Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Giuseppe Verdi; Genio de la ópera y benefactor

El Sol de México
26 de abril de 2009

Tenía 88 años de edad y vivía solo en el hotel Victoria en Milán, Italia. Hacía cuatro años había fallecido Giuseppina, "el segundo gran amor de mi vida", y estaba cansado, aunque su corazón latía bien todavía.

En esa soledad decidió destinar "todos mis derechos de autor de mis óperas al sostenimiento de una casa de reposo para músicos jubilados".

La casa, parecida a un palacio veneciano, se conserva aún en Milán y se conoce como la Casa Verdi, donde el compositor está enterrado tras fallecer de un derrame cerebral el 27 de enero de 1901.

Había escrito 27 óperas, la última "Faltstaff", basada en la obra de William Shakespeare. "La música de esta ópera ríe y salta con tanta gracia y alegría como si el compositor se hubiera encontrado en la flor de la juventud y tenía 80 años de edad", escribe un crítico musical.

- Nació en una taberna

Carlo Verdi, el padre de Giuseppe, atendía una taberna y una tienda de abarrotes en La Roncole, en el ducado de Parma, perteneciente a Francia en aquel tiempo, y ahí, el 12 de octubre de 1813, nació Giuseppe Fortunino Francesco Verdi. Su madre, María, era la moza que servía las jarras de vino a los clientes.

* Músico precoz

A la edad de cuatro años "seguí como un perrito faldero a un violinista errante llamado Bagaset y él le dijo a mi padre que debería ponerme a estudiar música".

Carlo atendió la sugerencia y el tabernero, "lleno de esperanza", llevó a su casa un clavicordio viejo y destartalado para su hijo, y contrató a un músico que conoció en la taberna para que le diera lecciones.

Seis años más tarde, Giuseppe se convirtió en el organista de la pequeña iglesia de Roncole.

Mas su progenitor deseaba que su hijo hiciera otros estudios formales y decidió enviarlo a la escuela más cercana que se encontraba en Busseto, a nueve y medio kilómetros de Roncole, y de esta forma el muchacho se fue vivir a casa de un zapatero remendón para asistir a la escuela sin tener que recorrer a pie todos los días casi 20 kilómetros de ida y regreso a Roncole.

En Busseto le escuchó tocar Antonio Barezzi, almacenista de comestibles en la localidad y muy aficionado a la música, así que para respaldar a Giuseppe lo contrató en su negocio para que pudiera obtener ingresos que le permitieran estudiar y mantenerse.

Además, hizo que el párroco le enseñara los clásicos de la literatura y que Ferdinando Provesi, el organista de la catedral, le diera lecciones de música.

Giuseppe fue a vivir a casa de su protector, donde, además de disfrutar de la biblioteca del almacenista, se enamoró de Margarita, la hija mayor, con quien leía poesías y tocaba dúos en un fino piano vienés.

* El conservatorio lo rechaza

A los 18 años, auspiciado por Barezzi y con una beca de la ciudad de Busseto, se traslada a Milán para inscribirse en el Conservatorio de Música, donde es rechazado "porque su técnica de piano es deficiente, sus conocimientos de teoría escasos y su edad rebasa el límite".

El conservatorio reconocería su error y, ya famoso Verdi, le renombró Conservatorio Verdi. "No sé por qué le nombran así cuando antes me habían rechazado. Han de ser cosas del buen clima en primavera", comentó el maestro al enterarse de "la distinción".

Verdi permanece en Milán tres años y estudia no en el conservatorio, sino con Vicenzo Lavigna, "que bien me enseñó e ilustró y regresé a Busseto para solicitar, con el apoyo de Barezzi, el puesto de 'maestro di capella' que estaba vacante por la muerte de Provesi".

Sin embargo, las autoridades religiosas habían destinado el puesto a otra persona y ello provocó una polémica que, según se dice, fomentó el anticlericalismo de Verdi, quien a pesar de todo fue católico hasta el final de sus días.

* Casa con Margarita

Margarita Barezzi tenía 22 años, estaba muy enamorada de Verdi y se casaron el 18 de mayo de 1824.

En esas fechas compone su primera ópera: "Oberto, conde de San Bonifacio" y sobreviene la primera tragedia de su vida. La pequeña Virginia, su hija primogénita, fallece en agosto de 1838, un mes después de que Margarita le ha dado un hijo.

Verdi intentó dar a conocer su ópera a Bartolomeo Merelli, director de la Scala de Milán, pero éste era un hombre atareado, al que acosaban todos los jóvenes compositores y no le hizo caso.

En situación casi de miseria, Verdi y su esposa se trasladan a un departamento barato, y Margarita empeña sus joyas y vende las ropas de la cama para pagar la renta.

En esos días difíciles, en 1839, su hijo Guiseppe muere y Margarita: "Agotada por el dolor y la tristeza, tras una corta enfermedad, murió y, paradójicamente, en esos días en que yo había sufrido tres pérdidas dolorosas, estaba bajo contrato para escribir una ópera cómica", escribe en su Diario.

Verdi cumplió con su obligación, "pero había tan poca comedia en la obra que fue recibida con gritos de protesta y el público me lanzó tomates. Nunca más volveré a componer nada, juré".

* La soprano Strepponi, su segunda esposa

Giuseppina Strepponi, la joven primera soprano de la Scala, se ha enamorado de Verdi y lo recomienda con Merelli, de quien es amante, y que acepta producir "Oberto" y llevarla a escena.

La obra tiene un éxito moderado y Merelli, convencido por su cantante estrella, le ofrece a Verdi un contrato por tres óperas más, bajo condiciones aceptables y le entrega un libreto.

Verdi lo lleva a casa para leerlo, lo tira al piso, lo pisotea y, "de repente, entre las páginas repudiadas, una línea me llama la atención: 'vuela, pensamiento, con alas doradas'. Me calmé, recogí el libreto y escribí 'Nabucodonosor'".

La obra se estrenó en la Scala en 1842 y fue "aplaudida sin interrupción desde el tempestuoso coro inicial hasta el último toque de trompeta", escribió un crítico musical.

La ópera tenía su miga, ya que Verdi la utilizó para condenar la tiranía de Austria sobre la mayor parte de Italia.

Cuando en la obra el profeta Zacarías canta: "Muerte a los tiranos", los italianos comprenden el mensaje y corean la música.

A partir de entonces, cuando entraban los oficiales austriacos a un café, los italianos tarareaban el aria de "Nabucodonosor": "Vuela, pensamiento, con alas doradas", y los jóvenes la silbaban por la calle, los organillos la repetían frente a los cuarteles de policía y "la canción voló, como proclama de libertad, hasta los más lejanos rincones del país".

Giuseppina cantó "con su maravillosa voz el canto de la libertad y la lucha contra la opresión y la tiranía, y fui suyo para siempre en ese instante".

* Giuseppina, su segundo gran amor

Giuseppina era muy bella, joven, de una cabellera negra azabache asombrosa y ojos de color aceituna verde, que también existen negras.

Cuando Verdi se apersonó ante Merelli, ella, que era la amante del empresario, se prendó de aquel joven compositor. Giuseppina era fiel a Merelli y al enterarse de que Verdi estaba casado, a pesar de su enamoramiento, se condujo con respeto y distancia para no "incurrir en una doble violación, a según las relaciones que yo sostenía con Merelli y Verdi con su mujer".

Entonces, durante una estancia en París, Verdi, en 1846, había sido llamado para que dirigiera la presentación de "Ernani", ópera basada en el "Hernani", de Víctor Hugo, y se reencontró con Giuseppina, que estaba retirada de la ópera, se dedicaba a dar clases de canto, y recobraron el tiempo perdido.

Tras dos años de amasiato decidieron vivir juntos "y la pareja se convirtió en la comidilla del día".

Cuando en 1851 se establecieron en la casa en Santa Ágata, que Verdi había adquirido cerca de Buseeto, "el escándalo arreció", hasta que después de más 10 años de "soportar la censura de propios y extraños, nos casamos". Era el año de 1859 y él escribió "Un baile de máscaras".

* El retiro campestre

Tras el éxito de "La Traviata", que en un principio fue rechazada y fracasó entre las risas y mofas de los espectadores, por ser demasiado realista para un "público acostumbrado a bagatelas de capa y espada", Verdi decidió retirarse del mundo del teatro y de los aplausos "para retornar al mundo real de la tierra que me vio nacer".

"La Traviata" está basada en la obra de teatro "La dama de las camelias", de Alejandro Dumas, hijo.

Adquirió una finca rural de 400 hectáreas cerca de Busseto y se fue a vivir allí con Giuseppina, que ya era su mujer, aunque no se habían casado.

En ese "desierto", como llamaba a su finca Santa Ágata, poco a poco fue sembrando árboles, construyendo caminos y abriendo zanjas de riego.

Llevó al Valle del Po la primera trilladora mecánica y el primer arado de vapor. Instaló una lechería, con todos los adelantos de la ciencia y se enorgullecía "más de muy buen ganado que de las medallas y distinciones que me otorgan reyes, emperadores y zares, aunque las recibo con humildad".

Al producirse una gran crisis económica que ocasionó gran desempleo en Italia y el éxodo masivo hacia Estados Unidos, organizó nuevas lecherías que proporcionaron trabajo a 200 hombres: "Nadie emigrará de mi pueblo", decía con orgullo.

Es en esas fechas que el virrey de Egipto le encarga componer una obra para inaugurar el Canal de Suez, construido por el francés Ferdinand Lesseps, y el teatro de La Ópera de El Cairo.

* "Celeste Aída"

En 1871, el virrey de Egipto le comisionó una obra, la ópera "Aída", ya que había construido un teatro operístico en El Cairo y el "jedive" quería una ópera para servir de marco musical a la inauguración del Canal de Suez y fue todo un éxito, que aún perdura.

Verdi escribió un guión detallado que Antonio Ghislanzoni puso en verso "bajo mi estrecha supervisión".

* "Rigoletto" y "El trovador"

Entre 1851 y 1853 compuso "Rigoletto" en 40 días y esta ópera "me trajo fama, riqueza y tranquilidad".

Rigoletto está basada en la obra de Víctor Hugo "El rey se divierte".

Dos años después compuso "Il trovatore", en 29 días. La obra se la inspiró en una obra española y luego "La Traviata".

La posición que "me dieron estas tres obras se reflejó en mis siguientes trabajos y, en vez de componer una ópera por año, comencé a tardar más tiempo y a escribir obras más ambiciosas, largas y de sonido más rico".

Casi al final de su vida, Tito Ricordi, editor de sus obras, logró que Verdi se reconciliara con el libretista Arrigo Boito, quien en su juventud había ofendido al compositor con un comentario soez.

Boito escribió un libreto basado en el "Otelo" de William Shakespeare que "me entusiasmó definitivamente".

La adaptación la concluyó Verdi a los 74 años.

Se estrenó en 1887 en La Scala y alcanzó aprobación y éxito en todos los escenarios europeos.

Después de esto, Verdi se retiró nuevamente a su casa de Santa Ágata, declarando "he escrito mi última obra".

Sin embargo, Boito adaptó "Las alegres comadres de Windsor", de Shakespeare, escribió el libreto de la ópera cómica "Falstaff" y ésta fue la última ópera de Verdi.

Con sus obras dramáticas, Verdi cambió totalmente el desarrollo de la ópera italiana y, de hecho, convirtió la ópera en "drama musical", escribió el crítico Francesco Navarro.
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