ser enérgico con los responsables de la operatividad e interlocución política.

Graco Ramírez está a tiempo de impulsar la reconciliación y de construir un acuerdo político con todos los actores sociales y políticos. Una reconciliación que tiene que llevar dosis de humildad política y de sensibilidad social.

De lo contrario los efectos de la marcha del pasado martes se multiplicarán y se presentarán a corto, mediano y largo plazo. No se descarta que a corto plazo se genere una nueva marcha, pero ahora hacia la ciudad de México, directamente a la Secretaría de Gobernación o a Los Pinos.

A mediano plazo, los efectos se manifestarán en las elecciones del 2015, en donde estarán en disputa los 33 cabildos y las 30 curules del Congreso Local. Al gobernador le debe de interesar el Poder Legislativo, más que Cuernavaca, porque de no obtener una mayoría en la próxima legislatura local o suficientes posiciones para generar un real contrapeso, entonces se el riesgo del juicio político aumentará.

El gobernador Graco Ramírez tendría seis meses, antes de que se cumplan los dos años de su gobierno, para demostrar que su estrategia de seguridad sí funciona y que no está equivocado. Es decir, seis meses para que el famoso Mando Único se consolide y reduzcan al máximo los índices de criminalidad, para mejorar la percepción ciudadana en torno a la seguridad y para construir la reconciliación estatal.



*UAEM: intervención

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos y su rector Alejandro Vera Jiménez podrían tener una participación relevante en la estrategia que se ha emprendido para desamortiguar los efectos de la marcha o incluso hasta para convertirse en el instrumento que en estos momentos se requiere para cambiar la percepción ciudadana.

La UAEM dará a conocer los resultados de un diagnóstico sufragado por el Conacyt. El diagnóstico tiene que ver con la percepción social en el tema de la inseguridad.

Es posible que el resultado de dicho diagnostico revele que el tema de la inseguridad es más de percepción y de noticias morbosas, que de índices de criminalidad reales.
























 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas