Opinión / Columna
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Los Grandes Días
Manuel Mejido
Pueblo exprimido
Organización Editorial Mexicana
5 de noviembre de 2009
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* Gobernantes, legisladores y empresarios querían más impuestos
* Manlio Fabio propone generalizar el IVA al 12 por ciento
* Fox y empresarios insisten en la apertura del sector energético
A nadie satisfizo la Ley de Ingresos aprobada por el Congreso para el próximo año.
El presidente Calderón y su gabinete, aunque se dijeron satisfechos por los acuerdos alcanzados, expresaron que los recursos acordados están muy lejos de garantizar el avance del país. Los panistas tampoco consiguieron imponer el dos por ciento al consumo generalizado para, supuestamente, combatir la pobreza, que era una trampa más contra el pueblo.
Salvo los priístas, que serán los más beneficiados, porque los estados y municipios (donde son mayoría) recibirán más recursos, a la oposición no le agradó el presupuesto para el próximo año, que aumentará el IVA del 15 al 16 por ciento.
Santiago Creel, que primero anunció un frente panista para impedir el incremento del IVA y después declaró que apoyarían la iniciativa calderonista, admitió el fracaso legislativo de la propuesta presupuestaria de Los Pinos.
César Nava, diputado y dirigente nacional del PAN, advirtió que su partido en la Cámara Baja insistirá en una reforma fiscal que establezca el Impuesto al Valor Agregado generalizado y elimine la tasa cero. La derecha no quita el dedo del renglón de sacrificar más a los mexicanos.
Le siguieron los legisladores priístas. Francisco Rojas, coordinador de esa bancada en San Lázaro, que adjudicó a su partido, torpe y mentirosamente, la paternidad de la Ley de Ingresos 2010. Posteriormente, Beatriz Paredes admitió que "ha habido parche tras parche, pero se requiere un replanteamiento total..." de las finanzas públicas y la política fiscal. Muy bien, si todos pudieran pagar y no hubiera 70 millones de pobres.
Desde España, Manlio Fabio Beltrones, líder del tricolor en el Senado, propuso otra convención nacional hacendaria (igual a la que convocaron Vicente Fox y la Conferencia Nacional de Gobernadores en 2004, que no dio ningún resultado) para discutir el IVA generalizado al 12 por ciento y el Impuesto Sobre la Renta al 25 por ciento, con el fin de que "todos paguen".
Durante una conferencia en Washington, Vicente Fox manifestó que "el peor error es seguir aumentando la carga fiscal a quienes ya pagan y poner más impuestos a la producción y a la inversión".
El expresidente propuso tres cambios legislativos para impulsar el desarrollo. Primero, deben desaparecer los sectores exentos, es decir, gravar alimentos y medicamentos; después tiene que aprobarse una reforma laboral que flexibilice el mercado y, tercera, concensuar cambios a la ley energética "que abran ampliamente el campo de la energía a la inversión del sector privado".
* Y ¿POR QUÉ NO LO HIZO EN SU SEXENIO?
A los políticos mexicanos se les acabó la creatividad. Todos proponen más gravámenes y la apertura del sector energético como única solución para enfrentar la crisis, generar nuevos empleos y distribuir la riqueza.
Ningún funcionario público, gobernador o legislador plantea ampliar la base de contribuyentes, incentivar la inversión privada a través de estímulos fiscales, promover a las micros, pequeñas y medianas empresas, la disminución de los impuestos a los trabajadores o regular al comercio informal.
La Secretaría de Hacienda, el Presidente de la República y el Congreso no se atreven a gravar las ganancias de los especuladores de la Bolsa Mexicana de Valores. Tampoco les preocupa que un trabajador aporte el 30 por ciento de su salario al erario, mientras que las grandes empresas sólo entregan el 1.7 por ciento de sus ganancias, según lo declaró el propio presidente Calderón.
El martes pasado, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, encabezados por Claudio X. González, tras reconocer que los nuevos gravámenes reducirán significativamente las ventas, anunciaron que acatarán las modificaciones de la Ley de Ingresos de 2010 porque "no queda de otra". Pero advirtió que para el próximo año presionarán al Congreso para gravar medicamentos, alimentos y todos los bienes y servicios actualmente exentos, incluidos colegiaturas y libros.
Además, Claudio X. González señaló que impulsarán una reforma energética que incluya la apertura del sector al capital privado, nacional y extranjero.
Resulta evidente el fracaso de las negociaciones legislativas en ambas cámaras, la falta de acuerdos y el divisionismo partidista. El único consenso que existe entre políticos y empresarios es la exigencia de desaparecer la tasa cero y gravar alimentos, medicamentos, libros y colegiaturas. Sin tocar las fortunas de las 40 familias más ricas de México.
La Secretaría de Hacienda y el Gobierno de la República se dijeron satisfechos porque con las modificaciones a la Ley de Ingresos dispondrán de siete mil millones de pesos más que podrán utilizar discrecionalmente.
Tanto los gobernantes como los empresarios olvidan que hay más mexicanos pobres que millonarios. La efervescencia y el descontento social aumentan aceleradamente, casi siempre incentivados por el Gobierno de la República.
Si a ningún político no le pareció la Ley de Ingresos, al pueblo mucho menos, porque será quien cargue con los nuevos gravámenes. A final de cuentas, políticos, gobernantes y empresarios, todos quieren exprimir a los mexicanos.
mejido@elsoldemexico.com.mx
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