Opinión / Columna
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El que se lleva...
Organización Editorial Mexicana
5 de junio de 2009
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A mediados del siglo pasado, los militantes del Partido Acción Nacional se asumían a sí mismos como gente de principios, de valores morales, de ideales y con cierto nivel de cultura.
Pasado el tiempo, ahora los panistas, desde su presidente, los convertidos y los simpatizantes, aplican las tácticas que antes criticaban y admiten en sus filas personas que hubieran sido rechazadas en los peores lupanares.
Asiduos asistentes a los servicios religiosos y -según ellos-- ajenos a las trampas electorales, ahora no sólo presumen de "estar listos para defender" a su líder principal, sino que recurren a prácticas ajenas a la ética política.
El panismo aprendió de todo, pero no el oficio político
El "presidente" de Acción Nacional, Germán Martínez Cázares, -previa anuencia de su jefe nato- ha logrado la peor fusión: corrupción oficial, falta de honestidad, torpezas, insensibilidad política con ineptitud y fariseísmo.
Es el resultado de su manejo en la cúpula panista, pero sin el talento y oficio necesarios.
Martínez Cázares, el número dos del panismo, ha calificado de corruptos, socios de narcos y transas a los priístas; calificativos que pronunció de acuerdo a una tarea diseñada -en abierto reto al perplejo IFE- por el experto en "guerras sucias", el español Antonio Solá, excolaborador del Partido Popular y de José María Aznar.
Pero el "presidente" del Partido Acción Nacional, no calculó que las mismas definiciones se le pueden aplicar a prominentes personajes del panismo, como Vicente Fox Quesada, Francisco Barrio Terrazas, Miguel Ángel Jiménez Godínez, Sergio Estrada Cajigal, Víctor Lichtinger Waisman, Manuel Espino Barrientos y muchos más.
Ahora, debido a la primera respuesta tricolor a las insolencias de Martínez, -considerado por algunos azules como el mozo de estribo presidencial- reaccionó con sorpresa, ante las primeras réplicas del priísmo, que había guardado mesura y tolerancia ante las ofensas del panista.
El tema central para apuntalar al PAN, es la "exitosa lucha en contra de los cárteles de la droga", en la que Felipe Calderón es la figura central y quien está al frente de las campañas de proselitismo de su partido.
Al parecer, Calderón ha dejado a un lado su responsabilidad para encabezar los espacios publicitarios y está dispuesto a todo, hasta el escarnio, con el fin de que el partido en y del Gobierno, no pierda elecciones ni curules en San Lázaro.
También el número dos del gabinete y encargado de atender la política interior de la nación, Fernando Gómez Mont, se sumó al equipo de golpeó calderonista y en su rol de defensor de oficio, expresó que todas las críticas que se orienten a la actual administración, "tendrán una respuesta puntual".
Ya nadie podrá criticar ni señalar los altos índices de violencia, de secuestros, de delincuencia organizada, de desempleo, de corrupción, de recesión con inflación, de devaluación, de incompetencia, de la influenza, de impunidad, de amenaza de alza de impuestos y de "cuatismo".
Probablemente a lo que teme el Gobierno federal es que la jornada electoral del próximo julio, se convierta en un "referéndum" de la actuación presidencial.
¿Las insolencias panistas -vía Martínez- romperán el diálogo entre PAN-PRI? ¿Calderón Hinojosa ya no necesita del respaldo tricolor? ¿Concluyó la pasividad de los tricolores?
¿Supone el "presidente" del PAN, que con agravios a los adversarios, podrán ganar sus candidatos? ¿Martínez olvidó que los señalamientos a los priístas, son espejo de las acciones de prominentes panistas?
¿Sabrá el reputado Martínez Cázares, que el probable elevado índice de abstencionismo en la jornada electoral de julio, será producto de la "guerra sucia", diseñada por el ultraderechista español Solá Reché?