Cuautla
Culpan policías al C-4 por el atentado
Familiares de los policías implicados en la agresión al Procurador y la muerte de ministeriales que escoltaban al Fiscal. Foto: El Sol de Cuernavaca
Recibimos órdenes de supervisores para seguir, detener y disparar contra convoy del Procurador
El Sol de Cuautla
15 de febrero de 2013

Alberto Millán

Cuernavaca, Morelos.- Los 10 policías involucrados en el asesinato de tres escoltas y de atentar contra el procurador, Rodrigo Dorantes, declararon ante la juez de control y juicio oral haber recibido ordenes del C-4 (torre de control) de perseguir cerrarles el paso y detener las dos camionetas del convoy del Fiscal del Estado, lo que generó la balacera iniciada, acusaron, los policías ministeriales.

En medio de protestas y conatos de violencia entre policías y familiares de los detenidos, inició la audiencia de vinculación a proceso dentro del sistema de justicia oral. En su inicio se generó una fuerte confusión por los abogados que asistirían a los 10 policías estatales, mientras que afuera familiares mantenían bloqueados los accesos.

Después de un receso de tres horas decretada por la juez de juicios orales para integrar la defensa de los 10 policías estatales y acreditables, inició la audiencia de vinculación a proceso. Uno por uno presentó su declaración de los hechos ocurridos la madrugada del viernes ocho de febrero en el que cayeran asesinados tres escoltas del Procurador.

Las declaraciones de cada uno de los 10 policías estatales y acreditables coincidieron en dos sentidos claves para el desahogo del juicio. En una primera coincidencia, los policías prácticamente acusaron al centro de comanda C-4 de perseguir, cerrarles el paso y detener a las dos camionetas del convoy del Procurador de Justicia por haber sido detectadas como sospechosas porque en ellas viajaban personas armadas.

Los policías César Augusto Palma Vargas, Oscar Hernández Vidal, Héctor Rodríguez Camacho, Armando Villegas Cisneros, coincidieron en declarar ante la juez de control y juicio oral, Elvira Terán Peña que por medio del centro de comanda C-4 se enteraron que una patrulla del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) detectó a sujetos que llevaban armas largas y que viajaban a bordo de dos camionetas, una color gris y otra blanca.

Ahí, relataron, inició la persecución sobre la autopista México-Cuernavaca, a la altura de la colonia Antonio Barona. El centro de comando C-4 ordenó a los policías de las patrullas 00045 y 00050, que instalaran un reten sobre la carretera a la altura del Seguro Social.

Los policías de una tercera patrulla con número 00524 se unieron a la persecución y en el momento en que vieron pasar ambas camionetas, tomando dirección para la avenida 10 de Abril, de la colonia Las Granjas.

Los policías de esa unidad le habían dado alcance a las camionetas del convoy del Procurador y por medio del altavoz se les pedía que se detuvieran. Fue ahí, en donde los escoltas del Procurador bajaron los vidrios de la camioneta gris para mostrar sus identificaciones como policías ministeriales.

En esos momentos, siguieron relatando los policías, "recibimos las ordenes del centro de comanda C-4 de detenerlos a la fuerza, ante la presunción de que las identificaciones de los escoltas del Procurador fueran falsas...

"Ante ello, continúo la persecución y de pronto al salir de una glorieta un camión tipo torton, que estaba estacionado obligó frenar a la camioneta en la que viajaba el Procurador, estrellándose en la parte trasera los guaruras que viajaban en el vehículo gris".

Incluso, la defensa de los indiciados en reiteradas ocasiones preguntó a los policías, quién les había la orden de cerrarle el paso a las camionetas y obligar a sus ocupantes a que se identificaran y todos ellos señalaron que la orden fue instruida por el centro de comando C-4.

Se asentó en actas que los policías le hicieron saber al centro de comando C-4, que los tipos se identificaron como agentes de la Policía Ministerial, "pero dijeron vía radio que era probable que estas fueran falsas y que hiciéramos 22 (clave policiaca que significa que investiguen)".

Los 10 policías afirmaron haber recibido la orden del mando con clave Delta 9 de cerrarle el paso a las dos camionetas en las que, presuntamente viajaba gente armada; de hecho se afirmó que el mismo centro de comando C-4 nunca les confirmó que se trataba del Procurador morelense.

Estos policías coincidieron con las declaraciones de los elementos Antonio Misael Manzanares, José Pastor Nava, Raymundo López, José Antonio Santiago Castro y Julio César Aragón Garces, quienes expusieron ante la juez, que ellos escucharon que las primeras detonaciones fueron realizadas por el policía ministerial que iba de copiloto y que fue el que salió de la camioneta gris al impactarse con la camioneta del Procurador.

En esos momentos, detallaron los policías, se desató la balacera en el que resultó herido de un rozón de bala en el labio el comandante de la Policía Preventiva, César Augusto Palma Vargas, y en la que cayeron muertos los tres escoltas del procurador, Rodrigo Dorantes, quien logró ponerse a salvo de la balacera.

En sus declaraciones reconocieron que dispararon sus armas, pero para repeler el ataque, y que algunos de ellos se cubrieron en los rines del camión torton, y otros en la parte trasera de sus patrullas, mientras que al comandante herido lo jalaron para ponerlo fuera de peligro.

Luego de concluir sus declaraciones, la juez de control y juicio oral declaró un receso, para iniciar con la etapa de desahogo de pruebas. Hasta el cierre de esta edición, apenas la Fiscalía estaba preparando el desahogo de pruebas, tales como la pericial consistente en el examen de Harrison aplicada a los cuerpos de los escoltas caídos y que resultaron negativas, con las que se pretendía echar abajo la teoría de que fueron los escoltas quienes dispararon primero.

Otra de las pruebas que pretendía exhibir la Fiscalía fue el hecho de que los 10 policías involucrados en el asesinato de los escoltas y atentado al Procurador, manipularon la escena de los hechos, sembraron pruebas y por si fuera poco ocultaron parte del cuerpo del delito.