Opinión / Columna
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Por Correo Electrónico
Institución Fallida
Organización Editorial Mexicana
12 de junio de 2009
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La credibilidad, la confianza y la honestidad son tres factores que deben ser pilares para cualquier empresa, organización o institución.
Pero para los consejeros del Instituto Federal Electoral les bastó sólo dos años para detonar estos elementos, debido a sus compromisos partidistas; sus decisiones erróneas; su tolerancia o indiferencia, y por su incapacidad para conducir con responsabilidad los retos de las campañas políticas.
El IFE perdió la semana pasada una oportunidad de oro para convertirse en árbitro imparcial, para meter al orden a los partidos políticos que han convertido la contienda electoral en un estercolero y por aprobar el uso de la figura presidencial en los promocionales del PAN.
Esta resolución -a pesar de haber sido dividida- demostró que el IFE utiliza un doble lenguaje, pues hace unos días exhortó a los gobiernos a no inmiscuirse en este "proceso democrático" y ahora autoriza la imagen de Calderón para que encabece la mayoría de la publicidad panista.
Otra prueba de la incapacidad para aplicar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales es su incompetencia para impedir, o por lo menos regular la intervención del alto clero a favor de los candidatos del panismo o evitar las insolencias del "presidente" del PAN, Germán Martínez y la consecuente aplicación de multas absurdas al partido de la (re) Acción Nacional, tal vez doblegados por la presión que recibe desde el poder.
A lo largo de su historia, el IFE ha demostrado muchos miedos que a la fecha no ha logrado superar. Desde el IFE de José Woldenberg, quien no pudo evitar, o por lo menos disminuir el ingreso de dinero extranjero para la campaña presidencial panista, a través de "los Amigos de Fox".
O el IFE, de Luis Carlos Ugalde, que no pudo combatir o sancionar las irregularidades de la campaña del 2006, con la intervención de Fox para favorecer a Felipe Calderón, como lo reconoció el propio Ugalde en su libro "Así lo viví" y lo repitió Fox en su declaración tragicómica de "yo dejé encargada la Presidencia, para ir a hacer campaña por el país".
Ahora con el IFE de Leonardo Valdés Zurita, vuelve a demostrar que no es ajeno a los intereses de grupo, ni a la influencia de los poderes fácticos, como el de la Iglesia Católica que promueve el voto panista o el voto en contra del PRI.
Por su trabajo, el actual presidente consejero es serio candidato a que se le aplique el artículo 380, fracción C, del Cofipe: por "su negligencia, ineptitud o descuido en el desempeño de las funciones o labores que deba realizar" y el 384 fracciones de la A a la F, que señala desde apercibimiento o amonestación pública o privada, destitución del puesto e inhabilitación temporal hasta por cinco años.
A sólo unas semanas para la jornada electoral intermedia -en la que se visualiza un abstencionismo superior al 65 por ciento- el actual consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita sólo ha demostrado que tiene la piel muy sensible, pues con frecuencia se confronta con algunos consejeros que no están de acuerdo con sus decisiones.
Además, la actuación del "nuevo IFE de Valdés Zurita" ha dejado mucho que desear.
En febrero pasado, Valdés Zurita trató, "apegado a derecho y apoyado en el Artículo 41 constitucional", de aplicarse a sí mismo y a los demás consejeros un incremento de 175 mil pesos a 333 mil pesos mensuales. Aumento que "rechazaron" debido a la presión de diversos sectores de la sociedad.
Pero esa actitud demostró que en el búnker del IFE no hay crisis económica (el presupuesto en este año de elecciones es de 12 mil 180 millones de pesos) ni otra clase de carencias, a excepción de criterio independiente.
En el PRD se le tiene (¿tenía?) aprecio a Valdés Zurita por haber sido esposo de Laura Itzel Castillo Juárez, actual secretaria de vivienda del "gobierno legítimo" de AMLO y por consecuencia fue yerno del ingeniero Heberto Castillo Martínez, supuesta figura emblemática del PRD.
Pero como autoridad electoral Valdés no ha demostrado aptitudes, sino más bien una conducta errática y una actitud medrosa. Es bien sabido que está muy lejos de ser el consejero líder para ser respetado por sus pares. Que es lo que el IFE necesita.
¿El IFE es árbitro confiable para garantizar el limpio desarrollo de las elecciones? ¿Los consejeros electorales están comprometidos con los partidos políticos?
¿Leonardo Valdés Zurita atiende las "recomendaciones" del presidente del panismo? ¿Teme aplicar alguna sanción al alto clero por su abierta intervención a favor del PAN? ¿El IFE cumple cabalmente con su tarea de promover el voto? ¿El IFE tiene la facultad, la voluntad y la capacidad de atender las denuncias de todos los partidos? ¿Usted le tiene confianza al IFE?
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