Opinión / Columna
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Federico Osorio Altuzar
Pueblos de origen, un festival internacional de cine
El Sol de Cuernavaca
2 de junio de 2009
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René Cardona III, cineasta de buena cepa, poseedor de un notable bagaje pletórico de experiencias, realizaciones y propuestas fílmicas, es impulsor, asimismo, de proyectos innovadores, podría decirse revolucionarios. Se propone hacer, con sus palabras, "un cine rentable para reducir los costos de los inversionistas y disminuir el precio del boleto de entrada a las salas de cine". Impulsa una idea, benemérita por su intencionalidad, que merece todo el apoyo, oficial y privado, para su feliz consecución.
Dirige Cardona III el proyecto del Festival Internacional de Cine "Pueblos de Origen", cuyo despegue natural y espontáneo ocurre en el solar oaxaqueño, cuna de identidades y providencialismos provenientes de ancestral mestizaje, asentado éste en el temperamento y sensibilidad de sus mujeres y hombres oriundos de la montaña, del valle, de los litorales fecundados por el Astro Rey.
Tierra del Sol en las canciones, en los estudios señeros sobre sus pirámides, construcciones monumentales y túmulos sagrados (Alfonso Caso); objeto de inspiración pictórica (Rufino Tamayo y Francisco, Toledo), de cantos y narraciones épicas (Henestrosa); escenario idóneo, en fin, para la reflexión filosófica (José Vasconcelos), la entidad oaxaqueña fue elegida por el cineasta como el sitio indicado para iniciar la serie de documentales programada con el tema enunciado.
En procura de una sede propicia, primordial, adecuada a la finalidad del proyecto, Cardona III ha buscado, y al parecer encontrado, el sitio idóneo en la antigua Antequera para echar a caminar el proyecto. Su más reciente viaje, la semana anterior, al solar mixteco, a la región de Mitla y Monte Albán, a Juchitán (de Henestrosa), al cálido hogar de la familia Pineda, confirma la viabilidad de su propuesta, el imperativo de dar voz, imagen y vida a los pueblos de origen, a las etnias mantenidas en olvido, en franca marginación, por no decir en la antesala del exterminio.
El mandatario oaxaqueño, Ulises Ruiz Ortiz, en lucha abierta con la oposición magisterial, conciente de la trascendencia del proyecto, da el requerido espaldarazo a la propuesta fílmica de René Cardona III en una hora difícil, desafiante, sombría y cargada de riesgos para la soberanía y la integridad de los derechos humanos de todos los mexicanos, no sólo de los pudientes, sino por igual de las etnias. Eufemísticamente llamadas "pueblos", "naciones", "comunidades soberanas", y quién sabe con qué otros adjetivos, se infama y denuesta aún a quienes, como todos nosotros, somos mexicanos, con los mismos derechos y obligaciones formalmente hablando.
Mucho más dará que decir la puesta en escena del proyecto novedoso de Cardona III. Por lo pronto, vaya una palabra de solidaridad al productor de documentales y películas que están en el ánimo de cinéfilos, televidentes y críticos del llamado séptimo arte. Los tiempos que corren son propicios para enarbolar ideas como la que se comentan. El "Vive México" trasciende, debe trascender, lo meramente económico y coyuntural, con todo lo que ello significa.
La vuelta a los orígenes está presente en el proyecto fílmico internacional en el tema central, en el retorno a los pueblos de origen. Se trata de un problema imbricado en lo social, cultural y étnico. Pero al margen de la discriminación y el folclore rampante. Tiene sustancia desde el punto del arte y de la antropología, de la historia documental que tanta falta nos hace y de la reivindicación del concepto de hombre y de lo mexicano.
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