Opinión / Columna
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Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Operación Pastorius
El Sol de México
5 de julio de 2009
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Plan de Hitler para invadir Estados Unidos
El 8 de agosto de 1942, los presuntos saboteadores germano-estadunidenses que actuaron para llevar a cabo la Operación Pastoruis, escucharon la sentencia de la Comisión Militar que el presidente Franklin Delano Roosevelt había nombrado el 2 de julio anterior para que juzgara el caso.
Era el primer tribunal de esa índole que se instituyera en Estados Unidos desde el asesinato del presidente Abraham Lincoln en 1865.
La Comisión y sus integrantes, así como su finalidad, no se hicieron públicos y procedieron en absoluto secreto.
El proceso contra los saboteadores se llevó a cabo en el cuarto número 5235 del edificio de la Secretaría de Justicia y tanto los abogados, testigos, observadores, agentes del FBI y guardias prometieron bajo juramento guardar secreto.
Sólo la Comisión Militar, en estos casos, estaba autorizada para dictar sentencias de muerte, cosa que los tribunales civiles no podían hacer.
Así, la Comisión encontró culpables a todos por haber violado las leyes de la guerra.
George John Dasch, de 39 años de edad, quien había entrado ilegalmente en Estados Unidos en 1922, que había trabajado como mesero en un restaurante de Nueva York y que luego prestó por breve tiempo servicio en el cuerpo aéreo del ejército estadunidense antes de regresar a Alemania en 1941 y reingresar a EU para realizar sabotajes, fue condenado a 30 años de prisión; Ernst Peter Burger, miembro del partido nazi, que trabajó en EU como maquinista y prestó servicio en las unidades de la guardia nacional de Wisconsin y Michigan, a cadena perpetua; y los otros complotistas, a muerte en la silla eléctrica.
La sentencia se ejecutó ese mismo día a las 12:00 y los cuerpos fueron enterrados en sepulturas sin lápidas de identificación de los inhumados, en un terreno del Gobierno, cerca de Washington.
Los periódicos de todo el mundo publicaron la noticia casi inmediatamente, excepto en Alemania, Italia, Japón y España, donde se ocultó.
En el Diario de Joseph Goebbels, publicado en 1975, hay una laguna de más de medio año de 1942. Las anotaciones correspondientes a esos seis meses fueron destruidas. La primera entrada siguiente es la del 7 de diciembre de 1942.
Si Hitler fue informado o no de las ejecuciones y del fracaso de la operación, se ignora absolutamente.
En esos días habían sido interceptadas varias conversaciones entre Winston Churchill y cierto Mr. Butcher en Washington, aunque no pudieron ser descifradas.
Hitler las escuchó y se las devolvió a Heinrich Himmler, y se encuentran en el archivo de éste, a buen resguardo en EU.
Las que fueron descifradas mencionaban el tema del segundo frente contra Alemania.
El 7 de diciembre de 1941, día del ataque japonés a Pearl Harbor, Estados Unidos entró en la guerra contra las potencias del Eje Roma, Berlín, Tokio.
Sólo existe el testimonio de que el gran almirante Karl Dönitz "se enfureció tanto porque sus submarinos se hubieran arriesgado a tan disparatada empresa, que durante muchos meses se negó a cooperar con la Abwehr, el servicio de espionaje del Estado Mayor, en proyectos que exigieran submarinos".
* El teniente Kappe al frente de la operación
Los estrategas del Servicio de Espionaje o Información del Estado Mayor concibieron un plan general para invadir Estados Unidos y paralizar la producción de las industrias armamentistas esenciales. El plan fue aprobado por su jefe, el vicealmirante Wilhelm Canaris, quien lo presentó a Hitler. El Führer lo autorizó y nombró él mismo como la Operación Pastorius, o Pastoril.
Canaris encargó la realización del proyecto a su autor, el teniente Walter Kappe, quien durante 12 años había propuesto la organización de frentes nazis en Chicago y Nueva York.
Su plan consistía en reclutar alemanes que hubieran vivido y trabajado en Estados Unidos, hombres con conocimiento de las costumbres y del idioma inglés, y capacitarlos para "pasar plenamente inadvertidos en cualquier parte del país".
* Recluta a los saboteadores
Kappe comenzó el reclutamiento el 10 de diciembre de 1941.
Primero consultó las listas que Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo, le tenía de los repatriados de ese año.
Participó en las reuniones del Instituto Asuland, creado para afiliar al partido nazi a los alemanes residentes en el extranjero, y obtuvo un listado de éstos.
En la Wehrmacht se entrevistó con todos aquellos los que tenían aptitudes para hacer la tarea.
Tras estas indagaciones, el 10 de abril de 1942 reunió en una finca, en medio de un bosque en las afueras de Berlín, al grupo de voluntarios que se encargarían de dirigir la invasión alemana.
Entre otros estaba: George John Dasch, el de mayor edad, tenía 39 años, quien entró ilegalmente en EU en 1922 y quien en 1941 regresó a Alemania.
Werner Thiel, que llegó a EU en 1927 y permaneció allí 14 años, y había solicitado nacionalizarse.
Edward Kerling, que trabajó como chofer y sirviente en EU durante 11 años.
Hermann Neubauer, cocinero de profesión y miembro del partido nazi.
Herbert Hans Haupt, el más joven, tenía 22 años de edad y había permanecido en EU 16 años y se le consideraba ciudadano estadunidense por naturalización de sus progenitores.
Ernst Peter Burger, miembro del partido nazi, quien trabajó en EU como maquinista y prestó servicio en las unidades de la Guardia Nacional de Wisconsin y Michigan.
Heinrich Heinck, mecánico ajustador, quien había vivido 13 años en EU.
Richard Quirin, quien llegó a EU en 1927 y más tarde aprovechó la oferta hecha por el Tercer Reich de repatriar a los nacionales alemanes peritos en mecánica.
* El entrenamiento
En la finca de entrenamiento se les hizo hacer ejercicios físicos, atender conferencias sobre materiales incendiarios, explosivos, fusibles, reguladores de tiempo, escritura secreta, tiro de granadas, uso del fusil, lucha cuerpo a cuerpo y de todo tipo de maniobras de sabotaje.
Todo este entrenamiento y enseñanzas a cargo de un grupo de profesores expertos en las materias.
Al final del periodo de entrenamiento, los reclutados fueron conducidos a los patios de carga del ferrocarril de Berlín, donde se les mostró cómo un puñado de arena arrojado en la caja de cojinetes era suficiente para descomponer una locomotora y de qué manera una pequeña carga explosiva, colocada hábilmente, podía interrumpir todo un kilómetro de rieles por varios días.
Se les mostró lo fácil que era cortar un cable de alta tensión, echar a perder un transformador con un solo disparo de fusil y de esa manera privar de energía eléctrica a las fábricas estadunidenses durante ocho horas, tiempo suficiente para que solidificara el aluminio y echara a perder el intrincado sistema de hornos y baños, y así se necesitaban de varias semanas para instalar el nuevo equipo y reactivar la fábrica.
Tras las prácticas, los reclutados hicieron exámenes y a los que aprobaron, excepto dos que hicieron trampa, se les repartieron instrucciones selladas, integrándose en dos grupos.
* Las instrucciones
Al Grupo Uno, dirigido por Dash e integrado además por Burger, Heinck y Quirin, se les asignó la destrucción de las fábricas de aluminio, las de criolita y la voladura de las esclusas del río Ohio.
Y al Dos, compuesto por Kerling, Neubauer, Thiel y Haupt, volar puentes de ferrocarril y túneles, entre ellos el puente Hella Gate, en el East River de Nueva York, y destruir la red de abastecimiento de agua de esa ciudad.
Ambos grupos deberían colocar bombas en edificios públicos, con el objeto de provocar pánico entre la población.
La Era del Terrorismo ahí podría haber nacido.
* El desembarco
Al amanecer del 13 de junio de 1942, los dos grupos salieron de los submarinos U-201 Y U-202, y alcanzaron la playa y emprendieron camino hacia Long Island.
A las 6:15 a.m., el primer grupo desembarcado por el U-201 subió al tren que los llevaría a la estación Pensilvania, en NY, y se hospedaron en los hoteles Harold Governor Clinton y el Martinique.
El segundo grupo, que salió del U-202, desembarcó en las primeras horas del amanecer en la playa de Ponte Vedra, abordaron un autobús con destino a Cincinnati, Chicago y Washington.
* Se acobardan y delatan ante el FBI
Dash y Burget se acobardan, y el primero hace una llamada a las ocho de la noche de ese 13 de junio a las oficinas del Federal Bureau of Investigation, el FBI, y contacta con el agente especial Dean McWhorter, que no hace caso a la denuncia de la conspiración, pues en aquellos días en el FB se recibían cientos de esas falsas comunicaciones.
Sin embargo, el FB fue informado por los guardias costeros de haber descubierto cajas con explosivos que encontraron enterradas en las playas y entonces sí le hicieron caso a Dash.
* Sueltan "la sopa"
Dash se identificó: "Yo soy quien llamó a su oficina de Nueva York. Estoy hospedado en el Hotel Mayflower, cuarto número 351".
Al poco se presentaron los agentes especiales Duane Traynor y Thomas Donegan, y Dash comenzó a "soltar la sopa" durante varios días.
Los anteriores agentes fueron relevados por Frank Johnstone y Norval Willis, y varios taquígrafos recogían la declaración que estaba llena de divagaciones y disgregaciones, y finalmente se llenaron 254 páginas escritas máquina a espacio sencillo.
* La cacería de saboteadores
En los hechos, ninguno de los dos grupos llevó a cabo alguna acción de sabotaje, se dedicaron a pasear, visitar viejos amigos y familiares, y ligarse alguna chica y gastar el dinero que les habían dado para la operación en cines, restaurantes y bares.
A unos los agentes del FBI los arrestaron a la salida de un cine, a otros a la salida de un bar y restaurante, y sin mayor resistencia al arresto.
A Kerling, cabecilla del Grupo Dos, cuando fue a visitar a su esposa en Nueva York, junto con Thiel, que lo había acompañado, fueron detenidos.
Haup se había mudado a Chicago para vivir en casa de sus progenitores y ahí fue aprehendido. Haup fue el último de los ocho saboteadores.
* La condena
Finalmente, los miembros de la Comisión, tras hacerse las siguientes preguntas: "¿Era lógico, o por lo menos admisible, que una potencia militar de primera clase como la Alemania nazi enviara en un misión tan delicada a esos hombres neuróticos, volubles e irresponsables ante el cumplimiento de sus órdenes?", o ¿sería todo aquello parte de una pantomima cuidadosamente ensayada por los conjurados en caso de ser descubiertos?".
Entonces, el auditor general de Guerra, Myron Cramer, se dirigió a los ocho miembros de la Comisión y dijo: "Aceptar la versión de la defensa, sería admitir que los acusados vinieron aquí no como invasores, sino como refugiados".
El 8 de agosto de 1942, los presuntos saboteadores escucharon la sentencia, aprobada por el presidente Roosevelt.
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