Migración
Indocumentados se unen a filas de los "Sin techo" en Nueva Jersey
Se desconoce cuántos indocumentados figuran entre la población desamparada, de acuerdo con la Coalición Nacional de Personas sin Hogar. Foto: AP
Organización Editorial Mexicana
17 de agosto de 2008

AP

Lakewood, Nueva Jersey, Estados Unidos.- Desde los bosques del sur de Nueva Jersey hasta el norte urbano del estado, un número cada vez mayor de jornaleros indocumentados se está uniendo a las filas de la población sin techo.

Así, el debate nacional sobre la inmigración ha llegado ahora al sector más marginado de la sociedad en Nueva Jersey.

En el norte del estado, más de 100 inmigrantes sin hogar acampan en un cementerio de North Bergen. En Passaic, las autoridades retiraron recientemente un campamento de personas sin techo debajo del paso a desnivel de una autopista. El terreno estaba dividido en dos secciones: "Estados Unidos" y "México".

Y en Lakewood, cerca de la costa, las autoridades desalojaron hace poco a los ocupantes de dos "poblados" de carpas, cuyos habitantes eran conocidos entre los lugareños como "la gente del bosque". Uno de los dos campamentos aledaños estaba habitado principalmente por estadounidenses y el otro por jornaleros mexicanos.

David Jones, quien nació en Lakewood y había vivido durante años en uno de los campamentos, dijo que las autoridades no hicieron nada por destruir su asentamiento hasta que creció el de los indocumentados.

"Creo que ellos atacaron primero el campamento de los mexicanos para probar, antes de ir contra los sin techo", dijo.

Pero Jill Pérez, directora del Departamento de Servicios Humanos del Condado de Ocean, dijo que la presencia de los inmigrantes ilegales no fue la causa de la operación. Agregó que se procedió a levantar los campamentos porque representaban un riesgo a la salud pública, dado que estaban ubicados junto a un depósito público de aguas negras.

"No preguntamos quién era indocumentado, no hicimos que la gente nos informara de su condición migratoria", dijo Pérez.

Jones dijo que, aunque los sin techo estadounidenses se sentían perjudicados porque los indocumentados llamaron la atención de las autoridades con su presencia, no tenían resentimiento hacia los inmigrantes.

Por el contrario, relató que él y otros pobladores desamparados se maravillaban por el campamento mexicano, que tenía un corral donde se criaban gallinas para producir huevos, una cocina comunal al aire libre con estufas de propano y un gran jardín lleno de cultivos, incluyendo maíz.

Un comunicado emitido por Alan W. Avery hijo, administrador del condado de Ocean, dijo que dos campamentos fueron retirados de los bosques porque ahí ocurrían actos ilícitos, incluidos delitos de drogas y agresiones.

Según Jones, las condiciones de vida en la zona causaron deterioro al ambiente en un parque que era propiedad pública, así como en los terrenos y depósitos de agua en los alrededores, y ponían en riesgo la salud pública.

Los trabajadores sociales, funcionarios de salud y psicólogos del gobierno han tratado de tener contacto con la gente que vive en los bosques, para convencerla de que acepte sus servicios y se traslade a los albergues, dijo Avery.

Pero MaryAnn Allacci, de la organización Mi Casa, que defiende a los inmigrantes sin techo en Lakewood, dijo que no hay albergues para desamparados en el condado, y que quienes viven en las carpas sólo han recibido la oferta de un boleto de ida para trasladarse a Atlantic City y Newark.

"Las autoridades eluden el problema sin resolverlo", dijo. "Es ya suficientemente difícil que los residentes legales que están aquí reciban ayuda, y para los indocumentados resulta casi imposible".

José López figuraba entre una decena de jornaleros que residía en el campamento de Lakewood. Llegó a esta zona del país atraído por la oferta de empleo como jardinero. López dijo que no puede tener una vivienda por los altos precios del alquiler.

"La mayoría de los que viven aquí (en el campamento), lo hacen por necesidad económica y no tienen a dónde ir", dijo López. "A veces trabajamos, pero hay mucha gente a la que se contrata y otra a la que no, así que para no pagar la renta, uno busca refugio donde puede".

Un reporte del estado, publicado a finales de julio, contó más de 27 mil 400 personas sin techo en Nueva Jersey en el transcurso del año. Un 33% son niños.

Se desconoce cuántos indocumentados figuran entre la población desamparada, de acuerdo con la Coalición Nacional de Personas sin Hogar. Ello se debe a que los inmigrantes ilegales no pueden solicitar los beneficios de los programas gubernamentales, y a que los albergues privados rara vez preguntan la condición migratoria a la gente como requisito para prestarle sus servicios.

Las iglesias y organizaciones no gubernamentales que ayudan a los pobres en el área de Lakewood dicen que el número de inmigrantes que hacen fila junto con los ciudadanos sin techo para recibir alimentos se ha incrementado en los años recientes.

"Esto crece, ha habido un alza", dijo Steven A. Brigham, ministro de la Iglesia Outreach Ministry de Lakewood, que ha trabajado durante años en ayuda de los desamparados. "Creo que en parte, esto tiene que ver con la situación económica y los precios de la vivienda".

Brigham ha cabildeado entre los funcionarios locales para dar más servicios a esta población.

"Si alguien va a ser desalojado, al menos debería tener una alternativa", dijo Brigham. "Casi ninguna de estas personas tiene una opción de dónde ir dentro del sistema de servicio social".