Opinión / Columna
 
Acertijos 
Gilberto Haaz Diez 
Acertijos
El Sol de Córdoba
5 de junio de 2009

  POR SUS FRASES LOS CONOCERÉIS

A los grandes y pequeños hombres, algunas veces se les conoce o se les recuerda por la frase o frases que soltaron en el camino intrínseco (palabrita que escuché decir al Pelón Huerta) y glorioso o penoso de su caminar. A DOUGLAS MAC ARTHUR se le recuerda porque un día, todo angustiado, dijo en inglés I'll be back (volveré), y desde ese glorioso día se inmortalizó. No igual que aquel marchante que le dijo a su vieja que iba a la tienda de la esquina por unas chelas y cigarros y no volvió nunca, y aún lo esperan desde hace cuatro años. Es que la ñora resultó igual de celosa que la bella esposa del Cavallieri Berlusconi. GROUCHO MARX es uno de los que engalanan el repertorio de frases célebres, tiene tantas que es difícil escoger la que más lo identifica. Desde aquella: "Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción". Otra: ¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú. Una tercera: Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.

DEL AMOR Y OTRAS COSAS

De amores y desencuentros irrumpidos hay muchas. Varían los autores. TRISTAN BERTRAND solía decir: Los amores son como las setas, que no sabe uno si son venenosas hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde. NAPOLEON tuvo varias: La única guerra que se gana contra las mujeres es huyendo. Otra: Mi única amante fue el poder. Si quieres llegar lejos, apréndete esto: el amor estorba.

La de PLUTARCO es insalvable: "Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando quisiere". En todo tiempo se escucharon las frases a través de la historia. Por ejemplo, al maese ALBERT EINSTEIN alguna vez le preguntaron sobre el amor, y respondió así: Cuando un hombre está con una mujer bonita, una hora parece un minuto. Pero si lo sientan sobre un horno caliente, entonces un minuto parece una hora. Eso es relatividad. SHAKESPEARE se metió también entre esos caminos del amor: "Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado". JARDIEL PONCELA le metió jiribilla: El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro nuevo. DUSTIN HOFMANN, en El Graduado, pasó a formar parte de las frases célebres cuando preguntó a Anne Bancroft ¿Presiento que usted me quiere seducir, señora Robinson?

LAS DOLOROSAS

Cuentan los historiadores, y el afamado escritor Truman Capote lo describió en uno de sus textos, que una vez envió carta de pésame a mamá ROSE KENNEDY, la madre del clan y la saga bostoniana. Hacía poco acribillaron a su segundo hijo, Bob, después de aquel doloroso asesinato al amado presidente JFK. Rose le envió respuesta en otro escrito. Sacó de su viejo librero una frase de Lamento de Hécuba de Eurípides: "¡Ah que infortunio! ¿Qué otro puede aguardar? Perdidos mis hijos, mi tierra, mi señor".

Los presidentes son afamados en la búsqueda de sus frases. A todos se les recuerda por algún chisporroteo. Aquí varias: En mi escritorio tengo un lema que dice: "La pelota se detiene aquí" HARRY S. TRUMAN. Otra de político: Aunque el presidente es el comandante en jefe, el Congreso es su comandante. THADEUS STEVENS.1867. ¿Qué hay en este lugar, que los hombres siempre quieren entrar en él? Presidente JAMES GARDFIEL.1881. El general Francisco Franco tuvo una histórica y real: "Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras".

DE LAS ENVIDIAS

Gente envidiosa ha existido por los siglos de los siglos, amén. No falta aquel macuarro que envidie al otro, lo mismo por un cuero que por posesión económica o poder político. WINSTON CHURCHILL era mágico para responder a sus críticos: "Quien habla mal de mi a mis espaldas solo mi culo contempla". Medio mandado el inglés. SACHA GUITRY nos dio a algunos un ejemplo de cómo responder: "Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor". El afamado director y escritor estadounidense, WOODY ALLEN, quien tiene musas por doquier, antes Scarlett Johanson, ahora Penélope Cruz, aporta unas. Todas relevantes: "Hay dos cosas importantes en la vida, la primera es el sexo, la segunda no me acuerdo". "No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior". De la guerra hay muchas. La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua. AMBROSE BIERCE. Otra: Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros. JOSE LUIS COLL. Una más: Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos. PAULO COELHO.

PARA LOS ESCRITORES

Para los escritores hay algunas: "No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo". OSCAR WILDE. Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez, la elegancia déjasela al sastre", dijo EINSTEIN. Una sabia de Jorge Luís Borges: "Me considero esencialmente un lector. Como ustedes saben, me he atrevido a escribir; pero creo que lo que he leído es mucho más importante que lo que he escrito. Pues uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que quisiera, sino lo que puede". Sobre la naturaleza humana también las hay: "El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir". MARK TWAIN.

LA MAFFIA

Los mafiosos tenían las suyas. Todos recordamos a Mario Puzo, autor del best seller El Padrino, cuando le asestó a Vito Corleone aquella que lo inmortalizó: "Le hice una oferta que no pudo rechazar", y todos entendíamos a qué se refería con esa oferta, que no era de Elektra, su tienda amiga, amanecía uno con una cabeza degollada de caballo en cama. La maffia siempre ha imperado en el país americano. Todos sabemos que en plena Segunda Guerra Mundial, el FBI echó mano del capo LUCKY LUCIANO para ir a poner orden, pues en los muelles se robaban todos los pertrechos que salían para Europa, los alimenticios y los médicos. Con unos cuantos bates de béisbol y una que otra pierna rota y cabeza descalabrada, como por arte de magia se acabaron los robos y así la maffia servía a la Nación. Decía Lucky Luciano que "en cualquier negocio lo más importante es no ser el muerto".

Comentarios: haazgilberto@hotmail.com
 
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