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Morelos
Pero...
El Sol de Cuernavaca
4 de julio de 2009
Jojutla, Morelos.- Don Tito Maldonado Mastache menciona en sus "Reflexiones sobre el Ingenio Emiliano zapata" (apuntes que su hijo Félix facilitó a nuestro amigo historiador Roberto Burnett Abúndez) que don Severino Carrera Peña era gerente del Ingenio en octubre de 1944, quien muere en ese año y le sucede en la gerencia Rodrigo Ampudia del Valle. A quien don Tito señala como un gerente "de triste recordación"; pues aunque "fue corto el periodo (de Ampudia como gerente) "unos tres años pero durante ese tiempo acabó completamente con lo que había dejado la anterior administración; hacer recuerdos de ella es como remover escombros de un templo caído (sic); el templo del trabajo como dijo el General Mújica en su discurso de inauguración".
Por su parte Mónico Rodríguez el obrero comunista, en la página 84 de su biografía que relata a Julián Vences dice: "Antes de arrancar la segunda Zafra (si consideramos que la primera fue en 1938, la segunda sería en 1940), la bronca entre jaramillistas y obreros estaba superándose gracias a la cooperación de Alberto Sánchez Juárez, un mecánico de aparatos, comunista sancochado pero sí honrado, quien de acuerdo con Rubén (Jaramillo) instruía campesinos en el manejo de máquinas herramientas. Hubo complicaciones por otro lado: Gonzáles Aparicio se fue. En su lugar, el gobierno federal mandó Zeferino Carrera Peña, quien como primera medida contrató a unos pistoleros encabezados por un tal Polilla, razón por la cual sacudirnos al gerente era tema continuo en las reuniones de la célula". Agrega que en una de esas reuniones alguien "comentó a la ligera": "Sino podemos sacar a Carrera Peña hay que quemárnoslo", y que el obrero Agustín Santana, señalando a Mónico como "el principal agitador", fue a contárselo al gerente; quien "se metió a un privado y llamó a Mario Olea, el sanguinario jefe de la judicial que aplicaba la ley fuga". Alertado por "El Beto, un tamaulipeco que siempre andaba bañadito y con ropa limpia, (que) era simpatizante clandestino de nuestra célula", Mónico agrega: "Medio ciscado me fui a chambear. Pardeando, una chamaca entró al ingenio a darme la razón de que Mario Olea rondaba por la casa de mi mamá". Al paso de los años, -Mónico era un anciano vital y entusiasta cuando Julián Vences lo entrevista-, sin odio en su generoso corazón, se expresa así de Mario Olea: "Mario Olea era pariente del dueño del ingenio de Miacatlán quien lo consideraba un muchacho rebelde. Fue basculero. Era buen muchacho. Era tipo, vestía bien. Saludaba con carabana a todo mundo. Capitaneaba un equipo llanero de béisbol; cuando Rubén (Jaramillo) presidió el Consejo de administración (del Ingenio) le consiguió bats, manoplas y pelotas. Se volvió matón a raíz de que colgó en el puente Apatlaco a dos violadores que habían deshonrado a varias jovencitas de Jojutla. Tan no le tomaron a mal el ajusticiamiento que lo nombraron jefe de la policía municipal y luego jefe de la policía judicial en el estado". Mónico se fue a Torreón -su tierra natal- Pero... le ganó la tentación de la lucha política y sindical y regresó a Zacatepec. Pero... no es solamente la muerte del gerente Carrera Peña en 1944 lo que determina la política de Rodrigo Ampudia del Valle, su sucesor. En noviembre de 1940 Lázaro Cárdenas dejó de ser Presidente de la república y le sucede Manuel Ávila Camacho, militar poblano quien, a diferencia de Cárdenas, no comulga con el socialismo ni con el cooperativismo. Así se refiere Don Tito a la "administración" de Ampudia del Valle: "Como principio trajo gran cantidad de gente que distribuyó en muchos lugares donde no eran necesarios; sueldos fabulosos mucho muy superiores a los que percibían en la anterior Administración que por un capricho del mismo (Ampudia) fueron separados de sus puestos e indemnizados haciendo un fuerte desembolso de dinero en perjuicio de la Cooperativa...". "Creó un cuerpo de gente armada, unos para su propia custodia y otros dizque para vigilar que no se robaran algo del Ingenio; a este cuerpo el vulgo le dio (sic) el nombre de "pistoleros". "Las nóminas acusaron las primeras erogaciones en el renglón de "aviadores", gastos onerosos en publicidad, prebendas, obsequios a personajes de la alta política; se introdujeron nuevas modalidades y todo fue un desastre en muy poco tiempo; igual pasó con el campo donde motivo a que por abandono y excesivo gasto de dinero en obras innecesarias los campesinos empezaron a perder la confianza y a sentirse defraudados y desmoralizados por completo hasta el grado de negarse en forma rotunda a sembrar la caña". Pero... como podemos ver, esta "Crónica de una muerte largamente anunciada" -de la Cooperativa- (parafraseando a don Gabriel García Márquez), aún no termina. El Ingenio "Emiliano Zapata" y la Industria azucarera mexicana, los obreros y los campesinos, resisten y agonizan. gmagnoncerrillo@hotmail.com |
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