|
Espectáculos
Encendió Mötley Crüe el Domo de Cobre
Mötley Crüe. Foto: Agencias
Notas relacionadas
Organización Editorial Mexicana
7 de octubre de 2008
Citlalli Bejarano Castro / El Sol de México
Ciudad de México.- El Palacio de los Deportes se convirtió en una verdadera sucursal del infierno, cortesía del rock crudo de Mötley Crüe, que cimbró dichas instalaciones alrededor de hora y media ante la presencia de los casi 20 fanáticos que corearon, brincaron y salieron satisfechos con esta presentación. Todo tipo de personas, desde los veteranos que siguieron a la agrupación en sus mejores tiempos hasta las nuevas generaciones, arribaron al recinto: unos ataviados con chamarras y pantalones de piel y cabello largo, y otros más con playeras oscuras con lemas e insignias de la misma banda. Desde el momento en que se encontraron dentro del recinto, los ánimos estaban a todo lo que daban, no podían esperar y fue así como Ágora, el primer grupo telonero pero no menos reconocido, abrió con algunos de sus mejores éxitos, para darle paso a los conocidos integrantes de La Cuca, quienes tocaron ocho temas, donde destacaron El son del Dolor, Todo con Exceso, Necesito Cirugía y La Balada, que fue coreado por todos los ahí presentes. Luego de 40 minutos en que los técnicos terminaban de montar los instrumentos de la legendaria banda, probar las luces y acomodar la escenografía, tiempo en que los espectadores ansiosos hacían la característica ola, al mismo tiempo que el grito ensordecedor de los ahí presentes comenzó a inundar el recinto con "¡Crüe, Crüe, Crüe, Crüe!", fue el mantra para convocar a la banda estadunidense al escenario. Con esa invitación, era momento de rock y cayó el telón negro que cubría las luces naranjas al fondo, para que con una explosiva tonada brincaran al escenario los integrantes de Mötley Crüe. Con la batuta de Vince Neil en el micrófono, Mick Mars en la guitarra, Nikki Sixx en el bajo y Tommy Lee en la batería, el cuarteto californiano ofreció una explosión de adrenalina en la que aprovecharon para presentar su nuevo disco The Saint of Los Angeles. Por ese motivo, en el escenario se podían apreciar unas letras gigantes invertidas que formaban el nombre de Los Ángeles, las cuales constantemente prendían y apagaban dependiendo la canción en turno, al igual que el impresionante juego de luces que inundaba por completo el escenario y una parte donde estaba el público, en todo tipo de colores, las cuales parecían danzar al compás de la música. Así, la banda heavymetalera interpretó temas como Sick Love Song, mientras en las pantallas gigantes del Domo de Cobre se proyectaban imágenes eróticas de dos mujeres teniendo sexo, acopladas con otras de edificios, carros, crucifijos invertidos, calaveras, fuego, agua y las caras del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la reina Isabel II de Inglaterra y Adolfo Hitler. Asimismo, las manos levantadas haciendo la característica señal del rock, moviendo las cabezas hacia delante y atrás acompañado de brincos y gritos desenfrenados, los espectadores disfrutaron de otros temas como Primal Scream y Hell on High Hells. De la misma forma, en momentos llovía cerveza sobre las cabezas de los espectadores, sobre todo los que estaban en las primeras filas, y una vez en confianza y ante la impactante presencia de Vince Neil, un fanático aprovechó el momento para saltar sobre los demás para que lo cargaran mientras el vocalista daba lo mejor de sí ante ellos. Por otra parte, Tommy Lee aprovechó el momento para dirigirse a la audiencia que frenética lo recibió con un grito y con ello terminar la celebración de su cumpleaños con una botella de vino que compartió con el público, luego de colgarse de las primeras gradas, diciendo: "México City, les voy a pedir un favor, le toman y lo van pasando; los amo, gracias". El momento clímax llegó cuando Nikki Sixx dijera: "Hola México. Sólo les quiero decir gracias, muchas gracias, gracias a todos por venir", y de que Mick Mars diera los mejores compases con su guitarra, además de escuchar en la aguda voz de Vince otros éxitos, como Girls, Girls, Girls y el famoso Dr. Feelgood, que sirvió para cerrar la primera parte de esta endemoniada presentación. Pero con la euforia encima, la audiencia se volvió a unir al unísono para corear "Crüe, Crüe, Crüe, Crüe" y con ello hacer regresar a la banda ochentera al escenario e interpretar el clásico Home Sweet Home, la cual fue coreada de forma acústica, para luego hacer sonar los metales, mientras en las pantallas se proyectaron imágenes de los integrantes de Motley Crüe desde sus inicios. A pesar de que el público salió totalmente complacido, fue demasiado evidente que el sonido dejó mucho qué desear, ya que en ocasiones la guitarra, el bajo y la batería competían por ver cuál sobresalía y se escuchaba muy empastado; por otro lado, la falta de imagen de los músicos en vivo en las pantallas gigantes para todos aquellos que se encontraban a lo lejos y no podían distinguirlos, y las luces en ocasiones hacían que los mismos estelares de la noche se perdieran en lugar de hacerlos ver en su máximo esplendor. |
|