Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Aulo Vitelio; Amante de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón; llegó a emperador
El Sol de México
14 de junio de 2009

  "El cadáver de un enemigo siempre huele bien, y mejor aun si es un conciudadano".

Vitelio, ante los soldados que se apartaban del hedor de los cadáveres.

* El Glotón

Además de "estar en todo momento dispuesto a ordenar asesinatos y suplicios, sin distinción de personas y por cualquier pretexto", era un glotón.

Comía ordinariamente tres veces al día y a veces cuatro, designándolas: almuerzo, comida, cena y colación. Podía hacer todas estas comidas por la costumbre que había adquirido de vomitar. Esta habilidad la exponía inmediatamente después de hartarse de comida y bebida, y en cualquier sitio donde había ingerido los manjares que elegía y que, incluso, consumía en los altares a los dioses y en las tabernas del camino.

Utilizaba los altares como cocina y en las tabernas "tomaba los platos humeando aún o que, servidos el día anterior, estaban medio devorados".

El emperador se invitaba para un mismo día a comer en casa de diferentes personas, las que para complacerlo "ponían a su mujer, sus hijos, sus sirvientes y esclavos a preparar la comida, la que al menos les costaba 400 mil sestercios".

"Su voracidad no sólo no tenía límites, sino que era también sucia y desordenada", consigna Suetonio en su obra "Los doce Césares".

* Hijo de dirigentes o de plebeyos

Aulo Vitelio, el primer emperador que añadió el honorífico Germánico a su nombre, en vez de César, nació el 24 de septiembre, o el 8 de octubre, del año 15, y era hijo de Lucio Vitelio y de su esposa Sixtilia, mujer de severa virtud y de ilustre nacimiento.

Suetonio redactó dos relatos distintos acerca de los orígenes de los Vitelii. En uno afirma que descendían de los antiguos dirigentes del Lacio, mientras que en el otro sostiene que sus orígenes eran humildes: "reciente, oscuro y hasta abyecto".

Casio Severo dice que su bisabuelo era zapatero, un hijo del cual, después de haber ganado algún dinero en ventas y tráficos, casó con una prostituta, hija de un panadero llamado Antíoco, de la que tuvo un hijo al que nombró Lucio, que gobernó Siria, dos veces fue cónsul ordinario y más adelante censor con el emperador Claudio, llegando hasta quedar, como interino, encargado del Imperio en ausencia del emperador cuando éste hizo su expedición a Bretaña.

Suetonio escribe que el horóscopo del nacimiento de Aulo que obtuvieron los astrólogos "asustó de tal manera a su padre que hizo durante toda su vida increíbles esfuerzos para sustraerle a los honores, y su madre, al verle al frente de un ejército y saber que había sido saludado por el emperador, lloró como si le hubiese perdido".

* Su padre, un ser sin honor

Aunque se consigna que el padre de Aulo era un hombre desinteresado y activo, también era hombre sin honor porque estaba absolutamente dominado por la pasión que le inspiraba una liberta, cuya saliva bebía mezclada con miel, como remedio contra una enfermedad de la garganta, "y no hacía esto en secreto o rara vez, sino cotidianamente y delante de todos", escribe Suetonio, "y para afrenta de Sixtilia".

El progenitor de Aulo murió dos días después de un severo ataque de parálisis, a los 50 años de edad y su hijo era Emperador.

* Infancia entre prostitutas

Pasó su infancia y su primera juventud en Capri, entre las prostitutas de Tiberio, y se le conocía como Sprintria, Sodomita o Gay, y era a su vez el amante del emperador, de quien consiguió por tal complacencia favores para su padre.

* Amante de tres emperadores

Joven ya, "continuó manchándose con toda suerte de infamias": consiguió el primer lugar en la corte de Calígula convirtiéndose en su favorito, a cuyo lado guió carros en el Circo, y de Claudio jugando con él a los dados y complaciéndolo en el lecho, y de Nerón las mismas complacencias y además por haberlo convencido de tocar la lira durante los Juegos Neronianos y entrar en competencia con los más virtuosos tocadores del instrumento.

El favor de estos cuatro emperadores lo elevó a todos los honores, las primeras dignidades del sacerdocio, el proconsulado de África, en el cual dio pruebas de un enorme desinterés. Tras ello sirvió como Legatus a las órdenes de su hermano, quien le sucedió en el puesto. Luego de expirar su tiempo en el cargo, fue designado para desempeñar diversos cargos administrativos, labrándose una mala reputación en Roma, ya que sustrajo las ofrendas y ornamentos de los templos, colocando cobre y estaño en lugar del oro y la plata.

w Casa con Petronia y Galeria

Casó con Petronia, hija de un varón consular, que le dio un hijo, Petroniano, a quien le faltaba un ojo. Instituido por su madre, a condición de que no permaneciera bajo la autoridad paterna, lo emancipó Vitelio, aunque poco después le hizo perecer acusándolo de parricidio y pretendiendo que su hijo, agobiado por los remordimientos, había bebido el veneno que iba a utilizar para matar a su padre.

Casó después con Galeria Fundana, cuyo padre había sido pretor.

Tuvo de Galeria una hija y un hijo, y el varón balbuceaba de tal modo que se le consideró mudo.

* Dominado por su favorito

Ya emperador, su norma era atender los consejos y caprichos de los histriones más viles y de los aurigas, y especialmente del liberto Asiático, que había pasado su juventud unido a Aulo "por comercio de mutua prostitución", pero un día se separó de él "con gran disgusto".

Sin embargo, mandó a buscarle y los soldados lo encontraron en Puzzola, donde vendía vino malo. Lo aprehendieron, lo llevaron ante el emperador y éste le puso en libertad en seguida, y "se sirvió de él como antes para sus placeres".

Cansado del carácter áspero y regañón de Asiático, le vendió a un jefe de gladiadores ambulantes. El día que iba a presentarse en la arena para la lucha a muerte, ordenó que lo llevaran ante él y, tras unos días de placeres, lo nombró para el gobierno de una provincia y lo manumitió.

Aunque este episodio lo narra el escritor Gordon Russell en su novela "Gladiador", que sería llevada al cine y en la cual Aulo es sólo el antagonista de un general estimado por Tiberio, y su presunto sucesor porque el emperador le quiere como a un hijo, según Suetonio es Asiático el que es vendido al jefe de los gladiadores ambulantes.

* Los comandantes lo nombran emperador

Cuando estaba terriblemente acosado por las deudas, el emperador Galba le cedió el mando de la provincia de Germania Inferior, atendiendo a una petición del senador Titio Vinio, amigo y compañero de Aulo.

Como era flexible al imponer la disciplina entre las tropas y por su familiaridad con cada soldado, se ganó pronto su afecto y en verdad le querían.

En esas andaba y entonces por iniciativa de los comandantes de las legiones del Rin, Cecina y Valente, los soldados lo sacaron del campamento de Colonia la noche del primero de enero de 69, le cedieron la espada de Julio César y le llevaron al centro del campamento donde lo aclamaron como emperador.

Ungido, Aulo Vitelio sólo pronunció la palabra: "Valor" y las tropas lo vitorearon.

A esta rebelión se unieron los ejércitos de Galia, Britania y Recia.

Poco después añadió a su nombre el título de Germánico, aunque rehusó tomar el de Augusto o el del César.

* Muere Galba y entra en Roma

Al recibir noticias acerca de la muerte de Galba. Ordenó la provincia centroeuropea y dividió su ejército en dos divisiones, una de las cuales marchó contra Otón encabezada por sus comandantes, y la otra, cuyo mando asumió.

Tras ser informado de la muerte de Otón en la batalla de Bedricam, entra como emperador de facto en Roma.

* El emperador

Llegó a Roma ataviado de lujosas vestimentas y a la cabeza de hombres vestidos con sus mejores ropajes y asumió el pontificado, estableció las magistraturas por un periodo de 10 años y se declaró cónsul vitalicio. Dos meses después, el 9 de abril, fue proclamado emperador por el Senado.

Antes ordenó el asesinato de 120 personas favorables a Otón y ante la tumba de éste de burló de él en presencia de sus soldados.

* La sublevación

En el octavo mes de su reinado se sublevaron contra él los ejércitos de Misia y de Panonia y los de Judea y Siria, al otro lado de los mares y declararon emperador a su comandante, Vespasiano.

Vitelio, para asegurarse la adhesión del resto de las tropas y del favor del pueblo, prodigó sin medida dinero y honores en nombre del Estado y en el suyo propio.

Hizo levas en Roma, prometiendo licencia después del triunfo y también recompensas a los veteranos y ventajas del servicio regular.

Al enterarse de que las huestes de Dalmacia e Iliria se habían unido a Vespasiano, desde las gradas del palacio declaró en el acto a los soldados reunidos: "Renuncio al imperio, del que me he hecho cargo contra mi voluntad".

Entonces se alzó la oposición por todos lados y accedió aplazarla hasta el día siguiente en que desde la tribuna de las arengas, llorando hizo la misma declaración. El pueblo y los soldados lo exhortaron a no darse por vencido y Aulo recobró su valor para marchar hacia Mevania, al mando de sus tropas en espera de su rival.

* La derrota

Cuando las fuerzas de Vespasiano lo alcanzaron, Vitelio convino su dimisión ante Marco Antonio Primo, comandante de Legión VI y uno de los principales partidarios de su adversario.

A pesar de ello, los pretorianos lo obligaron a violar el acuerdo y le hicieron volver a Roma y al palacio.

Vespasiano, al frente de sus ejércitos, entró a Roma y Vitelio se escondió y luego, acompañado sólo de su panadero y cocinero, se dirigió a casa de sus progenitores, con el propósito de partir de ahí a la Campania.

Hizo caso al rumor de que se había hecho la paz y regresó al palacio, que estaba desierto, se refugió en la garita del portero, se ciñó un cinturón lleno de monedas de oro, ató el perro guardián delante de la puerta y la atrancó con una cama y un colchón.

* El asesinato

Los exploradores del ejército enemigo lo sacaron de su escondrijo y, como no le conocía, le preguntaron: "¿Quién eres y dónde está Vitelio?".

Trató de engañarlos, fue reconocido y lo llevaron casi desnudo al foro. Las manos atadas a la espalda, una cuerda al cuello y las ropas destrozadas, y le prodigaron los peores ultrajes por todo el trayecto de la vía sacra.

Cerca ya de las Gemonias lo desgarraron a pinchazos con las espadas y por medio de un gancho que le clavaron en el cuello lo arrastraron hasta el Tíber, donde arrojaron a las aguas su cuerpo. Lo mismo hicieron con Lucio, su hermano y Pretoniano, su hijo. Tenía 57 años de edad al morir y era el 22 de diciembre del año 69.
 
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