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Comunidad y Cultura Local
HISTORIA ESPIRITUAL DE ESPAÑA
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El Sol de Cuernavaca
14 de enero de 2007
Por Wilfrido Ávila García.
Muchos de los actuales profesionistas, hijos de la mayoría de los refugiados en nuestra tierra, que al entrar a la adolescencia , tuvieron el buen cuidado de no leer, por la educación intensamente religiosa, que habían recibido en su hogar paterno, solo libros ortodoxos. Durante mucho tiempo, no pasaron por enfrente de sus ojos, otros libros que los que llevaban impresos la censura eclesiástica, muchos de las mismas tendencias, fueron mis maestros a la educación literaria, histórica y filosófica en la Universidad. Generalmente nos enseñaron a apasionarnos en los orígenes de las novelas, la antología de la lírica española, principalmente en las historias de las ideas estéticas. Los heterodoxos, era los mas devorados que leídos por nosotros. La lectura, reiterada, siempre me produjo una triste expresión, mis simpatías, se transformaron, iban a tantos hombre y mujeres, con talento o sin el, pensadores vigorosos que eran perseguidos, encarcelados, azotados y así quemados, por sostener doctrinas, que en este mundo habían aceptado hombre buenos y honrados, bajo los cuales vivían naciones, al fin y al cabo, más prosperas y felices que la nuestra. Quizá la educación familiar, recibida, más evangélica que teológica, o sea simpatía innata en la juventud por el vencido, para tolerar la historia venidera. Ellos aceptaban una creencia religiosa tranquilamente aceptada por no leer libros prohibidos, que era perseguida contra el que leyera o escribiera, en contra de lo establecido. Siempre en los mismos textos, en las medidas tomadas, por los reyes Católicos, en nombre de la unidad nacional, contra moros y judíos, de tales exclusiones, de la unidad religiosa, impuesta por la inquisición, como medida obligada de la unidad política nacional. Desde el punto de vista, sentimental de ningún modo sensible, y menos humano. Hoy podemos descifrar, cuan falsas eran estas conclusiones, resumidas en un epilogo, en la celebrada obra del universo santanderina. En opiniones de muchos españoles, la intolerancia entera de la nación española, daba un desahogo, con un bien estructurado cantar irreverente de imitar al filósofo Voltaire, quien se lanzo en la quema de iglesias, y el asesinato de frailes, con incontenible rabia, al cerrar las puertas del inocuo santo Oficio en la ciudad de Madrid. Y triste fue que el pueblo, que cada vez que parecía que iba a lucir para el mismo, el sol de la paz y del progreso, volvía sumirse en la negrura de la pobreza de la injusticia, de la tiranía. Más en el fondo de aquella España existían todas las esencias de la democracia medieval, de las dos culturas, la arábiga y la cristiana, de ese amor por los placeres de la vida de la tolerancia religiosa, que en esa época se desarrollaba en Toledo como Cd. real, donde se ubicaban las tres religiones, del sentido económico, representado por los judíos y el de la labor, en moriscos y levantinos. Sin embargo, la iglesia, por poco introducía en la fortaleza que con tanta firmeza construía el enemigo capaz de conquistarla, el clero al que se sujetaba, reformaba y dominaba, en parte, mantenía contacto o contaba con relaciones, con los renovadores cristianos que divagaban por Europa. De haberse integrado en la península Ibérica,¡Qué perspectiva se hubiera abierto en la historia de España! En este dilema que a todos nos ataca por escribir o interpretar la Historia tal como debía de haber sido y no tal como fue. Pensamos sobre este episodio que no llegó a realizarse, tan decisivo como el de Cristóbal Colón, que fue otro maravilloso suceso. Durante este movimiento religioso se trato de convencer a los compañeros de Arcipreste de Hita, para aconsejar al Cardenal Cisneros que imprimiera, en vez de Biblias Poliglotas, Nuevos testamentos para uso del pueblo; para que este aprendiera a leer, para conocer directamente la palabra sagrada, leyendo en vez de libros de caballería, a lo que los teólogos velaban a aquellos maestros, pensantes rígidos e intocables, de las Universidades, enemigos jurados de la divulgación evangélica, los que se arrogaban al monopolio del cristianismo puro, conseguirían cerrar los caminos por donde entrará el espíritu de San Francisco de Asís, y asentar el terreno donde construyera San Ignacio de Loyola , este sueño nunca llegó a verificarse. Este suceso tuvo repercusión en otras juntas análogas de la Península. Los que aprendieron a leer en la Biblia o en los evangelios adquirieron un instrumento de cultura general; los que no tuvieron ningún libro de cabecera, tuvieron que conformarse con oir leer libros de caballerías, sustituidos por las fantasías teatrales, muy graciosas, chispeantes y discretas, más sin alma ni espíritu, del Lope de Vega. España tiene el trágico sino de encontrarse siempre con una solución de continuidad cada vez que alguien hombre o acontecimiento, donde los salvadores surgen en su horizonte en momentos de real peligro. |
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