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Sociales
Gorda
Un texto que nos desnuda como sociedad
El Sol de Cuernavaca
20 de marzo de 2010
Claudia Romero
OEM.- El mes pasado se estrenó en el teatro Fernando Soler del Centro Cultural "Manolo Fábregas" la obra del norteamericano Neil Labutte, Gorda, cuyo título original es mucho más violento: Fat Pig (Gorda Marrana). Hace algunos años tuvimos la oportunidad de ver otra obra de este mismo autor: Por Amor al Arte. En ambos trabajos se cuestionan los lineamientos de belleza determinados por el gusto occidental. En el caso específico de Gorda, seguiremos dichos lineamientos incluso por encima de nuestra felicidad. Tomi es un tipo que promete en el ámbito social y profesional, y no hay maldición más grande que ser una joven promesa; desde ese momento estás condenado al fracaso, pues los demás no sólo esperan, sino que exigen. Y el aludido se pasa la vida tratando de satisfacer las expectativas ajenas, procurando la felicidad de los otros y nunca la propia. Pero como la felicidad es un asunto de cada quien, no cumple con su cometido. En este sentido, en Gorda, ninguno de los personajes se salva, todos están condenados a vivir en función del otro. Este hombre se enamora de una simpática e inteligente mujer con quien se identifica y se siente feliz, pero la oculta. Su amigo, su antigua novia, al descubrir esta relación, lo cuestionan y confrontan. Y es que la nueva mujer pesa cerca de cien kilos. Este maravilloso texto que nos desnuda como sociedad lo dirigió en Argentina Daniel Veronese y vino hoy a México a reponerlo con talento nacional. La producción es limpia e ingeniosa y la dirección es impecable, deja fluir el texto y explota al máximo el potencial de los actores, los deja ser y hacer como si él no existiera y nada más falso, detrás de cada línea, cada movimiento, intención, está el gran juguetero que mueve el universo sin hilos. No es la primera vez que disfrutamos en México un montaje de este director, recordemos Mujeres Soñaron Caballos y Teatro Para Pájaros. En todos ellos, incluyendo Gorda, explora las relaciones humanas a fondo, hasta confundir las palabras y sus significados, crea atmósferas violentas y sin concesión alguna, nos desnuda a todos frente al espejo, somos ciegos, necios y cobardes. Finalmente, quiero destacar la generosidad artística de Daniel Veronese, para él, el teatro es teatro, no importa si es comercial o subvencionado, se entrega al público para hacer claro su mensaje y hace brillar al elenco que podríamos pensar son los autores del texto. |
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