Sociales
Hombre-Lobo... ¿ficción o....?
Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
El Sol de Cuernavaca
10 de febrero de 2009

Tomás López Ortega

Cuernavaca, Morelos.- El mito lo es porque en esencia tiene algo de fantasía, pero la otra parte es una realidad que no se quiere reconocer aunque exista. Por ello cuando hablamos de mitos, hablamos de historias que en esencia son verdad, aunque ésta se vea luego alterada magnificada por el vox populi.

En esos tiempos de desasosiego, de desorientación, pero también de búsqueda de la esencia de seres y cosas conviene hacer una revisión de algunos de los temas que más han interesado al hombre de todo los tiempos. Tomemos por ejemplo el caso de los hombres lobo; mito que se da lo mismo en este lado del mundo que en Europa, Asia, y de hecho en cualquier rincón del mundo.

Bien veamos los orígenes de este ser fenómeno que supuestamente es persona a diario, pero cuando la luna llena está en su apogeo se transforma en bestia que actúa como tal y no respeta ni a sus más cercanos.

El hombre lobo, también conocido como licántropo (del latín lycanthropus y este a su vez del griego, lýkos "lobo"; (lobo + homem), "hombre-lobo", es una criatura legendaria presente en muchas culturas independientes a lo largo del mundo.

Por cierto, se ha dicho que este es el más universal de todos los mitos (probablemente junto con el del vampiro), y por ello aún hoy, mucha gente cree en la existencia de los hombres lobo o de otras clases de "hombres bestia".

En el ámbito del folclore y la mitología, un hombre lobo es una persona que se transforma en lobo, ya sea a propósito o involuntariamente, a causa de una maldición o de otro agente exterior. Al respecto, el cronista medieval Gervase de Tilbury, asoció la transformación con la aparición de la luna llena, pero este concepto fue raramente asociado con el hombre lobo, cuando menos hasta que la idea fue tomada por los escritores de ficción moderna. La mayoría de las referencias modernas están de acuerdo en que un hombre lobo puede ser asesinado si se le dispara una bala de plata, aunque esto es producto de la narrativa moderna pues no aparece en las leyendas tradicionales. Como dato adicional, en el folclore es aceptado también la idea que ha existido una fuerte rivalidad entre vampiros y hombres lobo, debido a que al ser pertenecientes a una misma raza de criaturas, y al haber renunciado a los poderes vampíricos una familia de inmenso clan, para obtener una forma física superior ganándose así el rencor de sus parientes.

Nadie sabe con exactitud cuándo se originaron las leyendas sobre hombres lobo. Puede que se trate de una superstición tan antigua como la humanidad misma, originada como explicación de diversas patologías. Así parecen indicarlo al menos algunos casos datados, como, en España, el de Manuel Blanco Romasanta, en cuya vida se basa la película Romasanta. La caza de la bestia (2004).

Cabe recordar que no en todos los países del mundo hay lobos, y que otros animales suelen jugar un papel similar en otras culturas. Por ejemplo, en África aún se cree en hombres hiena u hombres leopardo; en India se pensaba que los tigres enemigos de los hombres eran capaces de convertirse en humanos para atraer a estos.

Abundan hasta hoy en Latinoamérica las leyendas de los "hombres-tigres", asociados con yaguaretés, jaguares, otorongos o pumas ya que éstas son las fieras más temidas en ese continente. Los dos mitos más importantes son: a) el runa uturuncu, "indio-tigre" u "hombre-puma" en el quichua del noroeste argentino; b) el "Yaguareté-Abá" o "tigre-capiango" de las leyendas guaraníticas del noreste argentino y Paraguay. Estas leyendas aparecen también en la obra póstuma del poeta Leopoldo Lugones.

Sin embargo, el mito de los hombres lobo parece originario de Europa, y estaba muy vinculado con otras supersticiones y la magia negra. El mito es esencialmente masculino y, entre las causas de que un ser humano se convirtiera en hombre lobo, las más frecuentes eran las siguientes:

Ingerir ciertas plantas vinculadas tradicionalmente con los lobos y la magia negra.

Beber en el mismo lugar donde lo hubiera hecho un lobo.

Cubrirse con la piel de un lobo.

Dormir desnudo a la luz de la luna llena.

Usar una prenda hecha de piel de lobo.

Adquirir la capacidad de transformarse en lobo mediante magia y sortilegios.

Ser el séptimo hijo varón de una familia y no ser bautizado (ver Lobizón).

Ser mordido por otro Hombre Lobo. Esta última forma era la más común.

Tener relaciones sexuales con un hombre lobo

Ser séptimo hijo varón de una familia pobre.

Según la tradición, la mayoría de los hombres lobo no se transforman en tales voluntariamente (sólo los magos y los hombres lobos auténticos, es decir, no malditos, puede hacerlo); son víctimas de una maldición, y sufren enormemente a la hora de su metamorfosis. Lo que es peor, al transformarse pierden completamente la conciencia humana volviéndose peligrosos incluso para sus seres queridos. La única manera de librar a un hombre lobo de su maldición es dándole muerte, lo cual no es nada fácil; debe hacerse con un instrumento de plata, ya sea un bastón, un cuchillo o una bala.

Un hombre lobo es un hombre completamente normal la mayor parte del tiempo y se comporta de manera natural, aunque un poco velludo, y con los sentidos más desarrollados (especialmente el olfato), además de estar en buen estado de salud y forma física. No es sino durante la noche de Luna Llena cuando se transforma, pues la luz de este astro es la que controla sus transformaciones. Aunque varía según las versiones, el aspecto de un Hombre Lobo transformado puede ir desde un Lobo auténtico aunque más grande de lo normal, hasta un humanoide peludo y con colmillos que va en busca de carne humana.