Ciencia y Tecnología
OMS y países pobres exigen a ricos no acaparar vacunas
Organización Editorial Mexicana
3 de julio de 2009


AFP

Cancún, Quintana Roo.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los países en desarrollo exigieron en Cancún que las naciones ricas no acaparen la futura producción de la vacuna contra la gripe porcina que provocó la primera pandemia del siglo XXI.

Los laboratorios con capacidad para producir las vacunas contra el virus A H1N1 están concentrados en Europa, lo que tiene "implicaciones obvias para el mundo en desarrollo", dijo Jon Kim Andrus, experto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

"Los productores de la vacuna ya han comprometido el 90% con los países de altos ingresos, donde viven unos 893 millones de personas, y el 10% con países como China y Rusia, que tienen cierta capacidad para elaborar alguna parte de las vacunas", dijo Andrus, en una de las reuniones de Cancún a puertas cerradas, comentó un asistente a esa mesa de trabajo.

"Los países en desarrollo no tendrían vacunas si ahora comenzara la comercialización", advirtió. Este viernes, en el cierre del encuentro de dos días, al que asistieron ministros de Salud o altos funcionarios de unos 40 países, también se abordó centralmente el acceso universal a la futura vacuna contra la gripe humana.

Asegurar que los países subdesarrollados cuenten con ella es "un problema crítico" por los desafíos que representa, algunos vinculados con la "voluntad política", dijo al concluir la reunión Keiji Fukuda, subdirector de la OMS.

Cuauhtémoc Ruiz, coordinador de inmunizaciones de la OPS, dijo por separado que la vacuna estaría lista en unos "tres o cuatro meses", pero para tener "cantidades suficientes para la población mundial puede pasar un año".

Los laboratorios han estimado que podrían producir "en un periodo de seis meses 2 mil 500 millones de dosis", añadió. La estrategia para enfrentar ese inquietante escenario tiene dos vías: una es que la OMS y la OPS negocien con los productores reservas de vacunas para los países pobres, a través de donaciones o ventas a precios bajos, y la segunda es que los países ricos donen parte de sus futuros inmunizantes.

Margaret Chan, directora general de la OMS, consiguió comprometer "con dos compañías, 250 millones de dosis" que serán enviadas a los países en desarrollo, pero reconoció que esa cantidad "obviamente no es suficiente".