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Opinión
![]() Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Amenofis III; Faraón fastuoso y voluptuoso
El Sol de México
19 de abril de 2009
Durante su reinado llevó el prestigio de Egipto a su apogeo.
De todas partes del imperio afluían riquezas, extranjeros e ideas. La religión y el pensamiento desembocan en una forma de monoteísmo, sin suprimir el politeísmo aparente. Al principio de su reinado reprimió una sublevación en Nubia y durante 10 años se entregó a grandes cacerías, cuyos éxitos conmemoraba mediante emisiones de escarabajos de oro. En el fondo no era ni un deportista ni un guerrero ni un economista y, sin embargo, el imperio estaba pacificado. El gobierno estaba maravillosamente organizado y, al cabo de algunos años, el faraón cesa sus visitas militares en Asia. Se dedica a embellecer su capital, construye el templo de Luxor, amplía el de Karnak, edifica Soleb en el Sudán lejano y manda construir por su arquitecto Amenofis un templo funerario enorme. Sólo quedan de él en la llanura que precede a la necrópolis, dos colosos de cuarcita roja, llamados por los griegos los Colosos de Memnón. El arquitecto, Amenofis era hijo de Hapú, obtuvo del faraón el favor de un templo funerario personal algo detrás del suyo. Durante su vida había sido un sabio y se le atribuía la obra "Aleccionamiento" que nunca ha sido encontrada. El culto al arquitecto adquirió importancia en la época de Ramsés II, llegando a ser un equivalente tebano del menfita Imuthés. Se encuentran a ambos como dioses curanderos en los templos ptolomeicos de la región tebana. Amenofis daba también oráculos y se le atribuyen profecías cumplidas. * El sueño del faraón En una de esas escasas y singulares memorias, Amenofis cuenta en una inscripción que tuvo un sueño, durmiendo la siesta a la sombra de la Esfinge, un día que cazaba cerca de la necrópolis de Menfis: "Las conquistas de Asia ya no exigen campañas peligrosas como las que tuvo que realizar Tutmosis III. Los tributos llegan regularmente, tenemos listas de lo que enviaban del Asia a Egipto. Un año llegaron de Mesopotamia a Tebas: 513 esclavos, de ellos cien mujeres, 260 yeguas, 45 medidas de oro, 564 toros, cinco mil 323 cabras, 828 jarros de incienso, 300 vasos de plata y mil cestos con frutas y dulces. * Reina Tiyi Amenofis III casó, dándole el rango de reina, con una mujer que no era de linaje real, Tiyi. La hizo la gran esposa real y por ello figura detrás de él en muchas representaciones, al contrario de la antigua costumbre que excluía a la reina de al lado del faraón. Tiyi tenía los ojos ligeramente achinados, su nariz era voluntariosa y, los hoyuelos de sus mejillas y su boca fina y desdeñosa, le dan un aspecto exótico que seduce todavía a quien observa sus imágenes. Experta en el arte de amar y poseedora de sensualidad extrema, fue la única, de entre cientos de concubinas reales, que consiguió que el soberano la eligiese para esposa, o abeja reina. Sin embargo, Tiyi no será su única esposa reina. * El voluptuoso Amenofis se dedicaba a la cacería de mujeres y por esas actividades se le nombró "El Faraón Cazador", porque desde su carro de combate iba eligiendo las mujeres que los derrotados en gesto de sometimiento le presentaban para flanquear la avenida donde pasaba veloz y triunfal. Las mujeres, de todas las edades, "le lanzaban los pétalos de las flores más aromáticas, hasta cubrir su cuerpo victorioso". La mirada experta de Amenofis iba eligiendo a aquellas que le gustaban y esto durante un recorrido de al menos dos kilómetros. Una veintena de soldados destinados al servicio específico le "miraban a los ojos" y "seguían su mirada", "no importaba cuán firme o fugaz era" y "aprehendían a la mujer señalada". Amenofis lo hacía sin distingo de edad: "solamente aquella que le encendía la pupila". Así, tras de cada batalla, guerra ganada y conquista, Amenofis engrosaba su harén. Se calcula que en su harén vivían al menos mil mujeres, desde niñas, adolescentes, adultas y maduras. Tres veces todos los días, Amenofis "gustaba de la dulce miel derramada del dátil que sólo la mujer palmera puede dar". * Tres esposas De todas las miles de mujeres que poblaban su harén y que renovaba e incrementaba a menudo, sólo tres ascendieron al rango de esposa real: su prima Tiyi, la princesa real Giluhepa de Mitani, que fue el símbolo de alianza entre Egipto y Mitani, y la primogénita suya y de Tiyi, la dama Sitamón, con la que cometió incesto en los últimos años de su reinado. Ya viejo, Amenofis casó con dos hijas suyas, a las que no ascendió al rango de gran esposa real. Otra esposa, que tampoco fue gran esposa real, fue la princesa mitania Taduhepa, sobrina de Giluhepa y que ha sido identificada como Nefertiti. Nefertiti es famosa por su belleza y de ella se conservan bustos muy hermosos. * Hijas e hijos con Tiyi Sitamón, la primogénita, que casaría con su padre a finales del año 30, con motivo de su jubileo. Ajenatón, llamado originalmente Amenhotep, que fue su sucesor al trono, rompió con todos sus antecesores, rechazando al dios Amón y estableciendo el culto monoteísta al disco solar Atón. Henutaneb e Isis, las princesas que se casaron con su padre en el segundo y tercer jubileo, con el rango de esposas secundarias. Nebbeta y Baketatón, que Amenofis haría sus esposas en los siguientes jubileos, aunque la muerte se lo impidió. Bakekatón permaneció en Tebas al lado de Tiyi hasta su muerte y de Nebbeta no existe rastro ninguno. * De Giluhepa Sólo se reconoce a Thutmose, hijo mayor del faraón que no era hijo de Tiyi, ignorándose con exactitud que hubiese nacido de la princesa mitania. * De Sitamón Semenejkara, que algunos consideran era Nefertiti con nombre masculino. O, pudo ser varón, emparentado con Ajenatón y por tanto su hijo y sobrino al mismo tiempo. Tutankamón, que pudo haber sido hijo suyo con Sitamón o de Ajenatón y Kiya, su esposa secundaria. Los egiptólogos dudan de que fuese hijo de Amenofis. * El constructor El reinado de Amenofis coincidió con una época de paz y prosperidad y de esplendor artístico. Amplió las construcciones en el templo de Amón en Karnak, entre sus obras un pilono, una columnata continuación de la nueva entrada y un templo dedicado a la diosa Maat. * Karnak El templo, ya enorme, fue remodelado por Amenofis, que "sentía una obsesión por las construcciones, aunque tenía fama de avaro". Fiel a su carácter, demolió una larga serie de construcciones y, aprovechando el material así obtenido, decidió levantar "sus propios monumentos": un grandioso pilono, inmenso arco triunfal de entrada desde el que, siguiendo una calle con columnas, se llegaba al acceso al templo, y además una serie de templos para los dioses menores, que abdicaron de su posición a favor del gran Amón-Ra. Todo ello terminaba en un gran templo dedicado a sí mismo. * Luxor Era una pequeña ciudad del Alto Egipto situada al sur de Tebas, capital de los reyes del Imperio Nuevo. Lo que queda en pie en la actualidad es gran parte del templo que construyó Ameofis, Tutankamón, Horemheb y Ramsés II. Construyó una gran avenida de esfinges, formando dromos que unían el templo de Karnak con el de Luxor. En una de las capilla del este del santuario hay los bajosrrelieves que dan cuenta del "Nacimiento del Divino Amenofis III". * Carta a Amenofis Los caciques y reyezuelos de Siria y Palestina "tuvieron el honor de ser súbditos míos", y así en una de las cartas que le envían a Amenofis se dice: "Al rey de Egipto, mi hermano, el que me ama y a quien amo. Deseo que todo vaya bien para ti, tu casa, tus esposas, tus hijos, tus carros de combate, tus caballos formidables e incansables. "Nuestros padres ya fueron amigos, seamos 10 veces más amigos nosotros. Que tu dios y mi dios ordenen prosperar esta amistad. Tu mensajero me ha pedido mi hija para ser tu esposa y reina de Egipto. Mi hija ya ha crecido y yo la he llevado a tu mensajero, y a éste le ha gustado ella atendiendo a tus gustos y ella va ahora con él. No te defraudará porque ha sido educada por las más perfectas damas del harén. "Tú enviaste a mi padre mucho oro. Mándame oro también a mí, en grandes cantidades, porque en Egipto el oro es abundante como las arenas del desierto". * Su modelo salarial Amenofis decretó, manteniendo la costumbre, que en "retribución por el trabajo se les pague un salario regular mensual en especies, procedentes de las donaciones en los templos de Tebas, y que consistirá en grano para hacer pan y cebada para fabricar cerveza". Y agregaba: "Asimismo, recibirán cantidades de pescado, leña, verduras, frutas, aceite, tejidos, vino, carne y cerveza importada de Asia, a según su laborioso y comprobado desempeño, siempre honesto y sin codicia". Como ejemplo del desequilibrado pago salarial, el escriba recibía la mitad de las raciones del capataz y, con frecuencia, menos que el propio trabajador. Asimismo, algunas de las necesidades básicas de los trabajadores especializados eran cubiertas por criados, aguadores, pescadores, lavanderos y mujeres que molían el trigo. * Política interior Se apoyó en dos consejeros: el visir del Alto Egipto, Ramose, y el arquitecto Amenofis, con la poderosa influencia de Tiyi: la primera gran esposa real. El problema interno lo creaban los sacerdotes de Amón, que debido a las donaciones de Tutmosis III se habían vuelto tan poderosos que amenazaban al propio faraón. Tutmosis IV había intentado frenar al clero codicioso, potenciando el culto al dios solar Atón, que figura en su tumba. Amenofis continuó con esta huida o estrategia diplomática y se alejó de Tebas construyendo el palacio de Malkata, en la ribera occidental y otro en El Fayum. Muertos sus consejeros y durante la corregencia con su hijo Ajenatón, hasta su subida al trono como Amenofis IV, éste empezó la verdadera guerra política contra los sacerdotes de Amón, apoyado por su madre, la reina Tiyi. * Política exterior La estabilidad lograda por las conquistas de sus predecesores trajo una época de prosperidad, en razón a los tributos pagados por los pueblos vencidos y sometidos. A Egipto ninguno le disputaba su condición de gran potencia de la región. La paz favorecía el comercio, fuente adicional de riqueza. Levante era la zona de influencia egipcia y se mantenían alianzas con Mitani y Babilonia, que le proporcionaban princesas para que mediante los enlaces matrimoniales éstas se fortalecieran. Amenofis afirmó la soberanía de Egipto levantando cientos de templos en todo el territorio nubio. * Su muerte Amenofis murió el año 39 de su reinado, tras ser elevado al trono cuando tenía 12 años, y fue enterrado en la tumba KV22 del Valle de los Reyes. Su momia, en pésimo estado de conservación, se encontró cerca de la tumba de su abuelo Amenoteph II, ya que los sacerdotes de la Dinastía XX la trasladaron allí para protegerla de saqueos y actos de vandalismo, cosa que no consiguieron porque cuando la tumba fue descubierta había sido violada y saqueada. Junto a él había otros grandes reyes y no así Tiyi, cuya tumba fue descubierta en otro emplazamiento. Columnas anteriores
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