Morelos
Pero...
El Sol de Cuernavaca
25 de junio de 2009

Guillermo Mañón

Jojutla, Morelos.- La fatal "hoja en blanco" el terror de quienes presumimos la intención de dejar testimonio de nuestra presencia a la posteridad. Tal vez no a la posteridad de los Siglos venideros; sino -como decían las señoras grandes- "a la de endenantitos", arcaísmo usado por las abuelas para referirse al momento inmediatamente pasado.

O sea, "hace un ratito". Pues para hablar de tiempo remotamente pasado usaban el: "yaquiaque" -tal vez "ya que hace" o "ya hace... que"-. Modos pues de hablar que tiene la gente; los que nada saben de los designios de las Academias de la Lengua [y hasta los que muy poco o algo sabemos], pues el lenguaje -decían mis maestros- es algo vivo, usual, que se gasta, transforma y cambia.

Y que son -somos- los usuarios de esta complicada herramienta, estructura, recurso u lo que sea, quienes -precisamente con el uso- determinamos los cambios que, posteriormente, reconocen, consagran y sacralizan para su uso en las obras de quienes escriben [o pretenden escribir] para los Siglos; los integrantes de esos colegios que son precisamente las tales Academias.

Si no, vea usted: Don miguel de Cervantes Saavedra (1547 - 1616) español, escritor nada más y nada menos que de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", uno de los libros de la literatura española más traducidos, leído por algunos, mencionado por muchos y, dicen los que de enterados y sabios se reputan: "Joya, honra y prez de la Literatura Universal".

Libro que en su primerísima edición llevaba esta leyenda: "Yo, Juan Gallo de Andrada, escribano de Cámara del Rey nuestro señor, de los que residen en su Consejo, certifico y doy fe que, habiendo visto de un libro intitulado..." [En cuanto tales renglones transcribía, comenzó a caer un copioso aguacero que me hizo recordar años pasados, cuando estas agostadas tierras en que vivo tenían vegetación feraz y mejor clima. Una claridad caliginosa del cielo, ocultó a la distancia las montañas dibujando al descampar un cielo alto, como los que pintaba don Gerardo Murillo -el Dr. Atl-].

Pero... sigamos con las referencias del escribano Gallo: "-intitulado "El ingenioso hidalgo de la mancha" (sic), compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra, tasaron cada pliego del dicho libro a tres maravedís (sic) y medio; el cual tiene ochenta y tres pliegos..."

Además del avaluó mencionado por el escribano real, el libro contiene en su presentación, como corresponde a los usos del tiempo en que se escribe y publica; un "Testimonio de las erratas" que más bien se refería a que su escritura estaba ajustada o no contravenía a la fe católica; redactada en este tenor: "Este libro no tiene cosa digna que no corresponda a su original: en testimonio de lo haber correcto di esta fee. En el Colegio de la Madre de Dios de los Teólogos de la Universidad de Alcalá. En primero de diciembre de 1604 años." Firmando "El Licenciado Francisco Murcia de la Llana"

Tiempos eran pues, en los que la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana estaba en todo, poderes, almas, conciencias y fortunas, por lo que la escritura del "Ingenioso hidalgo de la mancha" como lo consignan sus censores, no podía escapar a su inquisitorial escrutinio.

En el año 1604 el mundo empezaba a saber de aquella obra ahora considerada magnificente y de este lado del Atlántico en 1540, se había construido en Tlaquiltenango el Convento que inicialmente fue de San Francisco y después de Santo Domingo; edificación a la que siguen otras -mencionadas cronológicamente en los apuntes históricos del Padre Minos: 1616 Puente de Guadalupe en Xoxoutla, 1617 Puente "para ir al llano grande de la Guamilera de Santo Domingo Tlaquiltenango" -en la Colonia Celerino Manzanares-.

Estas obras, como la presa de Cuernavaquita y el Rollo de Tlaquiltenango, sirvieron para iniciar los cultivos, la ganadería española y el desarrollo de la cultura y la economía colonial en esta parte de México.

Otro personaje a quien Cervantes menciona como "príncipe tan inclinado a favorecer las buenas artes, mayormente las que por su nobleza no se abaten al servicio y granjerías del vulgo..." el Duque de Béjar -Marqués de Gibraleón, Conde Benalcázar y Bañares, Vizconde de la Puebla de Alcocer, Señor de las Villas de Capilla, Curiel y Burguillos- el escritor dice: "he determinado sacar a la luz al "Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha" al abrigo del clarísimo nombre de vuestra excelencia...".

Tarea difícil la edición y publicación de un libro, en aquellos tiempos, como ahora. Pues mucho sufren -además de su trabajo- quienes como Agur Arredondo, Jesús Zavaleta, René Gama, Gabriel Calderón, Amador Espejo, Lucino Luna y Roberto Burnett, han dado a luz escrituras de valía en nuestra región. Pero... ¿qué le vamos a hacer! gmagnoncerrillo@hotmail.com