Sociales
Un cuento de amor de Mario Benedetti
"El Amor es ciego...y la locura siempre lo acompaña." Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
El Sol de Cuernavaca
26 de febrero de 2008

Yvon Norbert

Cuernavaca, Morelos.- Este mes de febrero celebramos el día del amor y de la amistad con una serie de manifestaciones y fenómenos sociales, como comerciales, invadiendo nuestras costumbres para volverse tradicionales: decoraciones en los aparadores con corazones rojos, globos, tarjetas, cajas de chocolates de la misma forma y mismo color escarlata, sin hablar de la alza en el precio de las flores en las florerías, como en los semáforos de la ciudad. Todo eso con el fin de demostrar el amor o el cariño a nuestros seres queridos. Me encanta la idea, pero no dejo de creer que si tomáramos en cuenta esos sentimientos cada día del año, viviríamos en un mundo de paz y de armonía. Pero regresando al caso de los enamorados, me viene a la mente una canción de amor, una de las miles que celebran ese maravilloso sentir del ser humano, que cantaba la recordada dama de la canción francesa Edith Piaf, en dúo con su último esposo, Theo: las palabras decían: ¡a qué sirve el amor, si muchas veces es decepcionante y hace sufrir, si seguido uno de los dos es infeliz!. La respuesta afirma: el amor nos llena de alegría con lágrimas en los ojos, es triste pero maravilloso, hay que creer siempre en el, a eso sirve el amor.

Si, es verdad, el amor está muchas veces acompañado de tormentos, clava espinas en el corazón y no es forzosamente la flecha del pequeño Cupido que lo hace sangrar. Tal vez la razón está en un tierno cuento del poeta Mario Benedetti, titulado "Reunión de sentimientos" y la recopilación siguiente podría ser la leyenda:

"Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura como siempre tan loca les propuso: vamos a jugar a las escondidas. La intriga levando la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse le preguntó: ¿A las escondidas, cómo es eso? Es un juego, explica la locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, y cuando yo haya terminando de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó entusiasmado secundado por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada. La Verdad prefirió no esconderse, porque al final siempre la hallaban. Y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en realidad lo que la molestaba era que la idea no hubiese sido de ella)...Uno, dos, tres...empezó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, como siempre tan perezosa se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzó a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos: un lago cristalino para la Belleza; una hendida en un árbol, perfecto para la Timidez; el vuelo de una mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; una ráfaga de viento, magnífico para la Libertad."

El cuento sigue con las decisiones del Egoísmo, la Mentira, la Pasión, el Deseo y el Olvido. Finalmente, "un millón contó la Locura y comenzó a buscar y a encontrar uno tras otros. Pero sólo el Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, encima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y pensó: -el Amor siempre tan cursi, seguro se escondió entre la rosas-. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas...cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del Amor, la Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la tierra a las escondidas, el Amor es ciego...y la Locura siempre lo acompaña."

Mario Benedetti, poeta y novelista, nació en Uruguay en 1920, asistiendo a clases en Montevideo. A los 18 años se trasladó a Buenos Aires, donde residió por varios años. En 1945 formó parte del famoso seminario "Marcha", donde se formó como periodista, colaborando allí hasta 1974. En la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo ocupó el cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana. Por razones políticas, desde 1983 radicó en España, recibiendo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía y recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante. Su vasta producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas letras de canciones, cuentos y ensayos, traducidos en su mayoría a varios idiomas. De su extensa obra se encuentra entre otros, la novela "Gracias por el fuego","El olvido está lleno de memoria", y los poemarios, "Inventario Uno" e "Inventario" Dos".

En las últimas semanas el mundo literario se conmocionó leyendo las noticias de su hospitalización por enfermedad, pero en los últimos boletines Mario Benedetti se encuentra bien de salud y de nuevo en casa, para seguir con su prodigiosa creación.