Opinión / Columna
 
¡Y aguas, que no veo! / Luis Alfonso Castillo Pardo 
¡Y aguas, que no veo!
El Sol de Córdoba
31 de mayo de 2011

  YA TENEMOS NUEVA LEY LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

El pasado 27 de mayo, en la residencia oficial de Los Pinos, el presidente Felipe Calderón promulgó la nueva Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, la cual ya había sido aprobada en el Congreso de la Unión el pasado 3 de marzo de este año.

El anterior ordenamiento, que se llamó Ley General para las Personas con Discapacidad, fue aprobado por el Congreso de la Unión el 21 de abril de 2005 y se publicó el 10 de junio del mismo año. Y aunque en sus artículos transitorios decía que el Ejecutivo Federal debía expedir el reglamento en un plazo de 180 días, contados a partir de la entrada en vigor de la Ley, lo cierto es que nunca hubo tal reglamento.

Es verdad, que a partir de la anterior ley, se creó el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad, que hubo algunas acciones que se realizaron; pero debido a la falta de ese reglamento no se realizaron los programas que la misma ley contemplaba, y eso implicó la pérdida de muchos beneficios para este sector de la sociedad.

Ahora se publica con bombos y platillos una nueva ley para las personas con discapacidad, el organismo rector de las políticas públicas es el mismo, con otras facultades más y se denomina Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad.

Se copian y pegan, perdón, se retoman diversos derechos de la tan cacareada Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y aunque no fue lo suficientemente consultada con la gran mayoría de las agrupaciones que atienden personas con discapacidad, tampoco podemos negar que el contenido del nuevo texto es mejor que el anterior.

El presidente Calderón dijo: "La ley ya está, pero falta quizá lo más importante: un cambio de mentalidad y cultural de fondo en la sociedad para verdaderamente incluir a este sector a los derechos que se ejercen plenamente y al desarrollo".

El primer mandatario invitó a los poderes públicos, a los tres órdenes de Gobierno, a los empresarios, a los sindicatos, a los medios de comunicación, a la sociedad en general, a las organizaciones civiles, a unirnos en esta reivindicación, para reivindicar las libertades, los derechos y la dignidad de quienes enfrentan alguna discapacidad.

En contraste con el discurso presidencial, la Secretaría de Relaciones Exteriores, en su primer informe que presentó ante la ONU en torno a la aplicación de la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, reconoció que no contamos con un registro de ciudadanos con discapacidad y sus necesidades, que aún existen graves limitaciones para acceder a la salud, a la educación, al trabajo, a las comunicaciones, al deporte, a la justicia y a otros derechos.

Leyes, tratados internacionales, reglamentos, políticas públicas, programas y bonitos discursos podrán ir y venir; pero mientras la tan deteriorada y olvidada calidad de vida de millones de personas con discapacidad no mejore de hecho, todo eso se quedará en simples faramallas gubernamentales.

La nueva Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, aún con todas las deficiencias que pudiera tener, representa la gran oportunidad que tienen los tres órdenes de Gobierno y toda la sociedad de mejorar la realidad de más de cinco o diez millones de mexicanos. Y para quienes tenemos una discapacidad, representa el reto de conocer la nueva ley y exigir su puntual cumplimiento, y como dice Enrique Bermúdez: "Vamos muchachos".

Soy Luis Alfonso Castillo Pardo, Analista Político, Lic. en Ciencias y Técnicas de la Comunicación y Lic. En Derecho. Y mi dirección electrónica es: luisalfonsocastillo@hotmail.com
 
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