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Finanzas
Vaticinan reacomodos en industria aeronáutica
El cambio se debería al alza en la turbosina. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
28 de agosto de 2008
Jorge Vega / El Sol de México
Ciudad de México.- Un estudio de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, de la Cámara de Diputados, advierte que el aumento gradual del precio de la turbosina podría acelerar la reconfiguración de la industria aérea mexicana, porque a pesar de que sólo 5 por ciento de la población se traslada en avión, existe una sobreoferta de asientos generada por la competencia entre una docena de aerolíneas tradicionales y de bajo costo. Y, de no encontrar una solución a corto plazo para amortiguar la crisis de la industria aérea nacional, se pone en riesgo el empleo de 100 mil trabajadores directos, además del negativo impacto en las localidades donde operan las líneas aéreas, al reducirse las compras a diferentes proveedores. Peor aún, habría efectos negativos en la logística, abastecimiento, gestión de la cadena productiva del sector turístico que emplean a alrededor de 7 millones de personas. Otros afectados serían las empresas farmacéuticas, automotoras, floristas, entre otras, que tienen que operar bajo el esquema del justo a tiempo (just-in time). Otro estudio de la Coalición de Viajes de Negocios de Estados Unidos (BTV, por sus siglas en inglés) indica que si se mantiene el incremento gradual del precio de la turbosina, se podría generar la pérdida de entre 35 mil y 75 mil empleos en una sola línea aérea de ese país. Además de un aumento en los gastos del Gobierno de Estados Unidos, por el pago de compensaciones por desempleo. Tomás del Toro, presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, dijo que ante este panorama, México no se puede quedar cruzado de brazos, por lo que apoya soluciones concretas, entre ellas las propuestas de los sindicatos aéreos que piden se modifique la Ley Federal de Derechos, para que se homologue el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) al sector aéreo, porque sólo beneficia a la industria del autotransporte de carga, ferrocarril y naviero. Otras medidas buscan atender las fallas de comunicación del Centro de Control del Espacio Aéreo de México, que opera Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), donde es necesario modernizar el equipo que opera. Esto permitiría eficientar el descenso de los aviones, y por ende, el consumo de combustible. En ese sentido, el legislador señaló que algunas aerolíneas de bajo costo o de alto rendimiento desaparecerán o se fusionarán con alguna de las grandes compañías para tratar de ser más competitivas. Esto a pesar de la oposición de algunos sindicatos del sector aéreo, que consideran bajaría el nivel del servicio, al imponerse condiciones tarifarias por las concentraciones monopólicas. "Las líneas aéreas de bajo costo son más vulnerables para resistir el incremento del costo de la turbosina, el cual no pueden trasladar al precio del boletaje, porque perderían clientes y competitividad, afectando más su situación financiera", señaló Del Toro. Cifras de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) indican que este mes el precio de la turbosina se ubica en 12.49 pesos el litro (precio base) contra los 8.68 pesos que costaba en enero pasado. Lo anterior, enfatizó Tomás del Toro, ha ocasionado que las aerolíneas nacionales sigan cancelado rutas que presentan altos costos de operación. Sin embargo, el Gobierno federal no ha adoptado mecanismos para contrarrestar el precio de la turbosina. |
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