Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Robert Louis Stevenson; Dos caras tiene la misma moneda
El Sol de México
7 de junio de 2009

  * Un niño mal portado

En carta a su amiga y confidente, la señora Emma Sitwell, le dice: "He descubierto por qué me porto siempre de un modo atroz con mis padres, mucho peor de lo que realmente soy. Es porque sólo reconocen en mí lo peor y jamás me conceden el menor crédito. Me porto mal con ellos porque siempre esperan que me porte bien; y nunca me porto bien porque jamás parecen advertir que puede haber en mí algo valioso".

* Analfabeta hasta los ocho años

Thomas Stevenson, padre de Robert Louis Belfour, era ingeniero y construía faros. Era escocés y pertenecía a la tercera generación de ingenieros constructores de faros y de instalaciones marítimas. En las Orcadas, en las Hébridas y en varios puntos del norte de Escocia se conservan los faros construidos por los ingenieros Stevenson. Thomas quería que su hijo prosiguiera la tarea y se hiciera ingeniero.

Robert nació en Edimburgo, Escocia, el 13 de noviembre de 1850. A causa de que su madre permanecía enferma la mayor parte del tiempo no cursó estudio alguno durante su niñez y fue analfabeta hasta los ocho años de edad, y en esos años estaba aquejado de padecimientos bronquiales que finalmente se convertirían en tuberculosis.

A partir de ahí, nada más aprender a leer y escribir, cosa que le enseñó su niñera Cummie y, dado que permanecía la mayor parte del tiempo en casa y cuidando a su enferma y devota católica madre Estela, se aplicó a leer crónicas y la historia antigua de su país natal.

Además, dibujaba mapas de imaginarias islas lejanas y desconocidas, escribía historias de aventuras, pasaba la mayor parte del tiempo en cama, "desde donde hacía marchar mis soldados de plomo, arriba y abajo, por las apacibles llanuras de la colcha".

Y cuando al anochecer subía las escaleras, camino a la cama, "iluminándome con una vela, sentía en mi pelo el aliento del duende y, en verano, por el contrario, tenía que irme a la cama de día y entonces jugaba a soldados y marinos. Lo que más odiaba, en la oscuridad de mi habitación, era el furioso soplo del viento".

* Estudios de ingeniería

Antes de hacer sus estudios de ingeniería, a los 15 años de edad concluyó el libro de ensayos "El levantamiento de Pentland", un hecho de la historia de Escocia, que su padre hizo imprimir en una edición privada de 50 ejemplares y le regaló cien libras esterlinas.

Por su mala salud abandona tales estudios, entra en violentos conflictos con su padre sobre religión y costumbres, pues ha adoptado las teorías evolucionistas de Charles Darwin y Charles Spencer, y cambia sus hábitos en el vestir para usar chaquetas de terciopelo multicolores que vestirá hasta su muerte, y por las noches frecuenta las casas que arden de noche de los barrios "del peor vivir de Edimburgo" y se producen los primeros síntomas claros de una tuberculosis.

En esas controversias y conflictos, y ante el rechazo de proseguir estudios de ingeniería, su padre acepta y lo inscribe en la escuela de Derecho para que se haga abogado: "Quizás sea mejor que construya un faro que de luces a las leyes y no otro faro que sólo oriente a los marineros".

* A Francia para curarse

Robert había nombrado a la tuberculosis "El sangriento Jack" y en esas terminó sus estudios de abogado, practicó apenas su profesión, empezó a publicar artículos y ensayos en las mejores revistas, y su orgulloso y feliz padre le dio mil libras esterlinas para que se estableciera.

Por recomendación médica se le sugiere una temporada de cura en Menton, Francia, de moda entonces para las enfermedades pulmonares y si su viaje al sanatorio francés no lo curó, en Fointaneblue conoce a la que será su esposa.

* La casada a él lo quiere

Fanny Osbourne es una mujer madura, estadunidense, casada y con dos hijos procreados en su matrimonio, tiene 15 años más que Robert, es guapa, robusta, inteligente y "leal, morena, vivaracha, sincera y estricta", la describe Robert.

En Fointaneblue, cuando intima con el novelista, vive con sus hijos Isabel y Lloyd.

Fanny abandona Francia y regresa a su país buscando el divorcio.

Le ha prometido a Robert ser suya en cuanto se formalice su divorcio y el escritor, sin casi recursos, lleva "apenas para una comida", se embarca rumbo a América y "en varias ocasiones me encontré a punto de perecer".

De San Francisco viaja a Monterey, donde Fanny se ha instalado, y poco antes de llegar, en las colinas de Santa Lucía, cae inconsciente del caballo. Dos noches permanece sólo bajo los grandes árboles del bosque, hasta que dos rancheros lo descubren y lo hospedan en su cabaña hasta que Robert se recupera.

En otra versión, los rancheros lo encuentran "inconsciente, junto a un charco de sangre que oscurecía el suelo" y lo llevan a casa de Fanny, quien "me cuidó, logró devolverme el vigor y, mientras ella conseguía el divorcio, me fui a vivir a San Francisco, donde vivía con 70 centavos al día".

Eso le pagaba el Monterey Herald donde colabora por dos dólares a la semana y contrae una nueva pleuresía y matrimonio con Fanny, que se ha divorciado, regresa a Europa y su mujer logra la reconciliación de Robert con sus progenitores.

La enfermedad lo obliga a pasar largas temporadas en los centros curativos de Davos, Kinnair y Hyéres, hasta que en 1884 se traslada a una villa de los alrededores de Bournemouth. Regalo de su padre.

* La Isla del Tesoro

Durante el verano de 1883 que permanece en Kinnaird, en el condado de Perth, en Escocia, antes de viajar a Europa en búsqueda de salud, durante varios días que el mal tiempo les impide salir de casa, para entretener a su hijastro Lloyd, lee en voz alta, cada noche, un nuevo capítulo de un cuento.

Primero, Robert hacía dibujos que el otro coloreaba y un día se dedicaron a trazar el mapa de una isla, a la que Lloyd bautizó con el nombre de La Isla del Tesoro.

Luego comenzaron a componer su geografía, las montañas, los ríos y a trazar los cruces que indicaban la ruta hacia el tesoro.

Durante 15 días, Robert escribió cada mañana el capítulo que por la noche leía a la familia reunida ante la chimenea.

Todos los Stevenson colaboraron en la creación de la obra: Thomas, el padre, contribuyó con sus amplios conocimientos de marinería; algunas de las aventuras son producto de la imaginación de Lloyd y otras de Fanny.

En octubre de ese mismo año es que viaja a Davos, Suiza, donde concluye la novela.

* Dr. Jekyll y el Sr. Hyde

"La Isla" alcanza gran éxito en Inglaterra y principalmente en Estados Unidos, y con "Los pioneros de Colorado", publicado en 1883, en el Century Magazine, inicia una colaboración periodística "que me iba a resultar muy fructífera en el futuro".

Tres años después se publica "El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde", que le otorga "un triunfo mayúsculo, convirtiéndome en el escritor del momento".

La gestación y elaboración de esta obra, clásica de la literatura, ha de atribuirse, además del talento del Robert, al uso constante de medicamentos tóxicos para aliviar los dolores: opio, morfina, cocaína y alcohol. El abuso de tales drogas lo lleva a frecuentes estados depresivos: "Me burlo totalmente de todo: vida, Dios, muerte, inmortalidad, gloria, virtud y Cía.".

Las drogas que consume "me producen constantes pesadillas y sueños perturbadores", y así, "al despertar un cierto día, comencé a escribir con apasionado interés las visiones que soñaba".

Fanny lee el primer manuscrito y asustada por algunas revelaciones personales que aquella novela puede ofrecer al público, obliga a Robert arrojar al fuego el original.

Ya, Fanny, varios años atrás, lo obligó a quemar el manuscrito en que recogía sus experiencias de juventud en los bajos fondos de Edimburgo y sus experiencias en las casas que arden de noche.

Sin embargo, Robert reconsidera haber destruido el original del Dr. Jekyll y en tres días escribe una nueva versión, omitiendo lo que pudieran ser pasajes comprometedores.

En menos de seis meses se vendieron 40 mil ejemplares.

La salud del escritor decae y a menudo no se atreve a hablar durante varios días para evitar que la sangre que manaba de sus pulmones fluyera a sus labios.

A pesar de todo, escribía diariamente su cuota de páginas.

* El viaje hacia Samoa

En 1887, Roberto, con su mujer, Lloyd y su madre, que ha quedado viuda a la muerte de Thomas, se embarca para comenzar un viaje del que no regresaría.

El primer arribo lo hicieron en Nueva York y todo el invierno lo pasó en el sanatorio del doctor Trudeau, en las montañas de Adirondacks, mientras Fanny iba a San Francisco para alquilar un barco que los llevaría al suave clima del Pacífico austral.

Estaba tan débil Robert cuando subió a bordo el buque, que el capitán "hizo secretamente todos los preparativos para mi entierro en alta mar".

Arribaron a las islas Hawai, las Marquesas, Tahití, otras islas y finalmente hacia el archipiélago de Samoa.

* Vida y muerte en Samoa

En una remota montaña de la isla Apolina construyó una mansión a la que nombró Vailima: "Mi brillante y ventilada casa", y la amuebló con resplandecientes muebles de caoba, objetos de plata traídos de Escocia, libros y cuadros.

Fanny la hacía de colaboradora y secretaria, y "se metía en mis textos como una grulla pica en el agua para pescar y me tiranizaba, en su afán por sustraerme de cualquier influencia que no sea la suya".

Servía a la familia un séquito de "activos e inteligentes polinesios para los cuales yo era el jefe".

Al poco tiempo de instalarse en la isla, los nativos le dieron el nombre de "Tusitala", el narrador de historias.

Se recuperó algo de su maltrecha salud y trabajaba sin pausa.

En carta a su amiga y confidente, la señora Emma Sitwell, le dice: "Durante 14 años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito en la cama y fuera de ella, he escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza vacilante a efectos de la enfermedad y las medicinas, y ahora estoy mejor, lo he estado, para decirlo claramente, desde el momento en que me adentré en el Pacífico y aun así son pocos los días en que no sufro de algún trastorno físico".

Llevaba la vida de un rey isleño, recibía a sus amigos de ataño que iban a visitarlo, en especial a su primo Peter, con quien compartió su descubrimiento y entusiasmo por las teorías de Darwin y Spencer y por la obra del poeta estadunidense Walt Whitman, daba fiestas en honor de los oficiales de la marina, de los colonos ingleses y americanos, bailes y partidas de polo, y "el mundo tropical florecía a mi alrededor".

Cuando cumplió 44 años de edad, el 3 de diciembre de 1894, falleció a consecuencia de una hemorragia cerebral.
 
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