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Julio Puentes, artista pintor, retratista
Julio Puentes. Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
El Sol de Cuernavaca
26 de agosto de 2008

María José Lasso

Cuernavaca, Morelos.- El artista debe gozar siempre de la máxima libertad de expresión. Su espíritu ha de sentirse libre de toda clase de trabas. Ha de ser, en una palabra, el intérprete vivo y ágil de un estado de ánimo presente, y a la vez un adelantado de lo que vendrá.

Siempre fascinado por la naturaleza y el arte, el manchego Julio Puentes escogió el medio de la pintura para traducir su visión de las personas, animales y paisajes. De niño, a los trece años de edad, sentía inclinación especial en realizar dibujos de retratos, así que los retratos dominan su interés.

Entre sus pintores de retrato favoritos destacan: Velázquez, Goya, Van Dick, Palmero (Almodóvar del Campo), y de los actuales: John Howard Sanden (Nueva York), Revello de Toro .

Actualmente reside en Puerto de la Cruz (Tenerife), España, en donde llevó una larga trayectoria de 29 años realizando retratos para una extensa clientela, aunque muy conocido por sus retratos de niños y familias, la lista de sus clientes incluye también a personalidades famosas, políticos, médicos, profesores, profesionales, etc., entre ellos personalidades como: Lydia Bosch, Inés Sastre, Alfonso Arús, etc.

Desde hace unos años colabora como miembro de la Asociación de América de Artistas del Retrato, participando y promoviendo el arte de pintar; también trabaja para diversos eventos, convenciones de medicina, etc., en hoteles como El Botánico del Puerto de la Cruz (Tenerife), realizando prodigiosos y emocionantes retratos con poses directamente al natural.

Su trabajo en el retrato como profesional lo realiza a jornada completa, pero tratando de mantener un estándar y nivel de excelencia y autenticidad en los trabajos que realiza, y comenta que todo en esta vida, es cuestión de conocer un poco de qué se trata, qué elementos se necesitan para trabajar y practicar. La práctica proporciona seguridad y ésta lleva a la audacia. La experiencia es una acumulación de práctica, de superar errores, de mejorar constantemente, de no descuidar nunca el ejercicio de nuestra habilidad, lo cual permite descubrir continuamente nuevas posibilidades de desarrollo.

Las obras de arte no son mágicas, sino que nos revelan lo verdaderamente mágico que el humano puede llegar a ser; sin duda, el arte se ha creado para compartir y este artista lo hace.