Opinión / Columna
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Los Grandes Días
Manuel Mejido
El cinturón aprieta
Organización Editorial Mexicana
12 de noviembre de 2009
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* Empresarios y sacerdotes exigen a Calderón cambiar el rumbo
* Washington pidió a los mexicanos apoyar al Ejército en las calles
* Los programas sociales no acaban con la pobreza: campesinos
Algo se está haciendo mal en Los Pinos, porque los sectores que durante décadas fueron incondicionales al sistema, ahora exigen al presidente Calderón un cambio.
El domingo pasado, los empresarios reunidos en Monterrey advirtieron al Primer Mandatario la necesidad de dar un giro a la economía y las finanzas públicas. Le demandaron acabar con la pobreza, impulsar al sector productivo y cumplir con su compromiso de generar más y mejores empleos.
Carlos Slim, que se ha caracterizado por sus duras críticas a las administraciones panistas, reconoció que la pobreza no se combate con programas sociales, sino con empleos, para lo cual se requiere de más inversiones y, actualmente, sólo los empresarios pueden hacerlo.
Roberto González Barrera, propietario de la principal productora de maíz, propuso siete medidas para consolidar un nuevo sistema: preservar y fortalecer el mercado interno; manejar el negocio bancario cuidadosamente; aumentar la infraestructura pública; mejorar la calidad educativa; concretar la unificación del sector energético al través de su fortalecimiento en la exploración y refinación petrolera, con capital privado pero sin perder su soberanía ni la rectoría del Estado; incrementar los recursos para la ciencia y la tecnología y, por último, impulsar el fortalecimiento del sector agropecuario.
El presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Valentín Díez Morodo, también en Monterrey recomendó a Felipe Calderón: "quitarnos la fuerte dependencia de las maquilas y el petróleo". Aunque ambos sectores registran pérdidas significativas que ponen en peligro la estabilidad económica y financiera.
La frontera norte del país, principalmente Tijuana y Ciudad Juárez, durante la década pasada fueron los municipios donde la industria maquiladora se desarrollaba. Con el aumento en los índices delictivos, el burocratismo para abrir nuevas plantas y los pocos incentivos fiscales, desde el 2000 se estima que el 65 por ciento de esas empresas se fueron con todos sus capitales a Brasil, China e India.
En la extracción de petróleo, existe una sobreexplotación y una falta de exploración de nuevos yacimientos, porque las reservas probadas sólo durarán, cuando mucho, para otros 10 años.
¿Qué sector salvará a la economía mexicana tras desplomarse ramas productivas como el turismo y las micros, pequeñas y medianas industrias y otros ingresos como el envío de remesas?
Ni en Los Pinos parecen saberlo.
Pero no sólo los empresarios están molestos y tienen recomendaciones para el Gobierno de la República y los legisladores. También el alto clero presentó sus reclamos y demandas, durante la asamblea plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, a la que acuden 110 obispos y 20 sacerdotes desde el lunes pasado y que hoy concluye.
La principal inconformidad de los prelados es la participación del Ejército en el combate a la inseguridad. Pidieron al presidente Calderón regresar a los militares a sus cuarteles y exigieron una mejor preparación de los cuerpos policíacos para cumplir con sus obligaciones.
El alto clero se dijo preocupado por la incertidumbre que se advierte en todo el territorio, "con signos claros de temor y angustia ante las constantes amenazas que nos debilitan como pueblo, tales como la miseria, la delincuencia, el narcotráfico y la falta de oportunidades que impiden que se alcance el crecimiento personal, comunitario y de bienestar social."
Para combatir la pobreza y eliminar el flagelo de la delincuencia, la Conferencia Episcopal pidió acabar, primero, con la corrupción, "un mal social que se agudiza y profundiza en la realidad de un pueblo como el nuestro..."
En voz del embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, Washington pidió al presidente Calderón y a los mexicanos "apoyar al Ejército en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado", porque "juntar a los militares con la sociedad civil es absolutamente necesario." Sobre todo porque es en beneficio de Estados Unidos, que ya no sabe qué hacer con sus 25 millones de viciosos adictos a las drogas.
Los reclamos de los trabajadores ayer se hicieron escuchar en una marcha que convocó a miles de mexicanos en diversas ciudades del país. La causa principal fue exigirle al presidente Calderón la revocación del mandato que extinguió a Luz y Fuerza del Centro.
En San Lázaro, los campesinos agremiados a la CNC que dirige Cruz López Aguilar, realizaron una concentración para evitar que en el Presupuesto de Egresos del próximo año se reduzcan 20 mil 400 millones de pesos al Programa Especial Recurrente (para promover la inversión, el financiamiento y el desarrollo del sector rural) que se pretende destinar a programas sociales "que no resuelven el problema de la pobreza."
Los ánimos se encrespan. Los reclamos aumentan y las inconformidades contra el gobierno proceden de todos los sectores. El problema es que nadie parece escucharlos. Como en tiempos de Carlos Salinas, a los reclamantes ni se les ve ni se les oye.
ejido@elsoldemexico.com.mx
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