Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Cellini; el artista, el mujeriego y el más pendenciero espadachín
El Sol de México
31 de mayo de 2009

  Benvenuto Cellini es el más grande orfebre del siglo XVI y, aunque su nombre no se incluye entre los más grandes escultores de la historia, es uno de los más famosos y su obra maestra, la escultura de Perseo, además de ser la más importante de la época, es una de las más famosas del mundo.

El manuscrito de su Autobiografía, escrita hacia 1570, un año antes de morir, durante casi dos siglos estuvo perdido, hasta que se descubrió y se publicó por vez primera en Italia en 1728.

De inmediato conmovió a todos y se tradujo sucesivamente al inglés en 1771, en alemán en 1796 y en francés en 1822. Su lectura lo convirtió en un personaje legendario, al que se le conoce más por ese libro que por sus tratados sobre arte y por su misma obra artística.

Cuando Goethe hizo la traducción al alemán declaró: "La obra me ha ofrecido un panorama de aquellos tiempos mejor que la historia más autorizada".

Alejandro Dumas se inspiró en la vida de Cellini para crear su inmortal mosquetero y alegre caballero D'Artagnan, modelo de la figura del espadachín aventurero de todas las novelas de capa y espada.

* Su padre quería que fuera músico

Cellini nació en Florencia, Italia, el primero o el 3 de noviembre de 1500 y su padre era un hábil fabricante de instrumentos musicales que deseaba que su hijo fuera músico y para ello le impuso la obligación de recibir clases de música, cosa que no gustaba para nada a Benvenuto.

Entonces, con gran disgusto de su padre y de su madre, Cellini se acercó al taller de orfebrería del maestro Andrea di Sandro Marcone y ahí estuvo hasta que a los 16 años de edad tuvo su primer lance como espadachín.

Precisamente con el marido de una chica que él a escondidas frecuentaba. Cellini dio muerte al ofendido y, como éste era un viejo y poderoso magistrado, hombre importante en la ciudad, fue condenado a muerte y, antes de que la sentencia se cumpliera, huyó a Roma y dejó a la viuda llorando por la muerte de su esposo y por su ausencia.

En Roma se colocó al servicio del papa Clemente VII y del obispo de Salamanca, Sigismondo Chigi, especializándose en joyería, medallas, copiado de joyas antiguas y artículos de mesa "bellamente cincelados".

* Lo acoge el papa Clemente VII

Son dos los papas Clemente VII.

Uno Julio César de Médicis, célebre por sus luchas contra el emperador Carlos V y Enrique VIII de Inglaterra, que fue hecho prisionero por el condestable de Borbón y finalmente estipuló con Carlos V la paz de Barcelona.

El otro Clemente VII es el antipapa llamado Roberto, conde de Ginebra, y que fue nombrado "Papa legítimo" por 15 cardenales en oposición a Urbano VI.

Cellini se refugió bajo el manto pontificio de Julio César de Médicis, Clemente VII.

También en Roma abrió su propio taller de orfebrería y comenzó a ganar mucho dinero fabricando anillos, camafeos, prendedores, cuchillos y dagas con incrustaciones de rubíes y diamantes.

Más todavía hizo una escopeta para cazar los patos que abundaban en las lagunas que rodean a Roma, y con ella y los suyos hicieron guardia cuando las tropas del emperador Carlos V pusieron sitio y saquearon Roma.

Cellini hacía la guardia como voluntario en las murallas y a través de la niebla "vi que el enemigo había logrado apoyar una escala contra la muralla. Apunté el arcabuz y de un tiro derribé a Carlos de Montpensier, condestable de Borbón, que iba a la cabeza de los asaltantes y herí al príncipe de Orange",

A partir de esa hazaña, se dio a Cellini el mando de las baterías móviles emplazadas sobre el castillo de San Ángelo y el papa Clemente fue a ver cómo, con su buena puntería, Cellini batía las trincheras enemigas.

Durante un mes y medio, Cellini se olvidó de su arte y sólo se dedicó a matar a los enemigos de Roma.

* Trabajó para el Vaticano

Pasada la guerra, Cellini fue nombrado jefe de la Casa de Moneda y se le encargó acuñar las monedas del Vaticano e igual las fabricaba para la más alta jerarquía católica y además les creaba suntuosos ornamentos: un broche de oro para la capa de tiempo de lluvias del Papa, que "me llevó años de labor, tenía el tamaño de un plato pequeño y en él se representaba al Padre Eterno rodeado de 15 ángeles en oro repujado, todo adornado con esmeraldas, zafiros, rubíes y un diamante magnífico del tamaño de una uva".

Este broche perteneció al Vaticano, hasta que Napoleón Bonaparte lo exigió en 1797 "como parte de la indemnización a que tengo derecho".

Esta joya posteriormente fue desmontada y fundida por un grupo de codiciosos y se perdió para siempre, conservándose sólo los dibujos que hizo Cellini para realizarla. De esta época se conservan dos monedas que ejecutó para el Papa y que se encuentran en Florencia, en la galería Uffizi.

* Mata a Pompeyo y va a prisión

Un equis día, durante una riña callejera su hermano resultó muerto por un arcabucero y Cellini no se apersonó ante las autoridades para perseguir al asesino: "¿Para qué, el asesino era uno de los guardianes de la ciudad, así que me puse a seguir al hombre como si fuese una moza de quien me hubiera enamorado y al fin, en una callejuela oscura, le hundí la espada y me hice justicia por mi propia mano".

Perdonado por el Papa pudo permanecer en Roma hasta 1537, año en que viajó por vez primera a Francia, donde fue recibido por Francisco I, que "invitando a artistas italianos favorecía el desarrollo de las artes en su patria".

Regresó a Roma y en esas murió el viejo Papa, su protector, y antes de que se hubiera elegido al sucesor, la anarquía dominó Roma y Pompeyo, un orfebre del Vaticano, rival suyo, fue en busca de Cellini con ayuda de 10 espadachines. Cellini se enfrentó a todos ellos en una callejuela y en la refriega mató a Pompeyo y puso en fuga al resto de la pandilla.

La hermana de Pompeyo, casada con un amigo íntimo de Pier Luigi, "sobrino" del Papa, juró vengar a su hermano.

Contrató un sicario corso, quien con un grupo de asesinos a sueldo siguió a Cellini hasta Venecia, a donde Celini había ido siguiendo a una chica.

Lo emboscaron, mas Cellini, hábil con la espada, mató a varios y regresó a Roma, donde fue detenido por orden del papa Paulo III y encerrado en una mazmorra.

* Acusado de monedero falso

También se le acusó de haber robado joyas del tesoro papal durante el saqueo de Roma y de haber acuñado monedas falsas.

Aunque aparentemente demostró su inocencia, fue encarcelado en el Castillo de San Ángel, que estaba a cargo de un alcalde que estaba loco y se creía murciélago, y quien atacaba permanente a Cellini y otros reclusos para chupar su sangre.

Después de un intento de fuga, en el que se rompió una pierna, fue confinado a una celda de castigo "llena de tarántulas y reptiles, y mi muerte estaba decretada".

* Puesto en libertad

Tras dos años de prisión, es puesto en libertad y viaja a Francia, siendo acogido nuevamente por Francisco I, para el cual crea el famosísimo salero, en oro macizo y esmalte. Este objeto se encuentra en el museo Kunsthistorisches de Viena y "es la obra de orfebrería más notable del Renacimiento".

Asimismo, en esos años realizó un gran luneto de bronce para la entrada del palacio de Fontainebleau, la Ninfa de Fontainebleau, y proyectó para una fuente del mismo palacio, una colosal estatua de Marte. Francisco I le otorgó carta de naturalización y, dos años después, le encargó doce candelabros de plata.

* Se enemista con la amante del rey

Madame d'Estampes, la amante del rey, le busca con intenciones más allá de la fabricación de joyas y como Cellini se niega, por respeto y lealtad a su protector el rey, la mujer entra en ira y lo acusa ante el monarca de tratar de seducirla.

Aunque Cellini se franquea ante el rey y éste comprende la situación, Madame, que le espía, descubre que el orfebre ha dispuesto de "ciertos metales preciosos y del dinero que le di para varios trabajos".

Cellini abandona más que precipitadamente Francia y regresa a Florencia, y se acoge a la protección de Cosme de Médicis y éste le encarga que haga una estatua de Perseo, el legendario héroe griego que cortó la cabeza de Medusa, hermosa doncella de cabello de serpientes que petrificaba a los hombres con sólo mirarlos.

* La fragua de Perseo

En su Autobiografía, Cellini narra cómo forjó la escultura que le encarga Cosme: "Al fin di la orden de encender el horno. Lo había llenado de trozos de pino y funcionó tan bien que me veía obligado a correr de uno a otro lado, a toda prisa, a fin de mantener alimentado el fuego.

"Batallé así durante muchas horas, pero llegó un momento en que ya no pude resistir y me atacó una fiebre súbita. No tuve más remedio que echarme en la cama.

"Cuando, después de un par de horas, regresé al taller, descubrí que el metal se había cuajado y el techo estaba ardiendo. Envié unos hombres al techo para que combatieran el incendio y ordené a dos ayudantes que avivaran el fuego con una carga de roble verde. Cuando comenzó a arder, aquello fue una maravilla: la masa se fue ablandando con el calor infernal y ardía y centelleaba luminosa.

"De pronto se produjo una explosión, seguida de una inmensa llamarada. Vi que la cubierta del horno había volado y que el bronce bullía a borbotones. Destapé enseguida las bocas del molde, pero observé que el metal fundido no fluía con la rapidez acostumbrada, lo cual obedecía a que el calor había consumido la base de la aleación.

"Ordené que sin pérdida de tiempo me trajeran mis platos de estaño, las bandejas y las escudillas, que eran como 200 piezas, y las fui echando una a una. Ocurrió lo que esperaba: mi bronce adquirió liquidez perfecta y fui llenando el molde. Viendo que mi obra estaba terminada, caí de rodillas y de todo corazón di gracias a Dios".

La estatua de Perseo se colocó en una galería que da sobre la plaza, en el corazón de Florencia, y allí puede verse hoy mismo.

* Matrimonio y muerte

Cuando tenía 64 años de edad se casó con Estefanía, su ama de llaves, y tuvo cuatro hijos.

No cesaron con este matrimonio ni sus aventuras amorosas ni sus lances con la espada, e incluso sufrió varios encarcelamientos a causa de sus duelos y vivió en continua rivalidad con su colega y enemigo Baccio Bandinelli.

Murió tranquilamente en su cama, en Florencia, la noche del 13 de febrero de 1571.
 
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