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Opinión
![]() Porfirio Hernández Valadéz
De todo un poco
El Sol de Córdoba
28 de noviembre de 2006
N. de R.- Como un homenaje póstumo a nuestro entrañable colega Porfirio Hernández Valadez, quien falleciera el pasado domingo por la noche, reproducimos su última columna publicada en las páginas de este diario el 1 de noviembre.
DÍA DE MUERTOS Como es tradición, tenemos que hablar en estas fechas sobre la importancia de las ofrendas, que con motivo del Día de los Muertos, chiquitos y grandotes, es necesario hacer un comentario. México es un país tradicionalista y desde la época de nuestros antepasados es costumbre cultivar el recuerdo de los fieles difuntos, costumbre que tuvieron que aceptar los conquistadores y que se sigue respetando hasta nuestros días. Debemos hacer la aclaración muy pertinente que, una cosa es tradición y otra fanatismo. La tradición nos enseña a conservar las costumbres de nuestro pueblo y en consecuencia, forma parte de la cultura de nuestro país, la cual es muy interesante, pues en cada lugar se realizan las ofrendas con diferentes motivos y en algunos casos son verdaderas obras de arte las representaciones, del fanatismo religioso de estas fechas, será temas para otro comentario. El domingo acompañado de la familia, hijos y nietos, nos trasladamos a Yanga a disfrutar del ambiente y delicioso, para saborear los famosos pollos Yam-bo y después de comer, los nietos se fueron al salón de juegos, en tanto nosotros observamos con qué placer y cuidado estaban terminando de construir su ofrenda. En el muro que da al occidente, se instaló una ofrenda denominada "Día de Muertos Pre-hispánica", la familia Rosas Luna, propietaria del restaurante, según nos dijo Josefina González, que fue quien nos atendió, que Andrés Maceda Martínez, que también trabaja en ese sitio, es además el bibliotecario de Yanga, Y que gracias a sus estudios, logró fabricar esa ofrenda tan importante y bella, la cual podemos describir de la siguiente manera. Se divide en 4 partes que representan los cuatro puntos cardinales, y yo agregaría, las cuatro estaciones del año, que son los caminos para llegar ante la presencia del la diosa Cuatlicue o la madre tierra. Encerrados en un círculo, se encuentra representada el nacimiento de la vida, por medio de semillas de maíz, a su lado, otra área dorada como el oro con flor de cempasúchil, que representa al Sol, inmediatamente después, con flor de moco de pavo, que con su color rojo, representa, la sangre derramada por los guerreros, síguele en importancia un segmento con puro chile seco, cuyo significado se traduce como el alma o el espíritu de la vida. Otra sección del círculo contiene también semillas como fríjol, habas, cacahuates, semillas de calabaza, semillas será el alimento para la nueva vida. Otro elemento importante es el guajolote, que como ave, tiene la capacidad de volar y por lo mismo ser el mensajero de la nueva vida. Otros elementos interesantes lo componen, al centro del círculo, el sahumerio humeante de la purificación, al lado, fuera del círculo, un metate donde se preparan los alimentos y finalmente, dividiendo las semillas están unas pequeñas piedrecillas que representan las dificultades que el alma, cuando deja este mundo, tiene que sortear para alcanzar a ocupar un lugar cerca de la diosa Cuatlícue.. Vayan nuestras felicitaciones por tan interesante e importante mensaje cultural para sus comensales y por conservar nuestras tradiciones a la familia Rosas Luna, que como ya es tradición, acostumbran de preparar la ofrenda. Columnas anteriores
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