Opinión
Alejandro Díaz
Aprendamos a leer buenas noticias

El Sol de México
30 de septiembre de 2008

Muchos medios de comunicación consideran que sólo malas noticias ayudan a incrementar sus ventas, que sólo las terribles o alarmistas garantizan buenas ventas. Sabemos que no consideran noticia que un perro muerda a una persona a menos que esa persona sea artista o político famoso, y prefieren publicar que una persona mordió a un perro, aunque éste fuera callejero. Hay medios que editorializan sucesos para llamar la atención, y el cabecear noticias está mejor pagado que el de reportero. Por eso rara vez vemos buenas noticias en los medios, pues nos han acostumbrado a escuchar y a leer sólo malas noticias aunque también haya buenas a la vez.

En estos momentos de crisis financiera en gran parte del mundo nos han hecho difícil creer que en México el sistema financiero pueda estar sano e incólume. Acostumbrados a leer malas noticias, parece que tendríamos que recibir de México noticias como las de los recientes terremotos financieros al norte del río Bravo y del otro lado del Atlántico.

Cierto que la economía mexicana no crece al ritmo que demanda el país, pero nuestro sistema financiero está sano porque tiene regulaciones que en los países sajones creen innecesarias. Pedir préstamos en México requiere el cumplimiento de complicados requisitos, y el acceso a un crédito requiere demostrar que existe la posibilidad real de pagarlo o de que un tercero garantice que se pagará. En Estados Unidos y en otros países sajones se otorgan créditos suponiendo que quien lo solicita tiene capacidad de pago casi siempre sin prueba alguna. Así se cayó en el error de otorgar créditos o hipotecas a quienes no tenían posibilidad de pagarlos, e inclusive se otorgaron segundas hipotecas a vivales que tenían mucha capacidad de argumentación, pero no de pago.

Nos han hecho tan incrédulos de las buenas noticias que los medios no resaltan las declaraciones de las autoridades financieras mexicanas porque no anuncian un temporal similar sino hablan de que los controles establecidos funcionan adecuadamente, y de que, aunque hay que temer que por la crisis norteamericana lleguemos a tener problemas de disminución de exportaciones, no las habrá por causas financieras.

También, a pesar del incremento de exportaciones agroalimentarias, sólo se da realce a la disminución de las remesas que envían a casa nuestros migrantes. Una disminución que se anuncia como la peor tragedia (una cifra importante pues se estima que disminuirán alrededor del 10 por ciento del monto del año pasado -equivalente a 2 mil 500 millones de dólares-), pero no se habla del incremento habido de las exportaciones de productos agrícolas que tan sólo en la primera mitad de 2008 han subido 1 mil 086 millones (de 7 mil 971 a 9 mil 057 millones de dólares).

¿Por qué sólo preocupa la disminución del ingreso y no se le da importancia al incremento de exportaciones aunque sean montos similares? Seguramente la respuesta que daría un jefe de Redacción es que una "ayuda a vender" y la otra no, pero los lectores tenemos que demostrarles que esa "ayuda" no necesariamente tiene que provenir de malas noticias, puesto que las buenas noticias promueven mejor las ventas si se saben presentar.

Tenemos el tercer lugar como país receptor de transferencias enviadas por migrantes (China e India reciben más que México), pero no es menos importante el que ocupemos el duodécimo lugar como país exportador mundial de alimentos. Una alta exportación de productos agroalimentarios proporciona trabajos intensivos de mano de obra bien pagada dentro de México, pues incluye hortalizas (cebollas, chiles, espinacas, lechugas, pimientos, tomate, etc.) y frutales (de aguacates a sandías), además de café y especias. Son muchos los productos en los que México es el primer exportador mundial (aguacates, mangos, papayas) o el segundo (cebolla, espárragos, garbanzos, limones, nueces, pepinos), y uno de los principales de fresas, espinacas, pimiento y tomate. ¿Qué acaso no llama la atención el incremento de la producción y exportación de productos con uso intensivo de mano de obra? ¿Qué no generan más ingresos para México las cosechas que nuestros migrantes recogen dentro del país y que antes acostumbraban levantar en el extranjero?

alediaz@elsoldemexico.com.mx
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