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Morelos
Pero...
El Sol de Cuernavaca
9 de noviembre de 2009
Guillermo Mañón Cerrillo
Jojutla, Morelos.- Voy a intentar explicarles por qué coincido con quienes opinan que el fútbol es una "religión post moderna", empezando por aclarar que, los Maestros De la Sierra y Camposeco, de la ínclita Escuela de Escritores "Ricardo Garibay" -por la que alguna vez asomé la nariz-, reconocen la conveniencia de asignar a los días en curso, la condición de "época post moderna", considerando que la etapa "moderna" corresponde a la segunda mitad del siglo XX, próximo pasado. Si a usted -como a mí-, tal clasificación le resulta irrelevante, será porque adolecemos de similar ignorancia, o por que a nuestra edad provecta dejan de interesarnos muchas cosas. Sin embargo, no me pude sustraer a la tentación de imitar a sabios reputados, llamando al fútbol -como ellos-, "religión post moderna"; pues cuando menos, se oye -como decían los chavalones de mi edad-, picudísimo. Aunque, desde luego, intentaré sustentar mi aserto, en otras sesudas reflexiones, que son las siguientes: Grandes multitudes -de fanáticos- como las que se congregaban en los espacios y adoratorios prehispánicos, o en santuarios y catedrales, se reúnen ahora en los imponentes estadios de fútbol. Deporte, espectáculo y negocio que, como las religiones, involucra a innumerables fanáticos que elaboran, conservan y comparten, memoriales e iconografías heredadas por generaciones. El poder que las personalidades, líderes, administradores, y funcionarios religiosos y futbolísticos ejercen sobre enormes masas humanas; los convierte en aliados implícitos de los políticos. No en balde se habla de "ídolos" futbolísticos, como se llama "fanáticos" a quienes acuden a las funciones de fútbol denominadas "partidos". De ninguna manera programarían un partido "de campeonato" o un "clásico", el día domingo en que se efectúan elecciones políticas, en horarios dedicados a desfiles u otras ceremonias significativas en alguna fecha cívica importante, como los días 15 y 16 de septiembre; ni en fechas dedicadas a celebrar a la Virgen de Guadalupe, la de Zapopan en Guadalajara, a conmemorar la Navidad o "los fieles difuntos". Como podemos ver, los organizadores de las actividades futbolísticas profesionales son respetuosos de las fechas, que desde antes, la población dedica a actividades políticas y religiosas. Para que los "fanáticos" puedan disfrutar del espectáculo de un estadio lleno, con sus equipos favoritos enfrentándose en la cancha, olvidando así frustraciones, penas y sinsabores que la falsedad proverbial de los políticos les ocasionan; disfrutando además de un éxtasis, provocado por el compartimiento entre amigos y amigas, de una botana salpicada con bebidas espirituosas; "que al fin mundo, ahí te quedas...". Como antes hubo fraternidades responsables de las festividades de Santas y Santos; ahora hay "porras" de fanáticas y fanáticos que en los estadios, lanzan gritos, vivas y demás expresiones entusiastas estimulando al equipo de sus amores, para que luche con denuedo hasta alcanzar el triunfo. Cada partido de fútbol jugado en alguna de las innumerables canchas "llaneras" de cualquier poblado o colonia, y los escenificados en enormes estadios; es una oportunidad de desahogo para las frustraciones y las tensiones emocionales de tantas personas, que constituyen un importante recurso para la estabilidad y la gobernabilidad de nuestro país y de muchos otros en el mundo. Nutrido con sangre, sudor y lágrimas, el fútbol es hermano gemelo de las telenovelas, ofrecidos por su madre común en el ara de los ensueños como sacrificios propiciatorios, para que "el pueblo", la gleba, la nacada y buena parte de la clase media (de en medio para abajo), puedan ser felices. "Ponte la verde" que "nos vamos al mundial", quien quite y "ahora sí"; me cae que si llegamos siquiera a semifinales, capaz que el ángel de la independencia alevanta el vuelo, y entonces la recesión del bille, la influenza A H1 N1 (o con los números que tenga), nos pelan los dientes; la chaviza estudiantil, aprueba los exámenes que miden la eficiencia educativa nacional, en todas las escuelas, y puede que hasta descubramos nuevos yacimientos de petróleo, en lo encimita, y tanto, que hasta los gringos -para hacernos sus socios-, abran las trancas fronterizas a la paisanada. El fútbol es un toque, un pasón, legal y multitudinario, para todos nos hermanos y pasajeros al tren, para bajar de la estratosfera y aterrizar sin novedá, como los conciertos en el zócalo del defe, o los toquines de los barrios y coloñas, como los jaripeos con banda chida, coqueta, sombreruda y chillona, donde reina blancanieves y le queman las patas a satanás, sin consideración ni recato. Pero... ¿qué cree, recuerda que los ingleses se autoproclaman inventores del "juego del hombre"?, pues ahora resulta que los chinos -gandayas a cual más-, reclaman el mismo mérito. Sin que hagan mella en el ánimo de las multitudes enloquecidas que siguen gritando: ¡Goooool...! gmagnoncerrill@hotmail.com |
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