Opinión / Columna
 
Editorial 
¿Qué pasó con el acuerdo nacional por la seguridad?
El Sol de Cuernavaca
29 de junio de 2009

  El próximo día 21 del presente mes, se cumplen diez meses de la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad. Representantes de todas las autoridades de este país, federales, estatales y municipales, se comprometieron ante el Presidente Felipe Calderón a depurar y fortalecer las instituciones de seguridad y procuración de justicia, para proporcionar a todos los mexicanos una mejor seguridad, luchar a fondo contra el crimen organizado para irlo erradicando paulatinamente, para que la gente pueda vivir con mayor tranquilidad y no en la inseguridad en que nos encontramos.

Y que ha pasado en esos diez meses, nada, absolutamente nada, las cosas siguen igual o peor, las matanzas y enfrentamientos del crimen organizado con las autoridades policíacas y el Ejército continúan, ahora agravada la situación con fugas masivas de penales y las autoridades del país, encabezadas por el procurador General de la República. Eduardo Medina Mora, lo único que hacen son declaraciones, en eso se les va el tiempo, en hacer declaraciones.

Lo único que ha demostrado este funcionario, es una gran capacidad para enfrentar a los representantes de los medios informativos, pero resultados contra el crimen organizado y el narcotráfico y otros, la mayoría de veces se ha debido a denuncias anónimas, pero nada de investigación.

Elementos de la Policía Federal actúan de manera prepotente, deteniendo a personas, ya sean funcionarios policíacos o autoridades municipales, por el sólo hecho de que los nombran algunos de los narcotraficantes detenidos, sin investigación alguna, para los jefes policíacos federales y para el procurador general de la república basta con que el nombre de cualquier persona sea mencionado por algún delincuente, para que de inmediato lo relacionen con aquel y lo detengan, lo arraiguen y le perjudique la existencia, sin averiguación de por medio.

Aún retumba en las paredes del Palacio Nacional y en el alma de todos los presentes el día en que se firmó el mencionado acuerdo, la voz entrecortada de Alejandro Martí, quien ante el secuestro y muerte de su hijo les dijo al procurador de la República y a las autoridades policíacas en general, "si piensan que la vara es muy grande y no pueden, renuncien. No sigan cobrando sin hacer nada, pues eso también es corrupción". Esas palabras de un herido padre de familia conmovieron a las sociedad mexicana entera, la que en solidaridad con Alejandro Martí y con el grito de ¡ya basta!, iluminaron con velas el zócalo de la Ciudad de México en busca de justicia.

Pero a diez meses de esto que ha pasado, nada. Este crimen y muchos más siguen impunes y así lo seguirán...
 
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