Opinión / Columna
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Por Correo Electrónico
Estaríamos mejor sin López Obrador
Organización Editorial Mexicana
19 de junio de 2009
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A menos de un mes de la jornada electoral intermedia -se efectuará el 5 de julio próximo- el "Presidente legítimo" prosigue con su campaña en busca de su fantasiosa reelección, pero en su delirio de ser aclamado, confunde a sus seguidores al promover a los candidatos de partidos ajenos al suyo (al que alguna vez perteneció): el Partido de la Revolución "Democrática", que le dio fama, fortuna, posiciones políticas e impunidad.
Andrés Manuel López Obrador está seguro que no será reconvenido ni mucho menos expulsado del PRD, -como lo mandan los estatutos- debido a que el presidente de ese partido Jesús Ortega, no quiere "fajarse los pantalones" y aplicar cabalmente los documentos básicos.
Pero la definición política de AMLO por los Partidos del Trabajo y Convergencia tiene en el tobogán al PRD, que ya está colocado en su tradicional 17 por ciento de la tendencia del voto y sigue a la baja.
Sus militantes están desorientados por el cambiante criterio del "Peje", que en el DF y en Tabasco respalda a los candidatos perredistas, y en el resto del territorio nacional, a los candidatos de Convergencia y sobre todo el del Trabajo.
La ingratitud del Peje no tiene límites, no agradece todo lo que ha recibido de sus compañeros de lucha; ahora desconoce a quienes le dieron todo: trabajo, carrera, dinero y que favorecieron su crecimiento político.
Ante al desplome del PRD, el presidente nacional de ese partido, Jesús Ortega Martínez, debe gritar "estaríamos mejor sin López Obrador", y con ello tratar de reposicionar a sus candidatos.
AMLO ya tiene escasa credibilidad entre los simpatizantes del PRD y no acaba de convencer a los seguidores del PT y de Convergencia, pero logra cierta efectividad para quienes tienen algún resentimiento y para quienes privilegian la oposición como sinónimo de enfrentamiento, de combate, de bloqueos y de impunidad.
El resentimiento del tabasqueño se orienta en ataques a la autoridad y en la negación a sus retos, para en caso de recibir respuesta, asumirse como víctima. Tiene el síndrome del traidor, que justifica su cambio de partido, culpando a los que traiciona.
Tiende a formarse una imagen de redentor, de iluminado, de grandioso, de inmaculado ("yo no soy corrupto") y es capaz de ofrecer promesas mágicas para seducir a su auditorio, aunque nunca se compromete personalmente.
El tabasqueño, en el límite de su delirio, se asume como "el salvador de México" y repite -en sus mítines de campaña- la frase que inventó hace poco más de dos años, de que "la mafia política le robó la Presidencia".
Ha ignorado por completo las denuncias, -hasta ahora no desmentidas- de la corrupción que floreció durante su administración, y que se han hecho públicas en el libro "Derecho de Réplica", del exmecenas del perredismo, Carlos Ahumada.
La actitud de AMLO es la de alborotador, pero no encabeza el movimiento que provoca. "Tira la piedra y esconde la mano", espera que sus hordas lo protejan, se esconde tras las faldas de las "adelitas".
Ahora recurre a la PGR para "denunciar a la mafia política que le robo la Presidencia" y que tiene a la nación sumida en la violencia. Acude a esa institución que mandó al diablo cuando se creía "el rayo de la esperanza" para millones de mexicanos.
Entre las múltiples incongruencias de quien se asumió como "políticamente indestructible" figura la ostentación que hace de sus escoltas, (las gacelas y los gacelos, entrenados en Israel) el uso de una camioneta de lujo para el traslado de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, su nuevo hijo Jesús Ernesto, y de él mismo, (una Hundai CV-R color negro, de esas que usan "los de arriba" que tanto odia el tabasqueño) y un moderno condominio en la colonia del Valle, (muy diferente al de Copilco).
Aunque algunas voces opinan que el distanciamiento del Peje con el PRD, es sólo una simulación, y que la triada partidista integrada por los partidos PRD, PT y Convergencia, volverán a unificarse para enfrentar el juicio de los electores a través del voto.
¿Será por eso que Jesús Ortega no aplica los estatutos en contra de AMLO? ¿Andrés Manuel López Obrador, ha visitado profesionalmente en alguna ocasión al doctor Juan Ramón de la Fuente? ¿Se dará cuenta "el legítimo" que con su indefinición (política) provocará la debacle de su (todavía) partido?
¿Se dará, por fin, el rompimiento entre el Peje y el PRD? ¿De veras cree AMLO que con su apoyo a los partidos del Trabajo y Convergencia, les garantiza el registro? ¿El Peje mandará al diablo al PRD? ¿Volverá a mandar al diablo a los simpatizantes del PRD, como lo hizo en Zongolica, Veracruz?
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