México
Huracanes, verdaderos hooligans de la naturaleza
Los huracanes tienen la capacidad de terminar con el patrimonio de miles de personas en cuestión de minutos. Foto: AP
Primera de dos partes

Organización Editorial Mexicana
27 de julio de 2008

Nidia Marín, Especial / El Sol de México

Ciudad de México.- Su cuna son las aguas cálidas de los mares Pacífico, Atlántico y Caribe. Sus padres son los vientos alisios. En su adolescencia son depresiones tropicales, en su juventud adquieren calidad de tormentas, hasta que se doctoran como huracanes y riegan territorios, anegan ciudades y cultivos, cruzan fronteras sin permiso alguno, derrumban estructuras, matan hombres y animales y tambalean gobiernos.

Como cantara Rubén Darío... "Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa / dejad al huracán mover mi corazón".

Girando como rehiletes grises a más de 100 kilómetros por hora, rebosantes de viento y agua, con el ciclópeo ojo que parece calcular los sitios donde darán en el blanco, los huracanes del siglo XXI en México han golpeado sistemáticamente a 11 entidades: Tamaulipas, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Quintana Roo, Yucatán, Michoacán, Colima, Sinaloa y Baja California Sur.

En los ocho años de la nueva centuria, más de 20 huracanes y tormentas tropicales han afectado a México. Y no todos causaron estropicios, pero algunos fueron calificados como "hooligans" al alcanzar las categorías cuatro y cinco en la escala Saffir-Simpson.

La clasificación de las categorías indica que en la uno los vientos son entre 118 a 152 kilómetros por hora. Causa destrozos menores, aunque inunda y produce marejadas con olas que pueden ser hasta de 1.65 metros de altura. En la categoría dos los vientos son de 153 a 178 kilómetros por hora y los daños son voladura y destrucción de techos y de algunas ventanas. La categoría tres comprende huracanes con vientos de 179 a 209 kilómetros por hora. Los daños que ocasiona son serios: destruye casas y derriba árboles, inunda y causa olas de 3.96 metros de altura.

En cuanto a la categoría cuatro, los vientos son de entre 211 y 250 kilómetros por hora y es muy destructor de árboles, viviendas, techos y anuncios. Este tipo de huracán inunda y ahoga a quienes están cerca de las costas donde las olas son de 5.94 metros de altura.

Y finalmente en la categoría cinco están aquellos ciclones, huracanes o tifones con vientos mayores a los 250 kilómetros por hora. Son depredadores. Arrancan árboles de raíz, destruyen todo tipo de viviendas e infraestructura pública, inunda grandes extensiones, ahoga personas y animales y levanta olas de más de seis metros.

EN EL NUEVO MILENIO

Estrenando el milenio, allá por febrero, arribó la indomable "Carlotta". Había nacido frente a Zihuatanejo como tormenta tropical, hasta que recibió el título de huracán. Y durante 144 horas atosigó, primero a Guerrero y después a Oaxaca, dice la información de la Comisión Nacional del Agua. Ocho fueron los muertos y 10 mil los afectados.

"Beryl" fue el siguiente. Curiosamente ingresó por la costa consentida de los huracanes: La Pesca, Tamaulipas (a 170 kilómetros al este de Ciudad Victoria y a 50 kilómetros de Soto La Marina, donde acaba de azotar "Dolly"). El 15 de agosto del año 2000, después de deambular por el Centro del Golfo de México con rumbo al oeste, la tormenta tropical "Beryl" tocó tierra, a 50 kilómetros por hora. Inundó Tamaulipas y causó un muerto, se dijo oficialmente.

En ese año, seis ingresarían directamente al territorio mexicano. "Miriam", "Norman" y "Rosa", atacarían por el Pacífico, mientras que "Gordon" y "Keith" por el Atlántico, además del señalado "Beryl".

Por ejemplo, siendo un bebé, sin nombre todavía, el 14 de septiembre llegó la depresión tropical número once del Atlántico y lanzó su llanto cerca de Tulum, Quintana Roo. En las aguas color esmeralda del Caribe empezó a crecer, para convertirse poco después en la tormenta tropical "Gordon" y anegar el sureste.

Y llegaría el sanguinario "Keith". Había golpeado fuertemente a Belice donde, de acuerdo al Banco Mundial, afectó directamente a una cuarta parte de la población y provocó daños y pérdidas económicas por unos 280 millones de dólares. Pero no le bastó y anduvo de nómada por la península de Yucatán. Entró por el puerto preferido de los piratas, por Campeche, se arrepintió y regresó al Golfo de México, donde agarró valor y fuerza para deambular por tierra nuevamente, exactamente por La Pesca, Tamaulipas.

Los saldos fueron 30 mil damnificados en Campeche y desbordamientos de cuatro ríos en Tabasco y Chiapas, además de afectaciones en más de 53 municipios e inundaciones en Tamaulipas, conforme la información de los gobiernos de esas entidades.

DESDE BARLOVENTO, CON TERROR

El año 2001 no sería la excepción para México en materia de ciclones. Apenas se recuperaba del sustazo de "Keith", cuando en septiembre "Juliette" se lanzó contra diez estados: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Zacatecas, Sinaloa, Michoacán, Sonora, Baja California Sur, Colima y Jalisco. Las copiosas lluvias y el ventarrón causaron 23 cortes en seis tramos de la red federal de carreteras, en los estados de Sonora y Baja California Sur, además de afectar el servicio telefónico y telegráfico. Hubo seis muertos.

Al mes siguiente, a 220 kilómetros por hora arribó a suelo mexicano la tormenta tropical "Iris", para variar después de vagar por las islas de Barlovento. Le gustó Quintana Roo para llorar y fue a morir en Chiapas, no sin antes darles una lluviosa probadita de su fuerza. La síntesis de su furia se expresó en un centenar de muertos en cuatro países. En México fueron dos.

En 2002, dos tormentones provenientes del Pacífico, entraron a tierra y afectaron varios estados costeros y del interior del país. La tormenta tropical "Julio", le dio unos cuantos coscorrones a Michoacán y Jalisco, y posteriormente el huracán "Kenna", en categoría cuatro, se ensañó con Nayarit y con Jalisco.

No dejó muertos, pero si 40 heridos, el derrumbe de los famosos arcos de Puerto Vallarta y de un hotel, varios automóviles colgados de las palmeras, olas hasta de ocho metros, afectaciones en Cabo Corrientes, en Jalisco, además de Bahía de Banderas, Compostela y San Blas, en Nayarit; evacuación de 10 mil personas aproximadamente y un total de daños por 10 mil millones de pesos.

Ese mismo año, por el Atlántico, llegó un "hooligan" y golpeó a Yucatán con su enfurecida categoría cuatro. Venía de recorrer Cuba y Jamaica con nefastos resultados e ingresó por Telchac. "Isidoro" dejó 500 mil personas damnificadas en México, total destrucción de rancherías y de las cosechas de maíz y de cítricos, 10 mil millones de pesos en daños, además de exhibir las fallas de los gobiernos federal y local. También afectó a los estados de Tabasco, Quintana Roo, Chiapas y Campeche.

UNA PANDILLA DE HURACANES

En el 2003 se registró abundancia de malvados. El primero fue "Erika" a mediados de agosto. Aunque nunca se graduó como huracán, a 120 kilómetros por hora hizo su arribo en La Pesca, Tamaulipas, se fue de mojado hacia Brownsville, Texas y a darse una vuelta por Florida. En México afectó, además, a Nuevo León y Coahuila y dejó dos muertos.

En ese año, "Carlos" ingresó a Pinotepa Nacional, Oaxaca, pero antes afectó con su lagrimeo a Guerrero, Veracruz, Tabasco y Chiapas.

Le seguiría "Ignacio", que se fue a darle un susto a la bahía de La Paz, en Baja California Sur. "Ignacio" penetró en el Golfo de California antes de tocar tierra en La Paz, a la que anegó. Los resultados fueron dos fallecidos y 13 mil evacuados. Se fue a morir en el desierto de El Vizcaíno.

A los pocos días se presentó "Marty". Iracundo, de categoría dos, logró que evacuaran a los turistas de Los Cabos (San Lucas y San José). No se detuvo en el cerro Salsipuedes, sino que tomó vuelo en el mar bermejo y se ensañó con Guaymas. Después abarcó cuanto pudo y afectó con grandes daños a los cultivos en Sinaloa, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Baja California, Chihuahua y Durango. Los daños de "Marty" fueron en los municipios de La Paz, Los Cabos, Loreto, Comondú y Mulegé en Baja California Sur. Hubo seis muertos y 6 mil damnificados.

Mutante y poco peligrosa, "Nora" llegó también por el territorio norteño y afectó Sinaloa. Allá por Mazatlán se transformó en el huracán "Olaf" que sólo permaneció unas horas para ser degradado a tormenta tropical. Como tal atacó Colima, el ingresar por Manzanillo, afectó Nayarit, inundó Jalisco y Guanajuato y murió en los robustos brazos de la Sierra Madre.

"Larry" sería el remate. En octubre, esta tormenta tropical causaría estropicios y arrancaría la vida a otras cinco personas en Chiapas.

En 2004 "Javier", "Howard" y "Darby" de categorías cuatro los dos primeros y tres el tercero, nacieron en el Pacífico. "Iván", categoría cinco, "Charley", "Frances" y "Karl", de categoría cuatro; y "Alex" y "Jeannie", de categoría tres, fueron acunados en el Atlántico. No dañaron a México, no obstante que el peor, "Iván", recorrió 10 mil 550 kilómetros y permaneció 430 horas. Sólo provocó intensas lluvias en la Península de Yucatán.

(Continuará)